Más de 150 trabajadores del Sindicato de Trabajadores del Colegio Bradford School, que agrupa a profesores, docentes, administrativos y auxiliares del establecimiento ubicado en la comuna de Vitacura, iniciarán una huelga a partir de este lunes 26 de octubre. La medida fue adoptada tras el fracaso del proceso de negociación colectiva y de la mediación realizada ante la Dirección del Trabajo (DT).
En conversación con El Ciudadano, un afiliado al sindicato —quien solicitó reserva de su identidad— explicó las razones que llevaron a los trabajadores a tomar esta determinación.
Negociación atípica en más de 70 años de historia
El Colegio Bradford es una corporación sin fines de lucro con más de 70 años de trayectoria en la comuna de Vitacura. Su sindicato, de larga data, ha mantenido históricamente relaciones cordiales con la institución. Sin embargo, según el afiliado, esta negociación ha experimentado un quiebre significativo.
«Nosotros somos un colegio que tiene más de 70 años y el sindicato también es una organización que tiene muchos años y es la primera vez que tenemos una negociación colectiva en situación tan adversa en términos de la propuesta inicial que se presenta en respuesta a la propuesta inicial que presentó el sindicato», señaló, al tiempo que destacó que «el sindicato solo ha tenido solo una huelga hace 30 años atrás».
«Habíamos tenido negociaciones muy tranquilas y con una disposición muy cordial desde la corporación a dialogar y, obviamente, llegar al mejor contrato posible que mantuviera la sustentabilidad del proyecto educativo, pero también la sustentabilidad de la vida de los trabajadores», manifestó.
El dirigente apuntó directamente a los cuadros administrativos incorporados en los últimos años como responsables de este cambio de tono en la relación laboral: «Vemos por ahí también que hay algunas situaciones que tienen que ver con nuevas visiones o jefaturas que se han ido incorporando que no conocen quizás muy bien la trayectoria del colegio y la relación que tenía con el sindicato», planteó.
«Esta vez se han extremado las situaciones y los trabajadores nos dimos la obligación de votar la huelga y hacerla efectiva desde el día lunes, a pesar de que se tuvo la mediación con la Dirección del Trabajo durante esta semana, pero no se logró llegar a ningún puerto que fuera conveniente tanto para los trabajadores como para las pretensiones del colegio», agregó.
El conflicto financiero: cifras que no cuadran
Uno de los puntos centrales del conflicto radica en las discrepancias respecto a la situación financiera de la corporación. Según el dirigente, los informes presentados por la administración no coinciden con los balances entregados al sindicato.
«Los informes financieros que han presentado no nos cuadran como sindicato porque se plantea que el costo total de los sueldos del sindicato, de todos los trabajadores que están adquiridos en el sindicato, bordean alrededor de 6.000 millones de pesos al año, cuando nuestros números a partir de los balances que ellos nos entregaron dan 4.500 millones y hay una diferencia de 1.500 millones anuales que no se justifican y que no han querido entregar más información al respecto», explicó a El Ciudadano.
Esta discrepancia, según el representante de los trabajadores, fue el «punto de quiebre de la mediación y de la posibilidad de llegar a un acuerdo, porque la propuesta en este caso del colegio ni siquiera respeta el piso mínimo».
Enfatizó que la naturaleza jurídica de la institución hace aún más inexplicable la postura patronal. «Es una corporación sin fines de lucro, ni siquiera está respetando el piso mínimo, que incluso fue impugnado en este proceso de negociación», dijo.
«La Dirección del Trabajo nos dio la razón y aun así las últimas instancias de mediación no logran sobrepasar el piso mínimo que es el contrato y las condiciones del contrato ya que tenemos vigentes hasta ahora», enfatizó.
Línea de tiempo del conflicto colectivo
El sindicato informó a El Ciudadano que el pasado 3 de septiembre presentó un proyecto de contrato colectivo construido democráticamente con el respaldo técnico de la Federación de Sindicatos de Instituciones de Educación Confesional de dependencias Católicas y Afines (Feseduca), pero el colegio respondió el 14 de septiembre con un rechazo rotundo, argumentando falta de fondos y calificando el acuerdo vigente de 2023 como «una locura», pese a que dos de sus actuales negociadores lo habían firmado.
