Una enorme filtración de documentos secretos en Brasil

The Intercept (II): Fiscales que acusaron a Lula conspiraron en mensajes secretos para evitar que ganara las elecciones de 2018

Escrito por Andrew Fishman, Rafael Moro Martins, Leandro Demori, Alexandre de Santi, Glenn Greenwald.

Texto traducido del inglés, tomado de «The Intercept» en su publicación original con fecha de 9 de junio de 2019.


The Intercept, archivo secreto de Brasil – Parte 2

Un archivo masivo filtrado exclusivamente a The Intercept confirma las sospechas de larga data sobre los motivos politizados y el engaño de los fiscales encargados de investigar los hechos de corrupción en Brasil

Una enorme filtración de documentos secretos revela que los fiscales más poderosos de Brasil, que han pasado años insistiendo en que son apolíticos, intentaron evitar que el Partido de los Trabajadores (PT), ganara las elecciones presidenciales de 2018 al bloquear una entrevista previa a las elecciones el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva con el propósito explícito de afectar el resultado de la elección.

El archivo masivo, que fue proporcionado de forma exclusiva a The Intercept, muestra múltiples ejemplos de abuso de poder con fines políticos de los fiscales que lideraron la exhaustiva investigación de corrupción de la Operación Lava Jato desde 2014. También revela una agenda política e ideológica que fue negada por años. Un ejemplo de esta situación ocurrió 10 días antes de la primera vuelta de la elección presidencial del año pasado, cuando un juez de la Corte Suprema de Justicia concedió una petición del periódico más grande de Brasil, Folha de São Paulo, para entrevistar a Lula, desde la prisión en la que se encuentra recluido por el caso de corrupción Lava Jato.

Inmediatamente después de conocer la decisión del juez,  el 28 de septiembre de 2018 el equipo de fiscales a cargo del caso, que pasaron años negando con vehemencia que estaban actuando por motivos políticos, comenzaron a discutir en un grupo privado de Telegram cómo bloquear, la decisión de la Corte Suprema,  ya que temían  que la entrevista ayudara al PT, el partido de Lula, a ganar las elecciones, pasaron horas debatiendo estrategias para prevenir o diluir el impacto político de la entrevista de Lula.

Los fiscales de Lava Jato dijeron explícitamente que su interés en detener la entrevista de Lula era evitar que el PT ganara. Una de las fiscales, Laura Tessler, exclamó al enterarse de la decisión: «¡Qué broma!» Y luego planteó  la urgencia de bloquear la decisión del juez. «Una conferencia de prensa antes de la segunda ronda de votación podría ayudar a que Haddad resulte electo», escribió en el grupo de chat, refiriéndose al candidato del PT Fernando Haddad.

El fiscal que lideró la investigación de Lava Jato, Deltan Dallagnol, mantuvo una conversación con otra  fiscal y confidente, y ambos acordaron que «rezarían» juntos para que la entrevista no contribuyera al regreso al poder del PT.

Lula lideró todas las encuestas previas a las elecciones presidenciales de 2018. Foto web.

Durante años se ha acusado a los fiscales de Lava Jato, así como al juez que estuvo a cargo de los casos de corrupción, Sergio Moro (actual ministro de Justicia del gobierno de Jair Bolsonaro), de actuar impulsados por motivos ideológicos y políticos. Moro y el equipo de Lava Jato han negado repetidamente estas acusaciones, insistiendo en que su único interés era exponer y castigar la corrupción política independientemente del partido o facción política.

Pero este nueva filtración de documentos, algunos de los cuales se publican hoy en otros artículos de The Intercept y The Intercept Brasil, arroja considerables dudas sobre las actuaciones de los fiscales.

De hecho, muchos de estos documentos muestran una conspiración impropia y poco ética entre Dallagnol y Moro sobre cómo estructurar mejor el caso de corrupción contra Lula, a pesar de que Moro estaba legalmente obligado a juzgar el caso como un árbitro neutral.

Otros documentos incluyen conversaciones entre los fiscales en las que admitieron la falta de evidencia para probar la culpabilidad de Lula. En general, los documentos presentan  a un grupo de fiscales que aparentemente intentan utilizar sus poderes legales con fines descaradamente políticos, motivados  por su objetivo de impedir el retorno al poder del Partido de los Trabajadores en general, y de Lula en particular.

