En entrevista con Denis Rogatyuk

Fernando Lugo, expresidente de Paraguay: “Quedamos admirados por la participación del pueblo ecuatoriano”

Sobre los votos obtenidos por Arauz, dijo que es un resultado "importante, auspicioso para la candidatura y para las pretensiones que se puedan dar para la segunda vuelta"
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Ecuador / Entrevistas

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fernando lugo ecuador

Fernando Lugo, expresidente de Paraguay y actualmente senador de la coalición Frente Guasú, analizó los resultados del proceso electoral que se llevó a cabo el domingo 7 de febrero en Ecuador, en el que Andrés Arauz, candidato de Unión por la Esperanza, coalición que aglutina al correísmo, obtuvo la mayoría de votos y aseguró su pase a la segunda vuelta que se realizará el próximo 11 de abril.

“En sí nosotros quedamos admirados por la participación del pueblo ecuatoriano, lo resaltamos en nuestro informe, el pueblo acudió a pesar de la pandemia, de manera disciplinada y pacífica”, declaró en entrevista con El Ciudadano, por Denis Rogatyuk.

Asimismo, destacó que en abril el progresismo puede volver a la nación sudamericana como ha ocurrido en otros países de la región. Sobre los votos obtenidos por Arauz, dijo que es un resultado “importante, auspicioso para la candidatura y para las pretensiones que se puedan dar para la segunda vuelta”.

Por Denis Rogatyuk

DR: Me gustaría empezar la entrevista con sus impresiones sobre el proceso electoral aquí en Ecuador. ¿Usted cómo lo evalúa?

FL: En primer lugar, yo suelo afirmar que no existen procesos electorales químicamente puros, siempre hay dificultades en todos los países, especialmente aquí en Ecuador hemos tenido también información de ciertas irregularidades que se convirtieron en preocupaciones en el período preelectoral, la no aceptación de ciertas candidaturas, el rechazo y no inscripción de un partido político que estaba fenecido, el mismo conflicto que hubo entre el Tribunal Contencioso Administrativo y el Consejo Nacional Electoral, son dos instituciones y dos figuras institucionales electorales importantes dentro del país que realmente preocupaba la normal realización de estas elecciones.

Incluso hay cuestiones no resueltas, porque en conversación con los jueces del Tribunal Contencioso Electoral decía que había irregularidades jurídicas preocupantes y que podrían tomar acciones en contra de cuatro miembros del Consejo Nacional Electoral.

Lo mismo en conversación que hemos tenido con el defensor del pueblo, manifestaba también preocupaciones en referencia  al respeto irrestricto a los derechos humanos de los participantes, sobre todo de aquellas personas con capacidades diferentes o discapacidades, es decir, se sumó una serie de elementos técnicos y también jurídicos y también políticos pero yo creo que un día después de las elecciones, repasando todo, las pequeñas irregularidades que se convirtieron en preocupaciones y que poco a poco tanto el Consejo como el Tribunal fueron respondiendo y evaluando lo que fue la jornada electoral del 7 de febrero en sí nosotros quedamos admirados por la participación del pueblo ecuatoriano, lo resaltamos en nuestro informe, el pueblo acudió a pesar de la pandemia, acudió a los lugares de votación de manera disciplinada y pacífica, y hemos visto también la cooperación tanto de policías como de militares en su ayuda para el mejor desarrollo de estas elecciones.

Creo que en sí lo único que nos quedó como una duda, y las leyes contemplan eso, que a las cinco de la tarde se cierran os locales electorales y se levantan las mesas de votación, un sistema un poco diferente a lo que es en Paraguay, en Paraguay si a las cinco de la tarde hay electores todavía en el local todos tienen que votar hasta que termine, por mas que esto se prorrogue una hora, dos horas, tres horas, pero los que están ahí no pueden quedar sin ejercer el derecho a voto. Sin embargo aquí no le dejan votar, le dan un carnet y siguen con la responsabilidad de pagar una multa por no haber votado.

Sin embargo nosotros hemos calculado que una persona podía votar entre dos minutos y medio y tres minutos cada uno, y en cada mesa había 350 electores, el tiempo físico era imposible que se cumpla en tiempo y forma la votación de todos, se terminó sí porque el índice de votación no alcanzó al 100 %, entonces sí se pudo subsanar esa dificultad.

Y después de la jornada electoral nos llamó la atención que hay tres ejes de medición del resultado electoral, primero las bocas de urna que es indicativo, pueden hacer cualquier persona o entidad como los medios de comunicación social, segundo el conteo rápido y tercero que es los resultados oficiales que seguramente tienen un tiempo prudencial para que eso termine, independientemente del hecho en sí en que dos candidaturas a la presidencia de la República llegan con un empate técnico, creo que en ese momento era el 97 % de las actas computadas llegaban al 19,9 y el otro al 19,6, es decir, un empate técnico que seguramente las últimas actas tendrán que dilucidar y habrá un espacio muy pequeño, y aquí viene un gran dilema, en sociedades donde la institución es fuerte y creíble uno puede perder como ocurrió en mi país en un municipio un candidato perdió por 11 votos y el perdedor tuvo que reconocer que perdió por 11 votos en un municipio. ¿Por qué? Porque el conteo es público, es participativo, es boleta a boleta y las actas tienen también que refrendar todos los miembros de mesa.

