Nick MacWilliam, director del documental ‘Santiago Rising’: “La lección de Chile es que los movimientos sociales son fundamentales para implementar cualquier cambio”

El domingo 31 de enero, a las 18 horas (hora chilena), se estrena el documental Santiago Rising, producido por Alborada Films.

Indigna mirar el escenario político actual. Quizá siempre ha sido así de horrible, pero lo que lo hace más violento es atestiguar cómo ese nefasto grupete que siempre ha detentado el poder, sin una pizca de pudor, se atreve a querer instalar sus piezas en un proceso constituyente en el que jamás creyó, un proceso originado desde la ciudadanía movilizada que, precisamente, se rebelaba contra ellos y sus años de prepotencia y privilegios.

Este domingo 31 de enero tiene su estreno mundial el documental, Santiago Rising. Filmado en las calles de la capital en diciembre de 2019, el periodista y realizador audiovisual británico, Nick MacWilliam, presenta este necesario registro y que solo para nuestro país estará disponible de manera gratuita previa inscripción en el siguiente enlace (y también con la opción de entrada comprada).

Conversamos en extenso con MacWilliam, quien desde Londres compartió sus motivaciones para armar este proyecto audiovisual, su mirada sobre cómo ha transitado nuestro movimiento en el tiempo o la resonancia de nuestra revuelta en el escenario mundial, entre otros temas.

1. ¿Cuál fue tu motivación para registrar y finalmente armar un documental sobre la revuelta popular de octubre?

Viví en Chile entre 2010 y 2014 y durante ese tiempo conocí varios de los factores que contribuyeron al estallido, por ejemplo, conocí la situación de impunidad de la dictadura; estuve siempre en las marchas de los estudiantes el 2011, en las marchas del 11 de septiembre, del Día de los Trabajadores, en las manifestaciones contra HidroAysén, en las marchas de solidaridad con el Pueblo Mapuche y siempre vi que las demandas en general tenían como eje la oposición al sistema neoliberal. Este sistema fue producto de una dictadura sangrienta, represiva y que a pesar de que terminó formalmente el ‘90, mantuvo en el tiempo el modelo y el aparato estatal de seguridad. 

Por ese tiempo me di cuenta que la dictadura había conseguido su propósito de implementar el sistema neoliberal y a pesar de que el sistema electoral seguía su curso, el modelo ya estaba implantado y las cosas no habían cambiado. Así que cuando me enteré de las primeras noticias del estallido estando en mi casa acá en Londres, se conjugaron los planes que tenía de regresar a Chile a visitar a mis amigos con el trabajo que he desarrollado como periodista y documentalista, fue el momento preciso para registrar lo que estaba sucediendo en las calles.

2. ¿Qué características o elementos crees que tuvo este movimiento que lo hicieron tan poderoso y con tanta adhesión ciudadana?

Me quedé impactado con la tendencia orgánica del movimiento, una forma horizontal que me pareció tener. Era ver cómo sucedía desde abajo hacia arriba, en vez de la política institucional a la que estamos acostumbrados y que se instala de manera contraria. Y como era un movimiento tan orgánico, el status quo no podía tomar el control de este, las fuerzas oficiales y conservadoras no pudieron combatir este alzamiento porque no había una cabeza que lo liderara y si no hay una sola figura visible es más difícil desarticularlo.

En eso encontré una energía extraordinaria, una fuerza impactante. Creo que este aspecto fue lo que más me llamó la atención, un movimiento que -según mi visión- involucraba a todo el pueblo, a las asambleas, las protestas, los actos culturales, era como si todos estuviesen involucrados, era ver al pueblo chileno muy movilizado en el contexto político. Yo tenía esa sensación de cuando estuve viviendo allá en Chile, pero esta vez había aumentado a un nivel impactante.

3. ¿Por qué destacas la presencia de elementos artísticos y creativos dentro de este movimiento ciudadano?

Creo que los elementos artísticos y culturales han sido fundamentales en la expresión política chilena. Pienso en las lógicas de resistencia, los ejemplos en la Unidad Popular en donde los músicos, los artistas, los poetas, eran agentes fundamentales a la hora de difundir el mensaje de justicia social, de derechos humanos, de igualdad; pienso en lo fueron Víctor Jara, Violeta Parra, la Brigada Ramona Parra, Quilapayún, entre otros. Por eso, cuando viví en Chile quedé fascinado con todos estos elementos de la expresión política local en donde la cultura y la política se cruzan.

Aprendí de la dictadura gracias al trabajo de Patricio Guzmán con “La Batalla de Chile” y a otros cineastas de la época y me di cuenta en ese tiempo de estadía en Chile que la cultura es mucho más que una expresión artística, también es una herramienta de resistencia contra el capitalismo, contra el fascismo y eso se ha expresado históricamente allá. Esa es una de las razones de la admiración que siento por Chile.

