PNUD: Latinoamérica es la región más desigual del planeta y Chile es un ejemplo de ello

América Latina y el Caribe (ALC) “conforman la región más desigual del mundo” y esa desigualdad no sólo es alta, sino también muy persistente

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PNUD: Latinoamérica es la región más desigual del planeta y Chile es un ejemplo de ello

Autor: Wari
27/07/2010

América Latina y el Caribe (ALC) “conforman la región más desigual del mundo” y esa desigualdad no sólo es alta, sino también muy persistente. En este contexto, Chile figura con un alto rango de diferencias socio-económicas.

El Informe Regional 2010 del PNUD recomienda que para superar la pobreza y la desigualdad, el Estado debe garantizar la salud y la educación, el acceso a infraestructura básica y a la participación política. Para lograr esto, el informe señala que es necesario aumentar la regulación, la carga tributaria y fortalecer los instrumentos de redistribución.

Así lo indica el último Informe Regional presentado en San José, Costa Rica el viernes 23 de julio por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El estudio dice además, que 10 de los 15 países más desiguales del mundo “pertenecen a esta región”.

El documento explica que los altos índices de desigualdad constituyen un obstáculo mayor para reducir la pobreza y avanzar en el desarrollo humano.

La desigualdad se puede medir con el «coeficiente de Gini«, utilizado habitualmente por este tipo de estudios. Varia de cero a uno, siendo el cero la igualdad absoluta y, el uno, la mayor disparidad posible.

En América latina los dos países con el índice de desigualdad más bajo, es decir los más igualitarios, son Uruguay y Costa Rica, con 0,45 y 0,47 respectivamente.

En el otro extremo, Haití y Bolivia trepan hasta 0,59 y 0,6, respectivamente. Es decir, son aquellos donde la desigualdad es mayor.

Chile se ubica en el negativo ranking con un índice de 0,55, que lo deja en un sexto lugar.

Brasil es una de las naciones más exitosos en reducir la desigualdad en los últimos ocho años.

El PNUD expresa que la persistencia de la desigualdad, acompañada de una baja movilidad social, ha llevado a la región a caer en una “trampa de desigualdad”, un círculo vicioso difícil de romper.

Expresa que en ALC es alta, persistente y se reproduce en un contexto de baja movilidad socioeconómica.

Por ello, propone elaborar y aplicar políticas públicas con alcance, con amplitud y con apropiación para que las personas se sientan y sean agentes de su propio desarrollo.

¿CÓMO COMBATIR ESA DESIGUALDAD?

El Informe destaca la importancia del «logro educativo» en el combate a la desigualdad. Pero añade que el gasto social del Estado en salud, nutrición e infraestructura, contribuyó también, en la última década, de forma significativa a reducirla.

Y sin embargo, la desigualdad sigue siendo particularmente elevada en la región, sin que el estudio termine de encontrar una explicación definitiva para esta situación. Para combatirla, el coordinador del Informe, Luis Felipe LópezCalva, reiteró que «no alcanzan los planes contra la pobreza. Se necesitan políticas específicas contra la desigualdad».

Lo que se plantea el informe es un marco de análisis en los hogares, con el objetivo de descubrir «las restricciones que éstos enfrentan y los mecanismos que causan la reproducción de la desigualdad».

El Informe atribuye una particular importancia a esos mecanismos de reproducción, que pretende combatir mostrando, entre otros factores, cómo el nivel de educación de los padres está estrechamente relacionado con el nivel de educación que alcanzan los hijos.

Los elementos clave de la investigación sobre las causas tienen que ver con lo que se reproduce a nivel del hogar donde se establece el punto de partida de la nueva generación, por eso es actuar sobre el futuro. Un chico que hoy nace en un hogar cuyos padres tienen una escolaridad muy baja tiene menos del 5% de probabilidad de entrar a nivel universitario, en tanto que esta probabilidad es casi del 80%, para un chico que nazca en un hogar cuyos padres son universitarios. De esta forma explicó, Isidro Soloaga, uno de los coordinadores del Informe del PNUD, las causas de la desigualdad.

Y es que un grupo importante de personas se encuentra estancado en el último peldaño de la escalera, sin posibilidades de movilidad social desde hace varios años.