DR: ¿Cómo evalúa los resultados? ¿Cree que es un triunfo para Andrés Arauz y el movimiento de la Revolución Ciudadana?

FL: Yo creo que el movimiento político que encabeza el ciudadano Andrés Arauz tenía cierta ilusión, sueño, utopía de ganar en la primera vuelta, incluso había la esperanza de que eso sucediese, pero no sucedió, pero eso no quiere decir lo importante que es el triunfo del señor Andrés Arauz, un candidato joven, nuevo. 16 binomios, o sea que la oferta electoral es bastante amplia, la ciudadanía tuvo la oportunidad no solo de votar sino elegir al candidato de su preferencia, y que el 32 % prefiera esta candidatura seguido con una diferencia de casi el 12 % de sus seguidores es un resultado a mi entender importante, auspicioso para la candidatura y para las pretensiones que se puedan dar para la segunda vuelta.

También se puede considerar que la llamada guerra de las encuestas, que cayeron por tierra, porque habían sorpresas, el candidato de la izquierda democrática que electoralmente hizo una excelente elección porque en las encuestas salía muy bajo, llegó al 16 % y los otros dos que llegaron al 19 %.

Yo creo que han sido unas elecciones reñidas, competitivas, y veremos cómo se aclara para esta segunda vuelta que será creo que el 11 de abril, aquí hay un buen tiempo para subsanar otro gran vacío que ocurrió en estas elecciones que son las elecciones del Parlatino, que por no llegar en tiempo y forma la logística, se tuvo que suspender. Yo creo que el Consejo Nacional Electoral tiene la preciosa oportunidad de dar cumplimiento a esa norma ley, en la segunda oportunidad no sabemos si lo harán, posiblemente lo harán el 11 de abril elegirán a los miembros del Parlatino, en una elección que quedó como una deuda que tenía que realizarse el día de ayer.

DR: Usted fue víctima del golpe de Estado en su propio país, un golpe parlamentario en un estilo similar a Dilma Rousseff en Brasil. Aquí en Ecuador estos útimos casi cuatro años hemos observado una campaña de lawfare, de represión muy fuerte en contra de Rafael Correa, de Jorge Glass, en contra de todo el movimiento de la Revolución Ciudadana. Desde su experiencia, ¿cuál cree que sería la mejor manera para organizarse en esta situación compleja?

FL: Creo que hay dos formas, en primer lugar eso demuestra que las instituciones de la justicia son frágiles y débiles, y en segundo que hay una gran injerencia política, incluso política partidaria, en el ejercicio de la justicia de la fiscalía.

En este mismo momento, la fiscalía como jueces desarrollan su misión de implantar justicia influenciado por intereses sectarios de un partido o de grupos de poder que puedan influenciar sobre eso.

Y lastimosamente eso está dentro mismo del marco jurídico de esos países, está en la Constitución que los fiscales y jueces se eligen en un ámbito político, los concursos se hacen de personas de ciertos referentes de grupos políticos, entonces esa es una deuda para la democracia latinoamericana y también paraguaya. El lawfare es la herramienta política que utiliza la justicia para destruir, marginar o para aniquilar eventuales competidores políticos que gozan de cierto liderazgo a nivel nacional y latinoamericano, lastimosamente es una realidad y una deuda de la justicia, hoy mismo en Paraguay el principal líder opositor está en la cárcel, el señor Efraín Alegre, y otros también, todos los expresidentes tienen abundantes juicios, Cristina Kirchner tiene, Lula tiene, Dilma tiene, Fernando Luego tiene dos procesos también, entonces la justicia es la herramienta para aniquilar al eventual contrario político que se tiene.

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Lugo. Foto: Telesur/Archivo.

Lastimosamente es así, es una cuestión que personalmente me duele mucho porque no debería ser así, creo que la justicia necesita soberanía, independencia, autonomía de todo otro poder de facto, para cumplir bien con su misión.

DR: Sobre este tema, usted puede contarnos más sobre los procesos en su contra en Paraguay.

FL: Yo tengo dos procesos, dos acusaciones, primero el así llamado propaganda a destiempo, en Paraguay se puede hacer propaganda política preelectoral 60 días, sin embargo yo siempre, todos los fines de semana salgo a tener reuniones con campesinos, con obreros, con estudiantes, y esas reuniones, la fiscalía consideró que eran, o no la fiscalía, el grupo político de poder actual consideró que era propaganda política. No es absolutamente propaganda política, porque yo no proponía candidatura, no hablaba de ninguna lista, no hablábamos de ninguna elección, hablábamos sí de política, de proyectos políticos, de ambiente en donde se tiene que desarrollar una sana política.

