Con TEC severo, daños casi irreversibles y respondiendo a parpadeos se mantiene hombre golpeado por Carabineros en octubre

Mario Acuña aún se encuentra hospitalizado. El 31 de marzo deberá obligadamente ser trasladado a su casa ante los riesgos clínicos que implica la época de enfermedades infectocontagiosas.

El 24 de octubre de 2019, a pocos días del comienzo del estallido social, Mario Acuña (42) fue internado en el Hospital Barros Luco tras recibir una golpiza magnánima por parte de Carabineros. Al menos tres funcionarios de la 15° Comisaría de Buin, le propinaron patadas en la cabeza y en el resto de su cuerpo en el contexto de una manifestación territorial, según denunció la víctima antes de quedar inconciente y vecinas que se encontraban en el lugar y fueron testigos del hecho. “Me patearon con los bototos entre tres pacos”, alcanzó a decir Acuña.

A más de cuatro meses del hecho, el vecino de la población Jorge Washington aún se encuentra hospitalizado. El pasado 7 de febrero fue trasladado desde el Barros Luco al Hospital San Luis de Buin. El día lunes 10 del mismo mes recién fue visitado por un equipo médico del hospital, «lo que devela el estado actual de la salud pública», aprovecha de apuntar su abogado, Ariel Gómez.

Natalia Menares, trabajadora social de la sección de hospitalizados del San Luis, explica que se le dio plazo hasta el 31 de marzo para ser trasladado a su casa. Lo anterior -profundizó- debido a que «comienza la temporada alta con muchas enfermedades infectocontagiosas de alta resistencia y para un paciente como Mario es vulnerarlo, ponemos en riesgo su condición clínica».

El diagnóstico y el alta médica

Con un traumatismo craneoencefálico severo con hemorragia subdural quedó Mario Acuña luego de la golpiza. Ese es el diagnóstico que le dieron a sus familiares desde el Hospital San Luis. Escucha y está con los ojos abiertos. «Cosas básicas como escuchar y responder con los ojos, cerrar una vez es sí, dos veces es no», explica Gómez, su abogado. El pasado 8 de marzo, tuvo un daño en la traquetomía por la cual respira, por lo que sufrió una taquicardia. Sin embargo, pudo ser estabilizado y su estado de salud no empeoró, según cuenta su madrina, Clara Reyes Fernández.

El mismo jurista declara que el daño con el que quedó Mario Acuña es severo: «No habrá una mayor recuperación, es difícil que ocurra», sostiene. En ese sentido, explica que sus piernas quedaron de lado y hacia arriba, con la espalda encorvada, pero que su piel no se encuentra con escaras.

De izquierda a derecha: Mario Acuña, su hijo Kevin y un familiar

Mario Acuña proviene de una familia humilde. La habitación que ocupaba hasta antes de la agresión en la casa de su tía, Paola Martínez Peña, no tenía electricidad, por lo que no contaba con luz. Con el informe médico del mes de noviembre, la trabajadora social del Departamento de Desarrollo Comunitario (DIDECO) de la Municipalidad de Buin, Carolina Reyes, gestionó el dinero necesario para la construcción de una nueva habitación en la misma casa. La idea es que esta «cuente con todas las condiciones necesarias para los cuidados que hoy por hoy requiere Mario», señala la profesional.

Más, a la fecha, esa habitación no está terminada pero sí muy avanzada, por lo que desde la Municipalidad de Buin están gestionando una segunda remesa de dinero para poder completar ese trabajo, y poder trasladar a Mario a una habitación con todas las condiciones higiénicas y médicas que necesita a mas tardar el 31 de marzo, fecha tope que le dieron a la familia para llevárselo del hospital.

El proceso judicial

Actualmente, existen dos querellas por homicidio frustrado en contra de quienes resulten responsables del daño irreparable que sufrió Acuña. Una de ellas la presentó la abogada Marlen Quintana, del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), quien visitó a la familia de Acuña al día siguiente de lo ocurrido y se hizo cargo del caso.

La otra fue presentada por Kevin Acuña, hijo de Mario, y patrocinada por el abogado Ariel Gómez. La fiscalía decretó una orden de investigación, la que fue encargada a la Unidad de Derechos Humanos de la Policía de Investigaciones (PDI).

En tanto, en la 15° Comisaría de Buin se inició un sumario a raíz de una denuncia que realizaría un capitán de la misma. Hasta ahora, tanto la PDI como Carabineros han tenido acceso a testigos y cámaras de seguridad. Sin embargo, luego del sumario y según lo declarado por Gómez, Carabineros manifestó no ser responsables del hecho, ya que aseguran que «ellos llegaron cuando Mario ya estaba tirado en el piso».

«Luego de establecer quiénes son los responsables, se presenta una acusación. La PDI, pese a que hay querellas presentadas, técnicamente es una investigación desformalizada. Una vez que se logra identificar con cierta certeza quienes fueron, se formaliza. De ahí debiera pasarse a un juicio penal oral», finaliza el Gómez respecto a lo que viene para este caso.

Para mayor información dejamos una nota sobre este hecho publicada por El Ciudadano.

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