Durante las protestas del estallido este era un factor que quería documentar, para que la gente de mi país o de otros lugares pudieran ver cuán fundamental es la cultura, la expresión y la creatividad junto con la alegría de la gente que está en las calles, porque ver la alegría de las personas fue algo que me tocó fuertemente.

4. A la luz del tiempo y la distancia, ¿cómo ves la maduración de este movimiento? ¿crees que perdió o ganó fuerza? ¿sientes que se obtuvieron logros para las y los ciudadanos?

Yo estuve en Chile en noviembre de 2019 y regresé a Londres los primeros días de 2020, entonces, creo que conseguir el voto para una nueva Constitución es un logro increíble. Me parece que este es el primer paso y como movimientos progresistas populares esto debe entenderse como el principio, siempre conscientes de que obtenida esta primera demanda se empieza a construir algo distinto y desde ahí hacia adelante, pero obviamente la pandemia ha tenido mucho impacto en los movimientos sociales de todo el mundo. Hemos visto cómo este estado de emergencia ha apoyado una transferencia enorme de la riqueza desde el pueblo hacia las élites, aún más que lo habitual, los multimillonarios han aumentado mucho más su riqueza. Pero también creo que en Chile ya estaban activas las redes comunitarias -por ejemplo las de las asambleas-, y se había armado una estructura, una red para mantener el apoyo entre las comunidades y los territorios y que resultó tras el estallido de 2019.

5. ¿Cómo ves la revuelta popular chilena dentro del escenario mundial? ¿crees que motivó a las poblaciones de otras naciones a que se expresaran en las calles?

Si me preguntas por el impacto que tuvo el estallido social chileno en otras partes del mundo, creo que eso fue una de las razones de porqué quise hacer este documental. Yo estaba en Santiago el día en que tuvimos la elección británica, en el momento en que tuvimos la posibilidad de decidir entre izquierda, derecha y en donde no hubo candidatura de centro. La derecha ganó y desde luego la izquierda colapsó, desde una oposición de fuerza, desde una oposición de posibilidad y creo que fue porque nunca pensamos en algo fuera de la institucionalidad, algo fuera de la política formal o partidaria, mucha gente todavía no ha aprendido cómo movilizarse lejos de ese lugar.

La lección de Chile es que los movimientos sociales son fundamentales para implementar cualquier cambio. Eso es algo que quiero que la gente de aquí logre aprender. Hay mucho de lo que los ciudadanos de mi país debiesen aprender de la experiencia chilena, como que la institucionalidad existe y es un camino de lucha pero es uno entre varios, nosotros tenemos que expandir nuestro pensamiento político contemplando los movimientos sociales. Pienso en Colombia -yo trabajo diariamente vinculado con ese país- y ellos intentaron iniciar un estallido, un paro nacional y eso fue claramente una influencia por lo sucedido en la revuelta chilena, al igual que en otros países por ese entonces.

6. Finalmente, ¿qué es lo que propone a los espectadores el documental Santiago Rising?

Básicamente, hice el documental para que cualquiera lo pudiese ver sin saber nada de Chile, por eso en la primera parte me enfoco tanto en los movimientos sociales como diciendo “ese es el movimiento feminista, ese es el movimiento mapuche, ese es el movimiento estudiantil, ese es el movimiento de las víctimas de la dictadura”, en donde todos comparten demandas y en donde para construir un entendimiento de lo que estaba ocurriendo en ese momento en el país, era necesario enfocarse y contemplar a los distintos actores que formaban toda esa base popular.

Por esto es que el documental lo planteé como una forma de educación política para las audiencias en el extranjero y como yo viví en Chile tengo una perspectiva quizás más íntima de esa realidad. Pero también quiero que lo vea la gente en Chile, quiero contribuir a la memoria nacional al igual que los cineastas que me influyeron, pienso en ellos y sus grandes obras las que ahora son parte de esa memoria chilena, porque el cine siempre representa un área bien importante en este contexto.

Documenté, por ejemplo, la represión en la animita de Mauricio Fredes -integrante de la primera línea que murió en la Alameda- junto a otros registros de ese tipo. Me gusta pensar que esto es un documento histórico y también un homenaje a la lucha popular en Chile y sus tradiciones de cultura, de alegría y de unidad. Creo que jamás en mi vida habría pasado por una experiencia de tanta unidad popular como la que encontré en Chile durante este tiempo.

Coordenadas estreno Santiago Rising

  • Estreno online del documental británico Santiago Rising (dirigido por Nick MacWilliam, 89 min., Alborada Films 2021)
  • Domingo 31 de enero, 18:00 horas (hora chilena)
  • El documental de 89 minutos estará disponible entre las 18:00 y 20:00 horas. A las 20:00 empezará una discusión sobre la película y los temas que aborda.
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