Venezuela intenta abrir canales de comunicación con Colombia pero el régimen de Duque cierra las puertas

Venezuela ha tratado, de distintas maneras, abrir canales de comunicación con Colombia para abordar el conflicto fronterizo registrado en el estado venezolano de Apure, luego que grupos irregulares armados colombianos realizaran ataques dentro de la frontera venezolana

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Venezuela ha tratado, de distintas maneras, abrir canales de comunicación con Colombia para abordar el conflicto fronterizo registrado en el estado venezolano de Apure, luego que grupos irregulares armados colombianos realizaran ataques dentro de la frontera venezolana. Las gestiones de Caracas han resultado infructuosas, pues sólo han recibido negativas del régimen uribista de Iván Duque.


Este «conflicto tercerizado», como lo ha llamado el Gobierno venezolano, se ha extendido por más de tres semanas y registra un saldo de ocho militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) muertos, nueve irregulares neutralizados, más de 30 soldados heridos, ataques con minas antipersona y zozobra en la población.

Luego de que esta semana el canciller venezolano, Jorge Arreaza, dijera que solicitaría a México , que ocupa la Presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la actuación como  mediador para dialogar con Bogotá y atender la situación fronteriza; la canciller colombiana, Claudia Blum, le dio un portazo a la posibilidad de algún acercamiento en un mensaje institucional colgado en las redes sociales de la Cancillería colombiana, que fue rechazado por Caracas.

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La ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Claudia Blum, en el Palacio de San Carlos en Bogotá, Colombia, el 26 de febrero de 2021Luisa Gonzalez / Reuters

¿Qué ha dicho Colombia tras los ataques?

La ministra de Relaciones Exteriores colombiana dijo en un video de poco más de un minuto que el Gobierno de Nicolás Maduro es una «dictadura» y lo acusa de ser «cómplice» de los grupos «narcotraficantes y terroristas» que supuestamente tienen acogida en el país vecino, sin que Colombia aún haya mostrado evidencias.

Hasta ahora, la única prueba de Duque para respaldar estas afirmaciones fue presentada en 2019 durante su  intervención  en la 74.ª sesión de la Asamblea General de la ONU y resultó ser falsa. El mandatario mostró un conjunto de fotos que señalaban la presunta existencia de campamentos guerrilleros en tierras venezolanas con imágenes hechas en su país.

La canciller, sin ahondar en las medidas que ha tomado su Gobierno ante la situación en la porosa frontera, donde se ha denunciado además de la presencia de organizaciones narcotraficantes y de paramilitarismo procedentes de Colombia, rechazó las acciones de Caracas para repeler la permanencia de estos grupos en su territorio.

«Recientemente esa dictadura intenta mostrar una imagen ficticia de lucha contra el crimen, pero el mundo conoce que el régimen de Maduro no respeta ningún marco de legalidad», agregó Blum. En su opinión, el combate de los grupos irregulares por parte del Ejército venezolano es un recurso de Maduro para  «desviar la atención internacional » de su «relación cómplice» con supuestos grupos guerrilleros.

La alta funcionaria también ratificó la postura de la Administración de Duque sobre «la  presión diplomática internacional para lograr el retorno de la democracia» en el país vecino. Bogotá aún reconoce como legítimo al exdiputado Juan Guaidó, autoproclamado «presidente interino», y respalda las medidas para deponer a Maduro.

Ante estas declaraciones, que parecieran romper nuevamente una oportunidad para el restablecimiento de las conversaciones entre ambos países en medio de un escenario de conflicto, el canciller de ese país, Jorge Arreaza, calificó de «insólito» al gobierno del presidente colombiano, Iván Duque, en un trino en su cuenta de Twitter, donde respondió a su par colombiana.

El máximo representante de la diplomacia venezolana escribió que «aunque los grupos armados vinculados con el narcotráfico son colombianos y agreden a Venezuela», ese país envió un mensaje a su canciller «para buscar canales de diálogo» y esta respondió » con un guion primitivo, irresponsable e ideologizado «.

Esta línea dura de Colombia sobre el tratamiento de temas comunes que ver a ambos países también fue expresada esta semana por el ministro de Defensa, Diego Molano, en un debate de control político realizado en la Cámara de Representantes el pasado miércoles. Molano dijo que hay «cinco grandes símbolos del mal» que la Fuerza Pública colombiana heredó del acuerdo de paz, citando entre ellos a los disidentes de las FARC que «hoy se esconden en Venezuela, divulgan vídeos con amenazas y buscan controlar el negocio desde la frontera».

¿Cuáles medidas ha tomado Venezuela?

Semanas después de estos enfrentamientos que han puesto en vilo a las poblaciones fronterizas de ambos países, el Comando Estratégico Operacional (CEOFANB) de Venezuela informó que había desplegado tropas de acción rápida en todo el estado Apure para «combatir a grupos irregulares armados terroristas»

Un día antes, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, anunció la activación de la ‘Zona operativa de defensa integral temporal especial‘ en tres municipios del estado fronterizo (José Antonio Páez, Muñoz y Rómulo Gallegos). Esta medida abarca los 710 kilómetros de la línea limítrofe sur de Apure donde se encuentran las poblaciones venezolanas de El Nula, Guasdualito y La Victoria, que mantienen frontera con los departamentos colombianos del Arauca y del Vichada.

Con respecto a las medidas de seguridad que se establecieron en la zona, se regularon las rutas de tránsito terrestre, aéreo y fluvial en los tres municipios apureños y se impusieron restricciones de horarios para el desplazamiento por cualquier vía, así como del funcionamiento de los espacios de recreación.

En esta misma línea, el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) será el encargado de realizar controles migratorios en los municipios fronterizos, por lo que exigirá que se informe sobre el cambio de domicilio o residencia en la zona señalada y quede el registro digital de las huellas de quienes salgan o entren de Venezuela.

La imposibilidad de diálogo entre los dos países, que mantiene una frontera de más de 2.000 kilómetros con mucha actividad, a pesar de las restricciones por el coronavirus y la ruptura de relaciones diplomáticas desde 2019, está acompañada por señalamientos mutuos. Caracas culpa a Bogotá de desatender la seguridad su territorio, lo que ha propiciado la operación de estas organizaciones armadas en Venezuela y los ataques recientes. Por su parte, la Casa de Nariño responsabiliza a Miraflores de albergar y permite la permanencia de los miembros de la guerrilla con la finalidad de preparar planes desestabilizadores en su contra.

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