Los secretos revelados por estos documentos son cruciales para que el público los conozca, ya que la investigación masiva de corrupción en Lava Jatos, que se ha extendido por Brasil durante los últimos cinco años, ha sido uno de los eventos más importantes en la historia del quinto país más poblado del mundo.

Hasta ahora, tanto el equipo de trabajo de Lava Jato como Moro han sido reconocidos en todo el mundo con  honores, premios y elogios de los medios. Pero esta nueva filtración de documentos arroja luz sobre los motivos, acciones y maniobras engañosas perpetradas por  estos actores poderosos.

Si bien el equipo de fiscales de Lava Jato  ha encarcelado a una amplia gama de poderosos políticos y multimillonarios, su logro más significativo fue por mucho, el encarcelamiento de Lula en 2018.

En el momento de la condena todas las encuestas mostraban que el ex presidente, que había sido elegido dos veces por amplios márgenes, en 2002 y luego nuevamente en 2006, y  que dejó el cargo con una tasa de aprobación del 87 por ciento, era el principal candidato para  ganar una vez  la presidencia en 2018.

 Pero la condena penal de Lula,  que fue rápidamente confirmada por un tribunal de apelaciones, lo dejó inelegible para postularse a la presidencia, allanando el camino para que Bolsonaro, el candidato de extrema derecha, obtuviera la victoria frente al sucesor designado por  Lula,  Fernando Haddad, ex alcalde de Sao Paulo.

Las revelaciones de The Intercept dejan claro que los fiscales del caso Lava Jato actuaron como fichas de la derecha para evitar el regreso de Lula a la presidencia de Brasil. Foto web.

Los partidarios del PT y muchos otros en Brasil han insistido durante mucho tiempo en que estos fiscales, mientras se disfrazaban de actores apolíticos y no ideológicos cuya única agenda era luchar contra la corrupción, eran de hecho  fichas de la derecha cuya misión primordial era destruir el PT y evitar el regreso al poder de Lula las elecciones de 2018.

Estos documentos le aportan una credibilidad evidente a esas acusaciones. Muestran una extensa conspiración en secreto para bloquear y socavar la orden judicial emitida el  28 de septiembre por el juez de la Corte Suprema Ricardo Lewandowski, de autorizar a una de las reporteras más destacadas del país, Mónica Bergamo, del diario Folha a entrevistar a Lula en la cárcel.

La decisión de Lewandowski se basó expresamente en el derecho a la libertad de prensa, y reconoció el  derecho del periódico a hablar con Lula e informar sobre sus perspectivas.

En su decisión, Lewandowski también explicó que los argumentos que se habían utilizado durante todo el año para evitar una entrevista en la prisión con Lula, que se basaron en «temores sobre la seguridad» y la necesidad de mantener a los prisioneros en silencio, eran descaradamente inválidos, tomando en cuenta las numerosas entrevistas en la prisión «permitidas para los presos condenados por delitos como el tráfico, el asesinato y el crimen organizado internacional”.

El fallo también señaló que Lula no estaba en una prisión de máxima seguridad ni en un régimen penitenciario especialmente restrictivo, lo que erosionó aún más el fundamento de la prohibición de entrevistarlo. Hasta ese momento, Lula, era considerada ampliamente como uno de los comunicadores políticos más efectivos y carismáticos en el mundo democrático, y  había sido mantenido incomunicado y se le había impedido hablar al público sobre la elección.

Por tal motivo,  cualquier entrevista previa a los comicios, en la que hubiera ofrecido su punto de vista sobre el derechista Jair Bolsonaro y los demás candidatos, incluido Fernando Haddad del PT, habría captado la atención de todos los medios de comunicación  e influido en un gran número de votantes que, hasta el día de hoy, siguen siendo leales al expresidente (razón por la cual Lula, incluso una vez que fue encarcelado, siguió siendo el principal candidato en las encuestas).

A través de un grupo de Telegram los fiscales discutían cómo intentar frenar la entrevista a Lula desde la cárcel. Foto web

Los fiscales de Lava Jato se enteraron de la decisión judicial de autorizar la entrevista de Folha a través del grupo de Telegram. El pánico entre ellos fue inmediato. En repetidas ocasiones manifestaron su preocupación por el hecho de que  la entrevista se realizara tan cerca de la primera ronda de votación, ayudaría a Haddad del PT a ganar las elecciones presidenciales.