El informe ofrece un mensaje positivo, en el sentido que sí se puede romper la transmisión, entre generaciones, de la desigualdad. Para ello, el documento señala que “el Estado debe garantizar el acceso a la educación y a la salud. Se indica que para alcanzar mejores objetivos en desarrollo humano es necesario que los hogares e individuos tengan acceso al poder y a la participación política, y para ello es necesario evitar el clientelismo y la corrupción.

CRÍTICA A LA LABOR ESTATAL

López destacó, en su presentación, que «la desigualdad se hereda en América Latina», por lo que el informe sostiene que si las políticas públicas inciden en esos mecanismos de transmisión, como el acceso a la educación y la salud, podrían reducirla.

Pero, advierte también, eso no es fácil, pues la desigualdad genera un acceso inequitativo a las instancias institucionales y limita la capacidad de los grupos más débiles de hacerse escuchar. «El sistema político no permite compensar las desigualdades», asegura.

Una comparación sobre la «presión tributaria» existente en América Latina y otras regiones del mundo ayuda a explicar el fenómeno.

La carga tributaria es de 17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en la región, menos de la mitad de la existente en los países desarrollados de la OCDE, donde llega a 36,4 por ciento, o la de Estados Unidos, que es de 26,8 por ciento, según los datos del Informe.

LAS DIMENSIONES DEL DESARROLLO Y EL GÉNERO

Al considerar las desigualdades respecto a los servicios de infraestructura básicos, como agua potable y electricidad, el estudio identificó que persiste una baja cobertura en Perú, Bolivia y Guatemala. Los hallazgos marcan que cada vez es más difícil obtener agua potable en el hogar para los ciudadanos de menores ingresos en Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Y lo mismo ocurrió con el acceso a la electricidad en Guatemala Hondura y Bolivia.

Pero si de desigualdades se debe hablar, los grupos que se llevan el trofeo son las mujeres y la población indígena y afro descendiente. Las mujeres reciben un menor salario que los hombres por igual trabajo. Tienen mayor presencia en la economía informal y acarrean una doble carga laboral, indicó Luis Felipe López-Calva, otro de los coordinadores del informe.

Sobre este aspecto subrayó dos temas centrales: la inserción laboral y la cultura e institucionalidad del cuidado, de los trabajos domésticos, en donde no hay una responsabilidad compartida de la sociedad. De manera que las mujeres no tienen el apoyo ni en el hogar ni a nivel institucional para tener tiempo de uso diferenciado. Además la inserción laboral es precaria.

Luiza Carvalho, representante del PNUD, destacó la posición privilegiada de Costa Rica en el informe regional, donde junto con Argentina y Uruguay muestran la menor desigualdad. Asociado al hecho de que Costa Rica es el cuarto país de América Latina en inversión social per cápita, luego de Argentina, Uruguay y Brasil.

Pero para los ticos no todo es alegría porque se enfatiza que la desigualdad sigue en ascenso, y para frenarla es necesario invertir más en educación, establecer políticas de empleo formal y mejorar los salarios mínimos.

LA BRECHA ES CADA VEZ MAYOR

En eso coincidió, el joven diputado del costarricense partido de izquierda Frente Amplio, José María Villalta. “Si Costa Rica se compara con otros países latinoamericanos donde todavía son mayores los problemas de desigualdad, alguien podría tener un criterio engañoso sobre la situación de nuestro país.”

La realidad es que en los últimos años en Costa Rica se ha venido incrementando peligrosamente la desigualdad social. Según confirman los estudios sobre los coeficiente de Gini, se está produciendo cada vez más riqueza a un ritmo más acelerado, hay mayor explotación de los recursos naturales del país y sin embargo cada vez es mayor la brecha entre ricos y pobres.

Si se quiere que los latinoamericanos consigan atenuar las desigualdades, hace falta una nueva política que fortalezca los instrumentos de redistribución y regulación del Estado: es decir, como afirmó López- Calva del PNUD, no alcanza con tener planes contra la pobreza; hay que tener también planes contra la desigualdad.

Fuentes: www.servindi.org/www.cooperativa.cl/www.rnw.nl

El Ciudadano


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