Eso es uno, un proceso electoral que está allí durmiendo, y el otro es que sobrepasé mi autoridad porque dos expresidentes se candidatearon a ser senadores activos. Sin embargo, ellos son senadores vitalicios, yo no soy senador vitalicio porque yo no terminé mi período, fui víctima de un juicio político. Sin embargo, el señor Duarte Frutos que terminó en 2008 su presidencia de la República se convirtió en senador vitalicio y el señor Horacio Cartes que terminó en el 2018 su presidencia de la República y no puede, bajo ningún sentido, un senador vitalicio hacer propaganda electoral para ser candidato a senador activo, entonces es incompatible.

Entonces yo como presidente del Congreso en ese entonces, yo no les dejé jurar y llamé a sus respectivos suplentes, entonces ellos consideran que yo sobrepasé mi autoridad porque ellos fueron candidatos electos, proclamados por la justicia electoral, pero no podían jurar porque tenían un vicio en origen esas candidaturas.

DR: También vemos que el actual Gobierno de Paraguay ha sido involucrado en ciertos casos de corrupción, incluso un caso vinculado con el autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó. ¿Qué perspectivas hay para que la izquierda pueda regresar al poder en la próxima jornada electoral?

FL: En Paraguay habrá elecciones en el 2023. Nosotros hemos llegado a la presidencia en 2008 y fue una gran coalición, la Alianza Patriótica para el Cambio, que tenía el partido mayoritario de la oposición dentro de ello y una serie de partidos de inspiración socialista, incluso movimientos sociales, campesinos, indígenas, que se aglutinó alrededor de una candidatura.

Es muy difícil predecir quién será presidente en el 2023 porque el partido oficialista está muy dividido y también la oposición está muy dividida, entonces hace falta una especie de movimiento parecido a lo que ocurrió en el 2008, encontrar un líder que aglutine proyectos políticos de Gobierno y de Estado para que la gente alrededor de esa candidatura y alrededor de ese proyecto puedan aglutinarse y armar un gran bloque político que participe en las elecciones.

Eso no se está dando, pero podía ser uno de los escenarios que se pueden cumplir, no es novedad tampoco que el Gobierno de Mario Abdo Benítez, el presidente de Paraguay, está involucrado en cuestiones de corrupción, cada día si uno revisa los medios de comunicación, todos los ministerios tienen, el ministerio de salud, el de obras públicas, el de la vivienda, la ANDE, es decir, todas las instituciones del Estado están siempre involucradas en hechos de corrupción que hablan muy poco de la credibilidad de ese Gobierno, entonces eso hace que el Gobierno sea un Gobierno débil, un Gobierno frágil, un Gobierno que estuvo a punto de sufrir un juicio político también, de traición a la patria al firmar un acuerdo secreto sobre la represa de Itaipú para entregar energía a un empresario, hijo del presidente de Brasil, y eso saltó e hizo que el embajador renunciara, el presidente de la electricidad renunciara, el canciller también renunciara, y cuando ya estaba a punto también de hacerse un juicio político al presidente de la República pudo salvarse porque aglutinó los votos para defender ese juicio político que no se llevó a cabo.

DR: En los últimos tres años hemos observado una nueva ola de los gobiernos progresistas en América Latina, ¿usted cree que esto da oportunidades para la reconstrucción de los cuerpos y organizaciones como Unasur, Celac, Alba, o la construcción de algunos nuevos?

FL: Creo que América Latina tiene un historial de muchas divisiones y de guerras, Paraguay tuvo guerra con Bolivia, con todos sus vecinos, con Brasil, con Uruguay, con Argentina, que marcaron un poco la historia de nuestros países. Sin embargo, hace unos 20 años surge, en la revalorización del Libertador Bolívar, el sueño de la Patria Grande y la reunificación, la creación de bloques económicos y políticos al mismo tiempo como es el Unasur, Mercosur, Celac.

Yo tengo un principio general que toda alternancia es saludable para la democracia, incluso de signos contrarios, para revalorizar y relanzar los proyectos políticos. Creo que hubo una gran primavera del progresismo (…) con gobiernos nuevos y progresistas como en Venezuela, como en Ecuador, como en Brasil, en Uruguay, en Chile, en Paraguay, en Bolivia, es decir toda una región con grandes acuerdos regionales y eso fue muy saludable, y al decir que es saludable también la alternancia creo que hay un resurgir del movimiento progresista en América Latina, aprendiendo de nuestro errores (…) Y creo que este progresismo hoy también se puede dar la posibilidad que pueda ocurrir aquí en Ecuador, en abril que el progresismo pueda volver aquí a Ecuador como en otros países, y yo creo que eso es saludable para fortalecer la democracia y para que la ciudadanía también tenga perspectivas diferentes de gobiernos diferentes y creo que eso nos hace crecer políticamente en la conciencia política ciudadana que es saludable para nuestros países.

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