Las dudas a la Pax Romana en las favelas de Río de Janeiro

La ocupación por parte del Ejército y la policía de dos de las más grandes favelas del norte de Río de Janeiro, Brasil, el Complexo do Alemão y Vila Cruzeiro, es para  ganarle la guerra al narcotráfico, según las autoridades cariocas

La ocupación por parte del Ejército y la policía de dos de las más grandes favelas del norte de Río de Janeiro, Brasil, el Complexo do Alemão y Vila Cruzeiro, es para  ganarle la guerra al narcotráfico, según las autoridades cariocas. Claro que esta primera batalla dejó un saldo de 30 muertos, entre ellos Rosángela Barbosa, una niña de 14 años alcanzada por una bala de la policía al interior de su casa.

La nueva apuesta del gobierno estadual son las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) que comenzaron a instalarse el 2008 en la favela Dona Marta. Las UPPs están  integradas por policías jóvenes sin historial de corrupción y hoy están en 13 de las mil favelas que hay en el área metropolitana de la ciudad, manteniendo un control sobre unas 231 mil personas.

Se planea en los próximos cuatro años instalar otras 55 UPP para formar un “cinturón de seguridad” que resguarde a la ciudad para el Mundial del 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016, según la propia definición del secretario municipal del Programa de Seguridad con Ciudadanía (Pronasci), Ricardo Rotembergue.

Para analizar esta nueva política de seguridad pública, El Ciudadano conversó con Bruno Lima Rocha, politólogo, docente universitario y periodista que publica sus escritos en el portal www.estrategiaeanalise.com.br

-¿Las UPP no son el cambio de un control armado por otro en las favelas?

– Sí, lo son, pero en un sentido distinto al del narcotráfico. Por la primera vez en los últimos 30 años la policía ha subido el Cerro para quedarse sin plazo ni fecha para salir. El Estado, como ente organizativo, demuestra así que no va más a tolerar un aparato armado ostensible y sin límite de actuación. Pero, una cosa es cierta para todos los que conocen el tema: Si no vienen las garantías de los derechos de la gente, las UPPs van a ser apenas y solamente la ocupación militar oficial, y muchas veces con doble turno de trabajo: oficial y paramilitar, que para desgracia de la izquierda ha ganado el nombre de milicias en Río; en un terreno hostil y con una cultura distinta.

-Si bien el gobierno estadual habla de una ‘invasión de servicios públicos’, los que han llevado la iniciativa son agentes privados. Los bancos ya tienen sucursales en las favelas y los promotores de telefonía o TV por cable las visitan a diario. ¿No serán ellos quienes acaben construyendo las nuevas relaciones dentro de lo que eran espacios autónomos?

-Vamos a comprender que la llegada de la policía de forma fija a la favela es también la llegada del capitalismo en su versión legal o al menos legalizada, como es el negocio criminal de los bancos. El gobierno Lula ya amplió la red bancaria con el banco postal (correos), que funciona en conjunto con Bradesco, el mayor banco privado de Brasil, y con la posibilidad de que las agencias de quiniela (pequeños comercios de servicios de apuestas y pago de cuentas) paguen la canasta básica familiar en forma de dinero. Pero, igual hay que reconocer que la llegada del capitalismo como tal implica también en regularización del terreno urbano y un aumento considerable de cobranza de impuestos de la intendencia hacia la población.

-Considerando que no es la primera vez que la policía ocupa las favelas. ¿La estrategia de confrontación ha sido eficaz?

-Sí y no. No ha sido eficaz para disminuir la confrontación, pero sí lo ha sido para aumentar el belicismo y generar toda una cultura de no valorar la vida y los derechos básicos. Claro que insisto: es la primera vez que se toma el territorio y la policía se queda. Veo eso como una tendencia irreversible. Y, ahí cambia el blanco de ganancias capitalistas. La población pasa a ser la riqueza, el mayor botín y no la venta de drogas para los del asfalto.

LAS FAVELAS Y LA TELE

-¿Cómo imaginan las clases altas de Río las favelas?

