De menos a más. La huelga de hambre de los presos políticos mapuche

El 12 de julio un grupo de presos políticos mapuche recluidos en las cárceles de Temuco, Angol y Concepción (luego se unieron en Valdivia y Lebu) se declaró en huelga de hambre, exigiendo que no se les aplique la ley antiterrorista, que se acaben los dobles procesamientos por la justicia civil y militar a los […]

El 12 de julio un grupo de presos políticos mapuche recluidos en las cárceles de Temuco, Angol y Concepción (luego se unieron en Valdivia y Lebu) se declaró en huelga de hambre, exigiendo que no se les aplique la ley antiterrorista, que se acaben los dobles procesamientos por la justicia civil y militar a los presos mapuche y que no se utilicen testigos “sin rostro” en sus juicios, entre otras cosas. La movilización se prolongó por más de 80 días, finalizando con diferencias entre los huelguistas, algunos de los cuales llegaron a un acuerdo con el Gobierno mientras que otros se mantuvieron por una semana más afirmando que lo ofrecido no se condecía con sus reivindicaciones. El conflicto con el pueblo Mapuche no ha terminado.

La huelga de hambre realizada por un grupo de comuneros mapuche en diferentes cárceles del sur del país le dobló la mano al Gobierno que, en diversas oportunidades, manifestó su negativa al diálogo con “huelguistas o bajo presión” porque eso sería “sentar un mal precedente”, según declararon el ministro de Justicia, Felipe Bulnes; Ena Von Baer, vocera del Ejecutivo, y el mismo ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

El 1 de octubre, luego de arduas negociaciones, una parte de los huelguistas de Temuco, Concepción y Valdivia llegó a un acuerdo con las autoridades y depusieron su ayuno, aunque 14 presos de Angol, Temuco y Chol-chol se mantuvieron sin comer hasta el 8 de octubre (Luis Marilao, preso en esa última localidad, continuó hasta el martes 12), desistiendo sólo “por razones humanitarias”, ya que afirmaron que las propuestas chilenas no respondían sus demandas. Además, Víctor Queipul aseguró que no descartaban retomar la huelga si el Gobierno no cumplía lo acordado.

Durante el tiempo que duró la huelga los comuneros revirtieron, incluso, un cerco informativo de los medios tradicionales de comunicación que, en los primeros cincuenta días, no les dedicaron espacio en sus páginas o en sus noticieros y consiguieron posicionar una demanda de derechos humanos que ubicó a Chile en el ojo del huracán respecto de su añejo sistema judicial, que aplica la Ley Antiterrorista a quienes han decidido dar la lucha por reivindicaciones que el Estado se ha empeñado en desconocer sistemáticamente. Este bloqueo fue incluso denunciado por el Colegio de Periodistas el 24 de agosto, y contrastó con la amplia cobertura que tuvo la huelga realizada por un grupo de presos cubanos. Los comuneros realizaron una toma de la radio Bío Bío y un par de acciones en programas de televisión de Canal 13 y en dependencias de Chilevisión para denunciar lo que pasaba.

José Aylwin, codirector del Observatorio Ciudadano, en sus columnas de opinión, ha señalado que los prisioneros mapuche son presos políticos porque la actitud del Estado frente a la negociación que el pueblo mapuche intentó llevar al terreno del diálogo antes de endurecer sus estrategias ha sido política.

Paralelamente, los mapuche desplegaron otras movilizaciones con apoyo de estudiantes y dirigentes sociales, que lograron poner en el tapete público sus demandas y el reconocimiento de una deuda que no se ha resuelto durante décadas, incluidos los 20 años de la Concertación, periodo en que se criminalizó a quienes dieron la lucha en contra de las injusticias históricas aplicadas en contra de este pueblo originario.

Raúl Söhr, analista internacional, considera que el hecho de que tras 83 días en huelga de hambre el Gobierno haya depuesto su actitud de cerrarse al diálogo, constituye un “triunfo ideológico. La gran victoria consistió en haber roto el cerco de silencio, porque el silencio es también una eficiente herramienta de represión”, declaró.

Por su parte Pedro Cayuqueo, director del periódico Azkintuwe, destacó en una columna de opinión que los presos mapuche “sin haber matado a nadie, sin haber desaparecido a nadie, sin haber violado a nadie” arriesgaban penas “propias de un Mamo Contreras” debido a la aplicación de la Ley Antiterrorista, lo que sólo cambió gracias a la huelga de hambre.

