Un estudio revela que el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos desde 2025 ha convertido a México en un espacio de "espera forzada" para la infancia migrante, generando tres escenarios críticos: Tapachula como una "frontera sin salida" por la lentitud administrativa, la CDMX como lugar de "permanencia prolongada" con acceso limitado a derechos, y Ciudad Juárez como espacio de "inmovilidad forzada"