Ilan Stavans, ensayista y filólogo: “Somos diccionarios portátiles”

Dejó con los pelos de punta a la Real Academia Española de la Lengua con su traducción al spanglish de El Quijote

Dejó con los pelos de punta a la Real Academia Española de la Lengua con su traducción al spanglish de El Quijote. Ensayista, filólogo, cuentista y traductor políglota el mexicano radicado en Estados Unidos Ilan Stavans acaba de lanzar Lengua Fresca (FCE), libro que reúne disquisiciones sobre literatura, experiencias personales, comentarios de personajes pop, lecciones talmúdicas y animales fantásticos, entre otros ensayos. Es que con Stavans nunca se sabe.

Es un conversador innato y en medio de una entrevista te interroga sobre cultura pop del país, disquisiciones sobre las variables del idioma español o te confiesa que su papa fue actor del Chavo del 8 o que vio en Chile por primera vez el programa Caso Cerrado. Sarcástico y polémico no lo quieren mucho en la RAE por su traducción de El Quijote de la Mancha al spanglish, lengua que lo motivó a hacer un diccionario (colecciona diccionarios) después de una conversación con un alumno latino. No en vano 45 millones de personas en Estados Unidos hablan algún tipo de spanglish.

En tu libro hablas de Cantinflas, a quien reconoces como padre de los comediantes de habla hispana ¿qué te atrae del personaje?

– Pienso que Cantinflas es lo opuesto a Borges, quien en la misma época del humorista  escribía con su pluma cosmopolita, con ese sueño europeizante de nuestro continente. En cambio Cantinflas simbolizó lo autóctono, lo sucio y pedestre de Latinoamérica. Es un continuador de la tradición de humor de de Tin Tan. Piensa que las películas de Cantinflas son intraducibles al inglés. Nosotros conocemos a Charles Chaplin, pero ellos no conocen a Cantinflas. La gente no lo conoce allá. Cantinflas es todo lenguaje latino, es caótico, hiperquinético, voluptuoso, con frases que se confunden y se  interrumpen. Lo han tratado de traducir al inglés y lo han hecho muy mal. Cuando lo hacen bien es porque es una traducción simultánea.

Las generaciones posteriores son más bien del Chavo del 8…

– Acá en Chile parece que el Chavo del 8 pega mucho. Se ve en los puestos de periódicos, en las calles. Mi padre era actor y estuvo en el Chavo del 8 por muchos años. No fue una de las figuras centrales, salía como un abogado que entraba en la vecindad.

¿Lo contrataba el señor Barriga?

– Sí, con el alto… ¿cómo se llamaba? Señor Jirafales. Jajajaja… Hay gente que dice que estos personajes empobrecían el lenguaje, así como todo lo que hacía Roberto Gómez Bolaños, pero todo lo que hacía empezaba con ch: Chapatín, Chespirito, el Chapulín colorado, el Chavo. Es una manifestación clara de un momento de la historia de México, así como Condorito con ustedes, que los definió o Mafalda de Argentina. El Chapulín es un héroe fascinante que definió a toda una generación.

Si Cantinflas fue famoso en el apogeo, Chespirito es de la época del ocaso de la industria del cine mexicano.

– Pertenecen a generaciones distintas. Cantinflas es de la época de oro del cine mexicano, allá por la década del ’50. Luego hubo una transición del cine a la televisión, momento en que surge el Chavo del 8.

Mi mamá me decía que con el Chavo del 8 aprendía puras tonteras…

– Yo creo que la cultura elitista, la académica ve con malos ojos eso, como si fuera de barriada. Creo que esas separaciones entre lo elitista y popular son muy artificiales. Hay que rescatar en ambas direcciones. Creo que Chespirito es un momento clave para ver a la clase media baja proyectada en el televisor. A la vez es una manera de resistencia de los héroes mexicanos, de la cultura que viene de Hollywood, como algo propio, nativo, que trasciende nuestras fronteras nacionales de manera como los libros no la trascienden. Todos se identificaban con el niño pobre que vive en un barril. Todos los personajes son estereotipos: el gordo, el flaco, el tonto. La literatura está llena de estereotipos, desde El Quijote. Bolaños introducía personajes literarios. Es un momento muy importante de la cultura que no debe ser menospreciado.