PASO A PASO, SUMA Y SIGUE

El 19 de julio, para la primera marcha en solidaridad con los presos en huelga de hambre en Santiago, alrededor de 120 personas se manifestaron en la esquina de paseo Ahumada con Alameda, pero el 1 de septiembre ya eran tres mil quienes se reunieron en ese mismo lugar para marchar, cuando se cumplían 52 días de ayuno y las familias de los huelguistas denunciaban “el deterioro físico y psicológico” que estaban sufriendo los presos por “descompensaciones cardiacas y renales” y que habían perdido “más de 20 kilos en promedio -sobre el 20% de su peso-”.

Días después, 500 historiadores, estudiantes de historia y profesores, marcharon denunciando la represión sufrida por el pueblo mapuche y cuatro diputados: Los socialistas Sergio Aguiló y Manuel Monsalve, el PPD Tucapel Jiménez, y el comunista Hugo Gutiérrez, anunciaron que se sumaban a la huelga de hambre aunque sólo la mantuvieron durante cinco días, en medio de duras críticas de algunos de sus colegas del Parlamento.

El martes 14 de septiembre, un grupo de dirigentes universitarios inició un ayuno indefinido y dirigentes sociales, sacerdotes y personajes del mundo de la cultura y de los Derechos Humanos hacían lo propio en la iglesia de San Francisco.

Con relación al apoyo social que la huelga de hambre logró concitar, Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo, afirmó que “su ejemplo nos ha recordado que es siempre la movilización social la que obtiene los cambios. Que no son las promesas, ni las negociaciones políticas las que alientan la justicia social”. A esas alturas, las manifestaciones iban en aumento y la Iglesia hacía grandes esfuerzos por levantar una mesa de diálogo en Concepción, donde los voceros de los huelguistas habían anunciado que confiaban en monseñor Ezzati para poder negociar con el Gobierno.

En Santiago, los estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado realizaron un paro de actividades y 17 mapuche de la “Alianza Territorial” se tomaron la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) buscando un pronunciamiento del secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Durante las celebraciones del Bicentenario continuaron las manifestaciones, incluso en los actos oficiales, con presencia del presidente Sebastián Piñera.

La tensión más álgida se dio hasta los días previos al 1 de octubre, cumpliéndose 82 días de movilización, 20 presos políticos mapuche, de las cárceles de Concepción, Lebu, Temuco y Valdivia decidieron deponer su protesta al llegar a un acuerdo con el Gobierno para retirar las demandas presentadas por el Estado aludiendo a la Ley Antiterrorista, reformar la Ley Antiterrorista y la Justicia Militar.

Sin embargo, diez comuneros de Angol, tres de Temuco y un menor de edad recluido en Chol-Chol continuaron sin alimentarse, ya que afirmaron que las reformas propuestas siguen atentando a los derechos humanos. Esto porque la reforma a la Justicia Militar “sólo beneficia a los uniformados, ya que aumenta las penas de los delitos que se cometan en su contra” permitiendo una mayor impunidad, y que los cambios a la Ley Antiterrorista “tienden a perfeccionar su aplicación y no hay garantías de que no se vuelva a aplicar a la protesta social mapuche”. Además, criticaron que se mantenga el testigo protegido y se agreguen el agente encubierto y el informante, y dicen que el retiro de las querellas por parte del Ejecutivo no es una solución ya que es el Ministerio Público el que debe aclarar si las imputaciones serán recalificadas.

Finalmente, el 8 de octubre, los presos de Angol –algunos de los cuales estaban internados en el hospital de Victoria dado su crítico estado de salud- y Temuco decidieron deponer su ayuno debido a “peticiones de las autoridades tradicionales y sus familias quienes, ante las críticas condiciones de salud en que se encontraban, previeron un posible desenlace fatal”, según expresó una declaración pública que difundieron el 11 de octubre, que está firmada por lonkos y werkenes de 22 comunidades, así como por representantes de organismos ligados a la Iglesia y a exonerados políticos.

En el mismo documento, los presos políticos afirmaron que no estaban conformes con las propuestas realizadas por el Gobierno porque no respondían a las demandas que levantaban, y que ante la utilización de testigos sin rostro –figura que se mantiene en la Ley Antiterrorista luego de las reformas realizadas en el Parlamento y que ya fueron aprobadas por la Cámara y el Senado-, las autoridades tradicionales del pueblo mapuche que suscribieron el texto “han tomado la decisión de aplicar la justicia mapuche expulsando de las comunidades a estas personas, en orden a aplicar una sanción severa a quienes traicionen la lucha del Pueblo Nación Mapuche”.

Además, estas autoridades decidieron liberar a Monseñor Ezzati de la responsabilidad de mediador en las negociaciones y “asumir como garantes del acuerdo suscrito con el Gobierno”, llamando también a todas las comunidades a respaldar su decisión, que incluye una justicia mapuche “con un pensamiento propio e independiente”.

SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

El 11 de agosto, en el marco del IV Foro Social de las Américas, representantes de diferentes organizaciones sociales asistentes, incluida la guatemalteca, premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, manifestaron su preocupación por la situación de los presos mapuche.

Al mismo tiempo, un grupo de 40 jóvenes se tomaron la embajada chilena en Bruselas, buscando el apoyo de las autoridades belgas para rechazar la aplicación de la ley antiterrorista.

El 2 de septiembre el turno fue de Canadá, donde decenas de personas se reunieron en Vancouver para expresar su apoyo a los huelguistas, mientras el 10 de septiembre un grupo de diputados del Parlamento Europeo emitió una declaración en la que emplazaban al gobierno chileno a levantar una mesa de diálogo y desmilitarizar las regiones habitadas por comunidades mapuche.

El 15 de septiembre, en Argentina, la Confederación Mapuche de Neuquén llamó a protestar repudiando la “política de represión que padecen las comunidades mapuche en Chile”, mientras en Barcelona decenas de personas salían a marchar hacia la sede del gobierno catalán.

Juan Pablo Cárdenas destacó en una columna que “quienes han arriesgado su vida a tal extremo han logrado sacar al país de su letargo político (…), así como volver a concitar la solidaridad internacional que nos ha acompañado en tantos momentos cruciales en nuestra historia”.

Recuadro1:

LOS EFECTOS DE 80 DÍAS EN HUELGA DE HAMBRE

Para Juan Valderas, secretario de la Asociación Chilena de Nutrición Clínica y Metabolismo, y académico del Departamento de Nutrición de la Universidad Católica, los efectos de una huelga de hambre como la realizada por los presos políticos, quienes superaron los 80 días sin ingerir sólidos, pueden ser dos: La baja de peso y la falta de nutrientes como hidratos de carbono, grasas y aceites y proteínas.

Estas últimas son las más complejas durante un ayuno, según el especialista, pues el cuerpo humano pierde 50 gramos diarios y cuando no se reemplazan, se comienza a consumir las proteínas del mismo cuerpo, perdiéndose masa muscular y bajando las defensas, pudiendo provocar una falla en los órganos, especialmente el riñón. Además, Valderas afirmó que los hidratos de carbono resultan fundamentales para el gasto de energía, y que cuando no se consumen alimentos, incluso se pueden producir alteraciones cerebrales, afectando la capacidad intelectual.

-¿Habrá efectos irreversibles por una huelga de hambre durante tanto tiempo?

-Efectos irreversibles no se producirían necesariamente. Con buenos cuidados y un equipo interdisciplinario junto a ellos, se puede salir adelante. Sí hay consecuencias difíciles de solucionar a largo plazo, pero con cuidados y atención el paciente se puede recuperar.

-¿Qué cuidados deben tener los huelguistas mapuche?

-Cualquier infección puede ser fatal, ya que las defensas están muy débiles luego de tantos días sin comer. Además, a esa altura, hay órganos muy delicados, como el riñón, el hígado o el intestino, que para mantenerse sanos deben recibir alimentos. De todas formas, la capacidad de resistencia de una persona en un ayuno depende mucho de la condición nutricional previa, un paciente obeso puede durar mucho tiempo, y uno flaco mucho menos.

Recuadro2:

DEMANDAS DE LOS PRESOS EN HUELGA DE HAMBRE

El primer día de la huelga de hambre los presos políticos mapuche recluidos en la cárcel de Concepción emitieron un comunicado en donde daban cuenta de sus demandas:

1.- La No aplicación de la Ley Antiterrorista en causas Mapuche; que se expresa en el Fin de la Ley Antiterrorista de la legislación pinochetista.

2.- No al procesamiento de la Justicia Militar en causas Mapuche; que se expresa en el Fin de la Justicia Militar en Chile.

3.-Libertad a todos los Presos Políticos Mapuche encarcelados en las distintas cárceles del Estado chileno; que se expresa en:

-Exigir el derecho a un debido proceso o juicio justo.

-Fin a los montajes político-judiciales; que implican el término de procesamientos externos y viciados, la no utilización de los testigos sin rostro y el término de prácticas que violan los derechos humanos básicos como la extorsión, amenazas, torturas tanto física como psicológica y las condiciones degradantes en los centro de reclusión.

4.-Desmilitarización en las zonas Mapuche en que las comunidades reivindican derechos políticos y territoriales.

Por Felipe Ramírez Sánchez

El Ciudadano N°89, octubre 2010

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