La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, firmó el decreto de reforma constitucional que establece que, quienes aspiren a la Presidencia, a alguna gubernatura del país o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, deberán tener únicamente la nacionalidad mexicana.
Asimismo, prohíbe a las autoridades del Ejecutivo federal y estatal adquirir una ciudadanía extranjera, portar pasaportes de otros países o acogerse al amparo de la protección diplomática exterior.
De acuerdo a lo informado, después de su aprobación por el Congreso, la reforma comenzará a regir en 2028 «y no afectará los comicios intermedios del 2027».
Desde la administración de la Presidenta Sheinbaum han señalado que la iniciativa «responde al imperativo estratégico de garantizar que la representación del Estado recaiga en liderazgos comprometidos sin ambigüedades ni conflictos de interés con la patria».
En ese sentido, ante algunas críticas de discriminación surgidas desde la derecha, la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, precisó que si alguna persona se viera en este caso y tuviera doble nacionalidad, la iniciativa establece que «puede renunciar a la otra, previo a registrarse ante el Instituto Nacional Electoral».
«En caso de poseer doble o múltiple nacionalidad, la persona candidata deberá renunciar formal y legalmente a cualquier otra ciudadanía», sostuvo la consejera de la Presidencia.
Alcalde anunció por último que «en las próximas semanas, el gobierno federal emitirá las disposiciones reglamentarias donde se precisará el procedimiento a seguir y las autoridades ante las cuales se gestionará la renuncia, lo cual involucrará no solo a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), sino también a las representaciones diplomáticas de los países correspondientes», detalló la funcionaria mexicana.
