Estudiante turco lanzó zapato contra director del FMI

Otro zapato voló por los aires convertido en proyectil contra una ‘personalidad’ detestable



Otro zapato voló por los aires convertido en proyectil contra una ‘personalidad’ detestable. Esta vez el objetivo era Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional (FMI). El lanzador: un estudiante de periodismo turco. Más allá de la anécdota, sepa porqué al FMI no lo quieren mucho en Turquía.

Cuando estaba por terminar una conferencia en la en la Universidad Bilgi, Estambul, el estudiante de periodismo Selcuk Ozbek, lanzó un zapato contra el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, que no dio con su objetivo.

La conferencia de Strauss-Kahn era una instancia previa a la reunión anual del FMI, la que se desarrollará en Estambul, la próxima semana.

El estudiante estaba acompañado por una decena de miembros del Partido Comunista Turco (TKP), bajó corriendo de las gradas al grito de “FMI, vete de Turquía”, lanzando a su vez una zapatilla deportiva blanca contra el director del Fondo.

Ozbek fue rápidamente apresado por los numerosos agentes de seguridad presentes en el anfiteatro del centro universitario.

ZAPATOS POR LO MENOS

El acto de lanzar un zapato contra alguna autoridad repudiable, lo inauguró el  periodista iraquí Muntazer al Zaidi, quien lanzó sus dos zapatos contra el ex Presidente George W. Bush en diciembre de 2008 en Bagdad. El periodista hace pocas semanas salió en libertad y hoy es un héroe nacional.

El gesto también fue repetido por un universitario inglés, quien lanzó un zapato al primer ministro chino, Wen Jiabao, durante una intervención en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, en febrero de este año.

Los que sí dieron en el blanco fueron un par de activistas pro Palestina que lanzaron en febrero un par de zapatos y un libro contra Benny Dagan, embajador israelí en Suecia, realizaba un discurso en Estocolmo. Por la fecha Israel invadía la Franja de Gaza y bombardeaba asentamientos palestinos.

EL FMI Y TURQUÍA

En mayo de 2008, Turquía culminó su último acuerdo ‘stan-by’ con el FMI, lo que la liberaba de seguir dependiendo de dicha instancia trasnacional. A juicio del Erinç Yeldan, profesor de Economía de la Universidad de Bilkent, Ankara, la experiencia con el FMI, que esparció durante los ’90 ajustes neoliberales en las economías de distintos países, el alto desempleo, un ambiente especulativo en crecimiento y la independencia de sus instituciones respecto de políticas públicas, son la huella de las intervenciones del FMI y del Banco Mundial.

En 1998, Turquía y el FMI firmaron un Programa de Monitoreo del Personal que permitió la supervisión y control por parte del Fondo de la economía turca. Yeldan agrega que “Turquía pasó una severa crisis económica en noviembre de 2000, y otra en febrero de 2001, cuando estaba siguiendo el programa de cambio de divisas basado en la deflación, diseñado y dirigido por el FMI”.

El economista saca a colación cifras que dan cuenta que el peso del ajuste cayó desproporcionadamente en la clase trabajadora en la medida en que el desempleo se elevó el 10 por ciento y los salarios reales fueron reducidos abruptamente en un 20 por ciento.

Pese a que El FMI proveyó asistencia financiera de $20,4 mil millones entre el comienzo de la crisis en 1999 y el 2003, “el rápido aumento de la deuda del sector privado reveló la esencia del ajuste diseñado por el FMI siguiendo las crisis de las divisas y la bancaria. Las características subyacentes de los ajustes después de la crisis, en últimas, dependieron de mantener altas las tasas de interés en anticipación de la llegada de mayor capital. Junto con la política fiscal de contracción, el programa encontró como la principal fuente de expansión las especulativas afluencias de la financiación extranjera”- sostiene Yeldan.

El economista concluye que “está claro que el programa del FMI no era solo para «estabilizar» la economía, sino que iba más lejos: el cambio radical de la estructura social del país. El ajuste turco a la post crisis traza los pasos de muchos países en desarrollo dependientes del capital extranjero y condicionados a adoptar o a mantener políticas contratadas para asegurar la «confianza de los inversionistas» y la «confianza internacional del crédito»”.

¿Quién recibirá el próximo zapato?


El Ciudadano

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