Los fiscales  pasaron el día trabajando arduamente para desarrollar estrategias que permitieran anular el fallo, demorar la entrevista de Lula hasta después de la elección o asegurarse de minimizar su impacto político y su posibilidad de ayudar al PT a ganar.

En respuesta a la decisión, Tessler, una de los fiscales, exclamó: «¡Qué broma!» ¡¡¡Repugnante!!! Allí va a celebrar un mitin en la cárcel. Un verdadero circo. Después de Mónica Bergamo,  y basado en el principio de igualdad de trato, estoy segura de que también vendrán muchos otros periodistas … y nos quedamos aquí, listos para actuar como payasos con una corte suprema como esa …

Otro fiscal, Athayde Ribeiro Costa , respondió a la decisión con una sola palabra y numerosos signos de exclamación: «¡¡Mafiosos !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!».

De acuerdo con la línea del tiempo del grupo de chat, los fiscales pasaron casi un día inventando estrategias para evitar que la entrevista de Lula se llevara a cabo antes de la elección o  que por lo  menos se pudiera diluir su impacto. Especularon si una conferencia de prensa sería menos efectiva que una entrevista personal, o si deberían solicitar una petición para permitir que todos los demás prisioneros fueran entrevistados para distraer la atención sobre el caso de  Lula.

Luego, Tessler dejó en claro  la razón por la cual los fiscales estaban tan molestos por el hecho de que el ex presidente fuera entrevistado antes de las elecciones: «Quién sabe … pero una entrevista antes de la segunda ronda de votación podría ayudar a que  Haddad resulte electo».

Mientras se llevaban a cabo estas conversaciones dentro del grupo de chat de los fiscales de Lava Jato, Deltan Dallagnol, quien lideró la investigación del caso, también estaba teniendo su propia conversación con una confidente cercana, una fiscal que no formó parte de la investigación de  Lava Jato. Ambos coincidieron en que el objetivo principal era evitar el retorno del PT al poder, y el fiscal principal, que a menudo se jacta de su religiosidad, acordó que «rezarían» para que esto no sucediera.

La confesión de que las verdaderas preocupación de los fiscales era  que una entrevista de Lula podría «darle la victoria a Haddad» y provocar el «retorno de PT» al poder, podría ser vista como un hecho aislado, sin embargo una conversación prolongada durante muchas horas, se parece mucho menos a un grupo de fiscales neutrales que a una junta en una sala de guerra de agentes políticos y estrategas anti-PT, centrada en el objetivo de determinar la manera más efectiva de prevenir o minimizar el impacto político de la entrevista de Lula.

El fiscal Athayde Ribeiro Costa, por ejemplo, sugirió cínicamente que la omisión de cualquier fecha en la decisión de Lewandowski podría permitir que la Policía Federal programara deliberadamente la entrevista después de la elección mientras fingía cumplir con la orden: «No hay fecha. Así que la Policía Federal podría simplemente programar esto para después de las elecciones, y seguiremos cumpliendo con la decisión».

Otro fiscal, Januario Paludo, propuso una serie de acciones diseñadas para prevenir o minimizar la entrevista de Lula: Plan A: podríamos presentar una apelación en la Corte Suprema, sin probabilidad [de éxito]. Plan B: Se abre la posibilidad de que todos (los medios)  lo entrevisten el mismo día. Será caótico, pero reduce la probabilidad de que la entrevista sea dirigida «.

El fiscal que lideró la investigación Lava Jato, Deltan Dallagnol, rezó porque el PT no volviera al poder. Foto web.

En ningún momento, Deltan Dallagnol, quien participó activamente en la discusión a lo largo del día, ni ningún otro fiscal del caso Lava Jatos, plantearon que no era apropiado que las consideraciones políticas impulsaran sus acciones.

 De hecho, este grupo de chat de Telegram, que fue utilizado por sus participantes durante muchos meses, sugiere que las consideraciones políticas se incorporaron rutinariamente en el proceso de toma de decisiones del grupo de trabajo de los fiscales.

Durante horas los fiscales se lamentaron entre ellos que no podían apelar la decisión,  porque una apelación en nombre del grupo de trabajo los haría parecer demasiado políticos y crearía la percepción pública de que su intención era silenciar a Lula e impedir que al PT ganar las elecciones.

Pero al final del día, se enteraron de que una agrupación de derecha, llamada Novo (que significa «Nuevo»), había apelado la decisión y que el tribunal había suspendido la autorización para entrevistar a Lula.

