Durante el 61° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el Gobierno de Cuba denunció la existencia de una «dictadura globalizada» impulsada por EEUU, la cual está desmantelando el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y la erradicación del nazismo.
La denuncia ocurre en medio de un complicadísimo panorama para la isla, debido al endurecimiento del bloqueo energético impulsado por la administración de Donald Trump.
Fue el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, el encargado de dar a conocer la posición de Cuba ante la ONU, advirtiendo en primer término que esta política de EEUU representa una amenaza para todos los Estados nacionales, independientemente de sus modelos políticos o culturales.
Asimismo, alertó que el orden internacional está siendo sustituido por una lógica basada en el uso permanente de la fuerza y el despojo, cuestionando en esa línea el uso de aranceles y la aplicación extraterritorial de leyes estadounidenses como instrumentos de presión a otros países.
«Esto, en el futuro, podría aplicarse a disputas por recursos estratégicos como minerales críticos y las reservas de agua en la Amazonía, el Ártico y la Antártida», expresó el ministro Rodríguez.
«Castigo colectivo»
El canciller cubano también recordó que la orden ejecutiva firmada por Trump el pasado 29 de enero, «constituye un castigo colectivo contra el pueblo cubano» y busca provocar una catástrofe humanitaria en la isla.
El ministro Rodríguez finalmente aseguró que el pueblo cubano defenderá su derecho a la libre determinación, la soberanía y la integridad territorial: «Impediremos una crisis humanitaria en Cuba», manifestó el canciller.
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