El plan de Estados Unidos para lograr una «transición democrática» en Venezuela: ¿A quién le conviene?

Mike Pompeo dio los detalles de la estrategia

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Por Rene Herrera

El pasado martes, Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, hizo público un plan para Venezuela, que propone la creación de un “gobierno de transición” mediante unas elecciones “libres”, condicionadas a que no podrían participar ni el actual presidente, Nicolás Maduro, ni el opositor, Juan Guaidó, esto a cambio del levantamiento de las sanciones de la administración Trump.

Detalles del plan de Washington 

El itinerario en primer lugar, fija el restablecimiento de los poderes de la Asamblea Nacional (AN), de mayoría opositora, y la anulación de la declaración de desacato que le impuso el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Seguidamente, todos los denominados «presos políticos» deberían ser liberados y derogar las órdenes de captura a los diputados prófugos de la justicia venezolana.

De la misma manera, el documento establece que se disolvería la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Acto seguido, se pondría en marcha un nuevo mecanismo electoral para designar  por consenso entre las fuerzas políticas del país, un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE)  y un nuevo Tribunal Supremo (TSJ).

Según el plan de Washington, se formaría un “Consejo de Estado”, donde se vean representados tanto el chavismo como la oposición, el cual fungiría como gobierno de transición hasta la celebración de nuevas elecciones en un plazo de entre 6 y 12 meses.

Cabe destacar, que “El presidente” de ese gobierno provisional no podría ser candidato, asimismo, ningún miembro de la Asamblea Nacional podría formar parte del Consejo de Estado, lo que excluye a Guaidó de ese hipotético ejecutivo provisional.

A partir de ahí, Estados Unidos y la Unión Europea retirarán las sanciones a «quienes se habían atribuido funciones presidenciales», en clara alusión a Maduro, siempre y cuando «esas personas renuncien a cualquier otra pretensión de ocupar cargos ejecutivos» y reconozcan la autoridad del nuevo Consejo de Estado, sostiene el documento.

El proceso debería culminar con la celebración de elecciones parlamentarias y presidenciales en las que cualquier venezolano que cumpla los requisitos que fija la Constitución podría presentarse. Esos comicios deberían contar con observación internacional. Al concluir ese proceso, ya no quedarían sanciones en vigor.

¿Qué intenciones se esconderán en el plan de Estados Unidos?

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Ahora bien, Juan Guaidó, quien está citado por el TSJ a comparecer ante la justicia venezolana  por las declaraciones realizadas por el ex funcionario Cliver Alcalá Cordones, donde está directamente involucrado en la planificación de ina incursión militar en el país petrolero, y de eliminar, “quirúrgicamente” los actuales representantes del Estado, -según las propias palabras de Alcala-.

De igual forma, a través de su cuenta en Twitter, Guaidó, líder de un sector de la oposición y autoproclamado “presidente interino” de Venezuela, agradeció la propuesta de Pompeo y reiteró su exigencia a que Maduro abandone el poder.

Por su parte, la Cancillería de Venezuela rechazó tajantemente la propuesta en un comunicado. «Venezuela es un país libre, soberano, independiente y democrático, que no acepta, ni aceptará jamás, tutelaje alguno, de ningún gobierno extranjero».

El analista de un centro de análisis estadounidense , David Smilde, afirmó que el nuevo plan es «básicamente la misma propuesta que se discutió el verano pasado como parte de las negociaciones de Oslo y Barbados» dijo, haciendo referencia a las últimas conversaciones formales conocidas entre el gobierno y la oposición. Igualmente, recordó que Estados Unidos fue reacio a la prosecusión de Maduro en el poder.

Eliot Engel, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, dijo que la decisión de acusar de narcotráfico a Maduro y otros dirigentes y, solo unos días después, ofrecer el levantamiento de las sanciones refleja «una política extremadamente incoherente». Por lo que lograr un consenso entre el gobierno y la oposición que permita que ambos se reconozcan en unas mismas instituciones se presenta como un gran obstáculo.

Desde distintos sectores se señala que el dialogo es la mejor opción, Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, aseguró que «aunque la posición de Estados Unidos ha sido radicalizada» últimamente, «más allá de la probabilidad de éxito, promover una negociación es siempre una buena opción».

Este plan aunque ha sido muy bien recibido por la oposición venezolana, ha suscitado fuertes críticas de los demócratas estadounidenses, que apoyan la causa de Guaidó frente a Maduro, pero discrepan de las políticas del gobierno de Donald Trump, dejando claro la lucha de intereses que se oculta tras esta nueva estratagema de la Casa Blanca.

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