La Colombia que sangra y resiste

Entrevista en Chile con activista colombiano de Derechos Humanos

Entrevista en Chile con activista colombiano de Derechos Humanos.

“En el cielo está Dios soberano, y en la tierra la orden del cartel”

Rubén Blades, “Sicario”

Juan es un colombiano de Bogotá. Es miembro activo del Movimiento de Víctimas de Crímenes del Estado que agrupa, prácticamente, al conjunto de organizaciones de derechos humanos de ese país. El flagelo de la violencia marca a fuego la historia política y social de Colombia. Así, en medio de la guerra sucia, los poderes del narcotráfico, la intervención militar directa del Estado norteamericano y la resistencia popular, el país de 47 millones de habitantes es uno de los más peligrosos del planeta. Irónicamente, el territorio fue bautizado así en homenaje a Cristóbal Colón, apellido que viene del latín columba, que simboliza la paloma de la paz.

Sin embargo, del 70’ al 90’ del siglo pasado hubo alrededor de 30 mil asesinatos ligados a la política y el narcotráfico, y desde 1996 hasta hoy, son más de dos mil los sindicalistas muertos. Las cárceles colombianas están atiborradas con 7 mil presos políticos.

Juan (de paso por Chile y quien decidió mantenerse en el anonimato por razones de seguridad personal) concedió una entrevista desde su militancia social como activista de los derechos humanos. Parte de su labor y la de sus compañeros se encuentran en las páginas  www.movimientodevictimas.org y www.colombianuncamas.org. Es una forma de comunicar, considerando que “En Colombia la oposición no tiene prensa ni televisión. Los medios alternativos son marginales. Es decir, Álvaro Uribe gobierna con el 100 % de la información a su favor. Todas las noticias son relativas al ejército, la policía y la farándula. El resto son telenovelas.”

La producción y comercialización de  cocaína determina en la actualidad la vida de los colombianos…

“Todo está permeado por el ‘narco’. Existe en todos los estamentos del Estado. Hay entre 60 a 70 diputados  que, o están presos o están siendo procesados por sus vínculos con la industria del narcotráfico y el paramilitarismo proveniente del propio gobierno. Estoy hablando de un tercio del parlamento de Colombia.”

¿Y cómo es posible la “normalidad” política en esas condiciones?

“Se explica porque es parte de una gran estrategia del imperio norteamericano que tiene al presidente  Uribe tranquilo en su puesto para mantener el actual estado de cosas. Por eso es muy difícil trabajar en el mundo de los derechos humanos y avanzar en la lucha por las garantías sociales de la población.”

El gobierno norteamericano ronca en Colombia…

“Sabemos que tenemos que seguir resistiendo y que habrá guerra sucia por muchos años más. Colombia está pasando a ser otro Estado gringo, ya con 10 bases militares norteamericanas en su suelo. Se trata de una provocación enorme para toda Latinoamérica. Colombia es la punta de lanza en todo nuestro Continente para controlarlo política-militarmente, y también en materia comunicacional. Por eso ahora el imperio se va a instalar en el Caribe: para dominar todo el espectro radioeléctrico de América Latina. Ahora quiere poner un súper portaaviones en esa misma área que tiene la capacidad de transportar en dos horas a 5 mil marines hasta Argentina.”

La utilización de Colombia por Estados Unidos tiene múltiples expresiones…

“Colombia ya demostró que puede secuestrar gente de otros países con total impunidad (Venezuela, Ecuador). El potencial militar gringo, el más grande y poderoso de la historia de la humanidad, estará ahora en el Caribe. Y se quejan porque algunas naciones  de la zona se están armando…”

LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS

Algunos piensan que es más seguro ser guerrillero en Colombia que militante social abierto…

“Es así. Si estás en la guerrilla tienes con qué defenderte, pero participar en alguna organización social o de derechos humanos en Colombia significa un riesgo vital permanente. Sin embargo, hacerlo es la salsa de la vida, porque de alguna manera hay que parar lo que pasa en mi país. Nosotros recibimos amenazas todos los días. Los grupos paramilitares en Colombia han sido desmantelados apenas un poquito, pero el aparato sigue funcionando.”

¿Cuál es la labor que hace el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado?