En dicha respuesta, eliminó unilateralmente cláusulas históricas y unificó beneficios. Durante las mesas técnicas, el sindicato insistió en extender plazos para exponer problemas críticos de seguridad laboral —como trabajadores obligados a transitar por techos inseguros para acceder a bodegas— e impugnó ante la Dirección del Trabajo (DT) la eliminación de la gratificación de 1,75 sueldos, beneficio clave que constituía el piso legal de la negociación.
El organismo falló a favor del sindicato, obligando al colegio a mantener esa gratificación como piso mínimo. Sin embargo, el 16 de octubre la corporación presentó una «última oferta» que seguía vulnerando el piso legal, lo que llevó a un rechazo de más del 99% y a la aprobación de la huelga.
Durante la mediación obligatoria iniciada el 21 de octubre, el sindicato demostró con informes financieros institucionales la sana situación económica del colegio, pero este persistió en propuestas que vulneraban el piso legal; las bases ratificaron el rechazo en una segunda votación el 22 de octubre. El 23 de octubre el colegio cerró unilateralmente la mesa y se negó a seguir dialogando, pese a que el sindicato dejó constancia formal de su disposición a negociar durante el fin de semana. Ante el portazo de la administración y el agotamiento de las instancias legales, la huelga efectiva fue convocada para el próximo lunes 26 de octubre.

Las demandas no escuchadas
Respecto a las propuestas del petitorio sindical, el dirigente detalló las principales demandas que no fueron acogidas por la corporación.
«Se pidió un reajuste sobre el IPC, bastante mínimo, podríamos decir que es como de un 3%», señaló.
Además, indicó que los trabajadores del Colegio Bradford School solicitaron que «se respetara la gratificación anual que se entrega, porque ya se había planteado desde el colegio hacer una rebaja en esa gratificación anual, que es una gratificación que se paga a todos los asociados a fines de diciembre de 1,75 sueldos».
La propuesta patronal, según el representante sindical, incluye condiciones regresivas significativas como «congelar sus sueldos por tres años».
«Esto perjudica muchos derechos ya adquiridos que son bonificaciones y gratificaciones que son históricas también en el sindicato y que han sido como resultado de negociaciones exitosas para los trabajadores», acusó.
«Ellos nos proponen no pagar esa gratificación y a partir de los próximos años rebajarla a 1.5 e ir subiéndola a 1.6, pero a partir del cumplimiento de ciertos requisitos que tienen que ver con la cantidad de estudiantes matriculados», explicó.
Llamado a la transparencia
Consultado sobre el mensaje del sindicato hacia la corporación y la comunidad educativa, el afiliado fue enfático en solicitar transparencia y comprensión.
«El mensaje del sindicato es principalmente hacer un llamado a la comunidad educativa, a los padres de estudiantes especialmente, que se van a ver afectados por literalmente la pérdida de clases, porque hay un llamado desde el colegio a que los papás no envíen a sus niños. Queremos pedirle una comprensión y ojalá que los papás se puedan informar con las vías formales y también hacer las consultas necesarias e innecesarias a la dirigencia sindical a través de correo o de las redes sociales que tiene el sindicato para poder dar respuestas también desde la perspectiva de los trabajadores y no solamente recibir la información que trae el colegio, que claramente es bastante parcial», indicó.
«Queremos transparencia, queremos que se entregue la información, queremos que se mande información desde allá hacia el sindicato y que ojalá tenga la disposición a sentarse e incorporar a otras personas del directorio o de la administración a la mesa porque las personas que ya están en la mesa comienzan a tener una postura demasiado intransigente», denunció.
«No es un caso aislado»
El dirigente destacó que el caso del Colegio Bradford School no es aislado y advirtió que se trata de una situación que se está volviendo repetitiva en varios establecimientos en los que «claramente hay una postura desde las instituciones a ir en desmedro de los derechos adquiridos ya por los trabajadores».
«Hacemos ese llamado a que exista cordura respecto a lo que se está planteando en la mesa y que no se imiten las situaciones que se han dado en otros colegios, colegios que también son del sector donde claramente históricamente nunca habían tenido huelga», manifestó.