SPANGLISH Y EL QUIJOTE

¿Fue mucho el bullying por la traducción de El Quijote al spanglish?

– Sí, el spanglish es un atropello para quienes se consideran de una cultura de alcurnia. Es un absurdo. Hay novelas, programas de televisión y radio en spanglish. Llegará un momento en que estas obras tendrán que ser enseñadas en las escuelas. Cuando surgió el español, hace 600 años, también había bullying de los educados hacia quienes lo practicaban.

¿Cómo surge tu interés por el spanglish?

– Un alumno me introdujo y creo que fue mi maestro indirectamente. La pregunta para mí en ese momento era cuál es el objetivo del salón de clases. ¿Es el de dictar cátedra y decirles a los chicos lo que uno cree que es la cultura? o es permitir que la cultura que viene de las calles, de los restoranes  o de las canchas de fútbol entre a las aulas y se convierta en el legado que todos aprendemos. Me parece que puede interesar en ambas direcciones. Tenemos una visión muy monolítica y jerárquica de la cultura hispánica. Lo curioso es que se ve el spanglish como una destrucción del idioma español y en Estados Unidos se ve como una resistencia en contra del inglés. Allá es resistirse al imperio y acá el spanglish es como un instrumento del imperio.

Has dicho que la traducción es una apropiación…

– Cada traducción es una lectura subjetiva, parcial, es una apropiación. Si alguien traduce a Walt Whitman al españolo y lo hace en Madrid, es muy distinta a una traducción hecha en Santiago o Bogotá. Depende además de la clase social que venga el traductor. Creo que la traducción es una manera de decir yo me apropio de este texto y lo convierto en algo mío, propio, que representa un segmento específico. Acabo de publicar una traducción al inglés del Llano en Llamas de Juan Rulfo. Hay una traducción de los ’60 de ese libro, pero creo que está un poco almidonada, que pertenece a otra época. La que hice hoy está salpicada de hispanismo y de ciertos spanglishismos que el editor juzgó prudente incluir no para manchar a Rulfo, sino para hacerlo más vívido.

El ideal de la academia es que esos ripios del habla, de la época se borren.

– Hay que enfatizarlos. Hay 2 modelos de traducción. Uno que quiere que tú como lector te olvides que es una traducción, que pienses que es un original, aunque esté escrito en otro idioma. Y hay otro traductor que hace lo opuesto, que enfatiza el juego de la traducción. Que dice no te olvides que esto fue escrito en ruso o en francés. Creo que ambos extremos son peligrosos. Hay que recordarle al lector que el texto empezó en otra parte, dejarlo que al ir leyendo se olvide de eso, pero nunca del todo, que sepa quién es el traductor porque traducir es vestir una obra, revestirla. Ya está vestida Madame Bovary y le vamos a poner un nuevo vestido, a pulir los colores, y eso colores tendrán que ver con la perspectiva de la época actual, serán más brillantes o contrastados. Es importante que el público sepa quien es el traductor, de donde viene. El traductor es igual de creativo que el autor.

Pero puede que pase lo que ocurrió con la restauración de Ecce Homo.

– Sí, la restauración es una nueva creación, eso es clave. Hay arte ahora de copias fotoestáticas. En vez de ver a la Mona Lisa ves una copia. Alguien ya la pintó por encima. Eso es ya la postmodernidad.

En países multiculturales el spanglish es una herramienta de conexión, ayuda a la integración de diferentes grupos nacionales.

