Dignidad Ahora

Adidas hizo estas zapatillas con desecho plástico del mar e impresión 3D

En sincronía con la cumbre de París, la marca deportiva adidas ha lanzado su nuevo zapato deportivo producido con impresión 3D y cuya materia prima es una combinación de plástico recogido del océano, poliéster reciclado y redes de pesca

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En sincronía con la cumbre de París, la marca deportiva adidas ha lanzado su nuevo zapato deportivo producido con impresión 3D y cuya materia prima es una combinación de plástico recogido del océano, poliéster reciclado y redes de pesca. Por ahora, estas zapatillas son sólo un prototipo, pero la marca cree que se pueden llegar a producir con todo el desperdicio sintético que flota en los océanos, en un esfuerzo colaborativo con Parley for the Oceans. 

Parley for the Oceans (Acuerdo para los océanos) es una organización multidisciplinaria que busca terminar definitivamente con la polución de desechos plásticos en los océanos y que, a través de la educación, el activismo y proyectos como éste, esperan captar la atención sobre los efectos nefastos de la humanidad en los ambientes marinos. Adidas es uno de los miembros fundadores de este grupo.

La impresión 3D se ha vuelto increíblemente avanzada en estos días. La ciencia médica ha podido incluso imprimir estructuras cardíacas, usando tecnología de ‘producto de caja’ (COTS, commercial off the shelf), por lo que no debiera ser tan increíble que la media suela de una zapatilla sea manufacturada mediante este proceso. Hace un tiempo, este año, adidas y Parley for the Oceans dieron a conocer un calzado hecho completamente de plástico reciclado del mar y redes de pesca de arrastre ilegales. La nueva suela se desprende de la tecnología Futurecraft 3D, que produce suelas diseñadas para calzar con las necesidades individuales de cualquier persona.

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Acerca de este proyecto sustentable, el miembro ejecutivo de adidas y responsable de Global Brands, Eric Liedtke, explica en un comunicado: «Es maravilloso que los líderes mundiales forjen un acuerdo, pero no deberíamos necesitar que nos digan que hagamos lo correcto. La industria no puede seguir esperando que le den instrucciones. Unidos a Parley for the Oceans, estamos tomando acción, creando nuevos materiales sustentables e innovación para los deportistas».

La mayor parte del plástico que consumimos y que llega al océano, no es biodegradable. Se queda ahí por un tiempo larguísimo. Las bolsas, por ejemplo, toman 20 años en descomponerse, mientras una botella se tarda hasta 450 años. La humanidad ha tirado tanto plástico al mar, que éste se está acumulando a un ritmo impresionante, en remolinos que se conocen como ‘giros oceánicos’.

Hay dos de estos giros en el Pacifico Norte, que en conjunto se conocen como ‘Isla de basura’, ‘Isla tóxica’ o ‘Gran mancha de basura del Pacífico’, y que contienen suficiente plástico en su superficie como para esparcirlo en un territorio del tamaño de 26,073 veces Chile. Es decir, un área que se aproxima a los 20 mil millones de kilómetros. La fauna marina corre peligro con esta basura plástica, porque puede comérsela o quedar enredada en ella.

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Trad., CCV

Fuente, IFLScience

 

 

 

 


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