Celebraron la noticia, se burlaron de los conflictos que probablemente surgirían dentro de la Corte Suprema y elogiaron a los responsables de detener la entrevista.

El fiscal Januario Paludo expresó con ironía: «deberíamos agradecer a nuestra Fiscalía: ¡el Partido Novo!.Lo que significa que este partido político de derecha, que también estaba participando en las elecciones de 2018, pudo lograr lo que el propio grupo de fiscales quería lograr. Evitar que Lula fuera escuchado.

La apelación logró que se aprobara la suspensión judicial de la autorización de la entrevista que había otorgado Lewandowski.

Como resultado, no se permitió que Lula fuera entrevistado en ninguna fecha  previa a las elecciones y, por lo tanto, nunca se supo de la entrevista antes de los comicios. Solo una vez que concluyó la elección y ganó Bolsonaro, la Corte Suprema comenzó a autorizar a los medios de comunicación a entrevistar a Lula en la cárcel. El mes pasado el diario Folha logró entrevistar al líder sindical junto con  El País Brasil.  Poco después, el juez Lewandowski autorizó a The Intercept Brasil a mantener una conversación a solas con el exmandatario , cuyo video y transcripción fueron publicados por este medio.

El juez que llevó a Lula a la cárcel es el actual ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Foto web.

Una vez que Bolsonaro fue electo presidente, rápidamente le ofreció a Moro, cuya  investigación del caso Lava Jato le impidió a Lula presentar su candidatura a las elecciones, una posición recientemente creada y con poderes sin precedentes,  por lo que ahora se le conoce como el “Súper ministro de Justicia”.

El hecho de que  el mismo juez que encontró a Lula culpable haya sido recompensado por su oponente, ocasionó que incluso los partidarios de la investigación de corrupción de Lava Jato se sintieran incómodos, debido a la percepción obvia (real o no) de un quid pro quo (una cosa por otra), y por la transformación de Moro, quien durante mucho tiempo insistió en que era apolítico, en un funcionario político que trabaja para el presidente de la más extrema derecha electo en la historia democrática de Brasil.

Esas preocupaciones aumentaron cuando Bolsonaro admitió recientemente que también le había prometido nombrar a Moro un puesto de por vida en la Corte Suprema tan pronto como hubiera una vacante. Ahora que las conversaciones y las acciones reales del equipo de Lava Jato y de Moro se pueden revelar y el público, tanto de Brasil como del resto del mundo , finalmente tendrá la oportunidad de evaluar si los argumentos de que no actuaron con fines políticos eran ciertos.

Estas discusiones del 28 de septiembre son solo el comienzo del informe de The Intercept y The Intercept Brasil sobre este archivo.

The Intercept se comunicó con las oficinas del grupo de trabajo de Lava Jato y de Sergio Moro inmediatamente después de la publicación y actualizará las historias con sus comentarios cuando los proporcionen.

Actualización: 9 de junio de 2019, 8:13 p.m. ET

El grupo de trabajo del caso Lava Jato no refutó la autenticidad de la información publicada por The Intercept. En un comunicado de prensa publicado el domingo por la noche, escribieron: “posiblemente entre la información copiada ilegalmente se encuentran documentos y datos sobre las estrategias e investigaciones en curso y sobre las rutinas personales y de seguridad de los miembros del grupo de trabajo y sus familias. Estamos tranquilos porque cualquier información obtenida refleja las actividades desarrolladas con total respeto por la legalidad y de manera técnica e imparcial durante más de cinco años de la operación».

Actualización: 9 de junio de 2019, 9:53 p.m. ET

El ministro de Justicia, Sergio Moro, también publicó una nota en respuesta a nuestro informe: «Acerca de los supuestos mensajes que me involucrarían, publicado por el sitio web de The Intercept este domingo, 9 de junio, lamento la falta de indicación de la fuente de la persona responsable del delito de invasión a los celulares de los fiscales, así como la posición del medio que no me contactó antes de la publicación, contrariamente a la regla básica del periodismo.

En cuanto al contenido de los mensajes que mencionan, no hay indicios de ninguna anormalidad o de proporcionar instrucciones como magistrado, a pesar de haber sido sacados de contexto y del sensacionalismo de los artículos, ignoran el gigantesco esquema de corrupción revelado por la Operación Lava Jato«.

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