– Es un mecanismo de aterrizaje de la migración y la migración es diversa. Hay diferentes tipos de spanglish: el chicano, el cubano americano o el dominicano, cada uno con sus virtudes. Hay un spanglish neutral, como el español que hablamos. Los latinoamericanos encontramos un punto medio que se habla en los países multiculturales. Hay una tendencia a reducir a Estados Unidos como un país muy cerrado. Creo que es más abierto de lo que creemos.

DE DICCIONARIOS Y LA DOCTORA ANA MARÍA POLO

Coleccionas diccionarios ¿cuáles son tus preferidos?

– Sí, y versiones y traducciones. Tengo un diccionario a lenguas que no existen, otro del primer latín, del arameo, tengo un diccionario de lenguas inventadas, las de Tolkien. Tengo un diccionario de las lenguas que se hablan en Middle Earth de El Señor de los Anillos. Tengo diccionarios de esperanto y otros que están en 4 lenguas.

Trabajaste un diccionario spanglish ¿cómo se rastrea una lengua tan difusa?

– Me llevó 10 años. Los hice con un grupo de colegas que iban por diferentes partes de Estados Unidos, la frontera con México o Puerto Rico recopilando palabras que tenían que ser escuchadas en 3 lugares distintos por hablantes que no se conocieran, para poder ser incluidas. La ortografía era difícil. Por ejemplo, la palabra email. En spanglish se puede decir ‘email’, ‘imail’, ‘mailito’ o ‘manuelito’. Así te das cuenta que es una opción del lexicógrafo cuando al momento de atrapar una palabra le das una ortografía.

¿Qué palabra te llamó la atención?

– Uffff hay tantas palabras. ‘Vacunar’, que quiere decir aspirar, como la aspiradora. Viene de vacuum (aspiradora en ingles) la gente dice voy a ‘vacunar la carpeta’, que quiere decir voy a aspirar la alfombra (carpet en inglés).

Acá significa algo así como ‘me jodio’ o ‘me cagaron’. Se dice ‘me vacunaron’

– Jajaja. ¿En serio? Hay muchas otras palabras: ‘chota’ para la policía, ‘liquear’, como algo que está golpeando, o la ‘grincard’. Hay mil voces que aparecen en el diccionario.

Me imagino que estando en Chile viste televisión, porque allí aparecen muchas palabras del español que se habla acá.

– Sí, pero me llamó más la atención Caso Cerrado. Lo vi ayer en televisión ¿eso se hace en Estados Unidos, verdad? Allá nunca lo había visto. Lo vi ayer por primera vez. Un doctor dominicano que pretendía dar masajes vaginales a las pacientes y otro de una mujer que su hijo se suicidó. Me encantan las telenovelas, me encanta la cultura brutal, pese a que no recomendaría ver Caso Cerrado, ¡me fascinó verlo! Ella baja como si fuera el mesías, una redentora, son manifestaciones de nuestra cultura que vale la pena estudiar.

En el programa se explotan una necesidad de justicia…

– Y todo a través de los medios de comunicación el amarillismo de estar viendo esto. Eso es la televisión

¿Ubicas palabras chilenas?

– Pocas.

¿El ‘po’?

¿Qué quiere decir ‘po’?

Debe ser como ‘pues’. Se coloca al fin de frases cortas, como ‘no, po’, o ‘bueno, po’.

– ¿Estas de acuerdo con que el español chileno es uno de los peores del mundo hispánico? Lo leí en El Mercurio hace dos días.

Creo que es otro idioma. Cuando he estado en otros países de habla hispana a veces hablo y no me entienden.

– Cuando pregunto cuál es el mejor español, la gente me dice que el peruano. Si pones a un spanglish parlante que venga de Cuba con un dominicano y un mexicano, no se entienden del todo. Tienen que estar traduciéndose constantemente. Se genera una complicidad, como cuando se cuentan chistes sexuales en Latinoamérica, que tienes que traducir lo conceptos. Claro que no hay nada peor que traducir un chiste a otra lengua. En definitiva somos diccionarios portátiles.

Mauricio Becerra Rebolledo

@kalidoscop

El Ciudadano


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