“Básicamente trabajamos la denuncia. Acompañamos un proceso que se llama ‘Nunca Más’  con el objetivo de no perder la memoria y la esperanza de que algún día se condenen a los genocidas de mi pueblo. Ahora acaban de descubrir una fosa con dos mil cuerpos en una zona controlada por el ejército. Y es sólo una fosa más. Nosotros tratamos de alentar a la gente para que realice las denuncias. Eso se hace con abogados en los tribunales. Hay miles de casos que están parados hace años. Pedimos verdad, justicia y reparación para las víctimas.”

EL HORROR DE LOS “FALSOS POSITIVOS”

En la prensa hoy se habla del fenómeno de los “falsos positivos”…

“El ejército habla de un ‘positivo’ cuando ha matado a un guerrillero. Ahora existen los ‘falsos positivos’, que son población civil asesinada por los militares y los paramilitares para obtener el ‘premio’ o pago de 500 dólares por muerto. Pero nosotros decimos que se trata de crímenes de Estado.”

¿Cómo funciona la macabra operación?

“Se le ofrecía trabajo a gente pobre de una población en otro territorio y, simplemente, se le desaparecía. Y comenzó a saberse de un barrio en Soacha donde demasiada gente no volvía al pueblo. La comunidad empezó a reclamar y de pronto apareció un joven muerto en una morgue, a mil kilómetros de su lugar de origen. Y las ‘bonificaciones’ provienen del Plan Colombia a través de ONG’s gringas. Esto provocó un revuelo internacional. Cayeron 14 soldaditos y dos tenientes que, hace un par de meses, ya fueron liberados. Y de los llamados ‘falsos positivos’ hay más de 1.700 sólo en los últimos dos años. Y no se detiene la matanza.”

Mencionaste el Plan Colombia…

“Hoy, la segunda parte del Plan Colombia se llama Plan Patriota. El primero nació con el siglo XXI y, en concreto, se trata de 3 mil millones de dólares anuales entregados por Estados Unidos para ayuda militar, supuestamente, contra el narcotráfico. A ello se suman 200 asesores militares norteamericanos. También está presente la inteligencia israelí. En Colombia está la CIA y el Mossad. El Plan Patriota es una extensión del Plan Colombia.”

El pueblo recibe los peores golpes…

“Arauca es una región petrolera donde se ha llevado adelante una lucha de los movimientos sociales para detener el despojo del recurso petrolero por las corporaciones transnacionales. Ello ha provocado ecocidio y etnocidio. Allí el presidente Uribe puso un gobernador militar. Ahora al sector le pusieron ‘Zona de Rehabilitación’. En esa región hay un militar cada 8 personas. Entre el 2003 y 2005, el gobierno se ha llevado a 200 líderes sociales de Arauca. No les han podido probar ningún vínculo con la guerrilla, pero están presos, mínimo, tres años. Y tampoco pueden volver, porque en Arauca los espera el sicariato para asesinarlos.”

LA ESPERANZA

¿De donde se sacan las fuerzas para continuar la lucha por una sociedad mejor?

“Uno intenta zafar el horror con el baile. En las ciudades hay una aparente calma. Uno está acostumbrado a la militarización de las calles y los lugares públicos. Se habitúa a ver a todo el mundo armado. Allá es algo ‘natural’.  En la urbe, la violencia se expresa por medio de la desigualdad social, de los bolsones de pobreza, de los desplazados del campo a la ciudad que ya llegan a 4 millones. La guerra ha provocado que más del 70 % de la población se concentre en las ciudades.”

¿Qué perspectivas tiene Colombia para la construcción de un sistema democrático que contenga los intereses de las grandes mayorías?

“No es posible una verdadera democracia con el sicariato y el ‘narco’ funcionando sin problemas en todos los espacios de la vida social colombiana. El 30 de mayo son las elecciones presidenciales. El candidato de Uribe es su ex ministro, Santos. Y está un representante del Partido Verde, que es una cara nueva representando lo mismo. Entre ellos dos se resolverá la presidencia a mediados de junio, en la segunda vuelta.”

¿Hay oportunidad para una Colombia nueva, justa, de iguales y libres?

“Nosotros creemos que es posible. Y sabemos también que es a largo plazo. A uno lo alientan los procesos de Bolivia, Ecuador, Venezuela, impensables hace 10 años. Solos no vamos a salir: primero está la unidad latinoamericana. Nosotros sabemos que hay un camino. Lo que no podemos perder es la esperanza y al imperio hay que pararlo. Nuestra consigna es ‘Pa’ delante, que pa’ tras’, ni pa’ tomar impulso’.”

Por Andrés Figueroa Cornejo

Fotografía: aurysara.org

El Ciudadano

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