-Esta fue otra novedad que hizo aumentar la adhesión a la política de ocupar el territorio. Las clases altas de Río conviven con la favela, tienen a sus empleados directos de ahí pero de hecho opera un concepto de hiper-realidad, un concepto clásico. La gente más intelectualizada y los con mayor poderes adquisitivos simplemente no reconocían que en Río había (y sigue habiendo, en términos de media no, pero en zonas enteras, sí) un Estado Fallido en el sentido que la ONU emplea. Este Estado fallido genera situaciones distintas y antagónicas, como la de poner mucha seguridad en zonas ricas (más de lo que indican las Naciones Unidas) y simplemente no atender un llamado si es en área de riesgo. Eso está cambiando, al menos en término de los medios y del sentido común.

-¿Qué traficante hemos visto en la televisión los días de la invasión al Complexo do Alemão y Vila Cruzeiro?

-Lo que vemos en la tele no es el traficante mayorista y sí los encargados, los gerentes y cuando mucho los gerentes regionales.

-Se lo pregunto porque en Medellín durante la época dorada del Cartel de Pablo Escobar el dinero generado por el negocio con drogas ilegales fue a parar al sector inmobiliario y los grupos económicos de Antioquia. ¿Tiene alguna pista hacia dónde llega el dinero de los narcos tras décadas de tráfico en Río?

-Hay una investigación en el Congreso Nacional, la llamada CPI del Narcotráfico, que da indicios del esquema empresarial, con sofisticación organizativa del tráfico brasileño. Quienes saben la forma de operar y blanquear el dinero del tráfico mayorista están en los sindicatos de policiales federales brasileños. Consideremos que la elite policial aquí tiene un nivel de ingreso muy elevado y todos tienen algún grado de formación superior.  De lo que se sabe es que el único traficante que viene de la favela y que ha conseguido un esquema empresarial por mayor es el muy conocido Fernandinho Beira Mar, que está en una prisión federal bajo régimen disciplinar diferenciado. Pero su historia y la del Primer Comando de la Capital (PCC) de Sao Paulo es más cercana a los Escobar de Antioquia. Gente que vino de abajo y se ganó respeto y plata a los tiros. La parte empresarial por mayor en Brasil y el control de las rutas es cosa que o está guardada como secreto de Estado en los órganos oficiales (por distintas razones) o queda como un misterio que no pasa por los medios.

POLICÍAS Y ORGANIZACIÓN SOCIAL

-¿Qué papel desempeñarán las UPP en el espacio urbano carioca respecto de los activismos urbanos?

– En este punto hallo el peligro mayor. Las UPPs generan de inmediato dos situaciones:  La primera es un apoyo con refuerzo de los medios, como Globo, Record y los canales de teleperiodismo por cable, de que la única garantía de los derechos es a través del orden oficial. Y con eso viene la segunda dificultad, que es en cuanto a la militancia regular y las reivindicaciones de la población. En Chile saben mejor que nadie cuáles son los efectos de una vida cívica y política militarizada. No creo que sea posible para la gente que quiera organizarse para pelear por derechos básicos, alguna protesta que no quede como impopular o asociada al tráfico por ejemplo. Vienen tiempos duros de pelea en contra de las reformulaciones capitalistas en Río de Janeiro y el continente.

-Ante situaciones como éstas ¿cuál es la importancia de tener una sociedad civil fuerte y bien organizada?

-Estar organizados y activos implica tener una correlación de fuerzas de modo a no permitir que el Estado quite a la población el derecho a la protesta y la lucha directa por derechos fundamentales.

-Entonces ¿Qué se puede esperar de las actuales políticas públicas concentradas en instalar policías en las favelas respecto de conceptos como autodeterminación y democracia?

-Como se trata de una fuerza militarizada, es muy probable que toda disidencia sea vista como peligro criminal, lo que va a implicar aumento de la represión. Yo diría, modestamente aportando mi granito de arena al debate, que lo más importante es la no adhesión de la población a los proyectos de control, sea de los narcotraficantes, sea de los parapoliciales y sea del Estado oficial mismo.

-¿Cómo puede ocurrir esto?

-Veo necesaria una alianza, un acercamiento de movimientos y sindicatos a la población organizada muy en si misma que vive y sobrevive en áreas de favela. Lo que digo es una obviedad pero muy complicada de ser cumplida. Y, por fin, para que esto ocurra es necesaria la apertura de espacios más allá de la política oficial o de la politiquería oficial.

Por Mauricio Becerra R.

El Ciudadano

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