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Presos Políticos Mapuche y guerra de baja intensidad

Sr. Director:

Como COOAMS hemos leído el artículo de Sergio Grez La Cruzada macarthista del fiscal Ljubetic, y queremos manifestar nuestro acuerdo con lo señalado por el prestigioso historiador chileno.

Como una instancia Coordinadora de Organizaciones Autónomas Mapuche de Santiago, podemos agregar a ese análisis, que desde el año 2002 la persecusión política hacia nuestro Pueblo se ha venido elevando en cuanto a su forma de operar, pero ha sido este año que termina cuando hacemos un balance más cruento aún.

En la actualidad tenemos 50 Presos Políticos Mapuche (PPM), enjuiciados doblemente en algunos casos, tanto por la justicia civil como por la militar, situación que viola totalmente las leyes internacionales y que en el caso nuestro, viola nuestro derechos más elementales, considerando la particularidad internacional que tenemos por ser los primeros habitantes de estas tierras.

Lo preocupante de lo antes dicho, es que en cierta medida, los Mapuche somos algo como un “chivo expiatorio” de lo que se vendrá más adelante para el resto de luchas sociales que protesten ante lo inevitable de la contradicción del sistema capitalista.

Dentro de esto, Ljubetic viola persistentemente sus propias leyes, puesto que al no tener pruebas sustentables ante sus juicios, utiliza las detenciones preventivas como verdaderas condenas, posibilitando retenciones que se extienden desde 3 meses hasta un año si es necesario, lo que calificamos como verdaderos secuestros legalizados.

Con ello, también le quita la comida a las familias de los comuneros detenidos, aprovechando a su vez de quebrantar la moral del Preso Político, al mismo tiempo que amedrenta a sus pares por defender su derecho a vivir, a existir como Gente de la Tierra.

Sin embargo, Ljubetic ha llegado demasiado lejos al perseguir además a las familias de los PPM, su método es obvio: detectar, hostigar, perseguir, detener, ahogar y desarticular. Un modus operandis legado de la Doctrina de Seguridad Nacional que se pensaba ya extinto luego de las dictaduras militares, per se, con esta verdadera guerra de baja intensidad, parece que es bueno desempolvar viejas formas de persecusión política.

Aunque tenemos claro que cualquier hecho de protesta traerá las consecuencias que arrastramos por casi diez años (allanamientos, muertes, detenciones, torturas, etc.) es importante aclarar a la opinión pública, la forma de operar de las fiscalías sobre todo con el llamado “Conflicto Mapuche”.

Inevitablemente la injusticia genera rabia, y esa rabia se convierte en politización, esto a su vez, converge en un Proyecto, y es hacia él al cual apuntamos, nuestro derecho a la libre determinación como Pueblo Mapuche.

Coordinadora de Organizaciones Autónomas Mapuche de Santiago – COOAMS

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