Científicos alemanes están elaborando plástico orgánico a partir de dióxido de carbono

CO2 destacada

Un grupo de investigadores está probando un método económico y eficiente para producir un tipo de plástico orgánico a partir de dióxido de carbono.

Se trata de un material llamado ácido polihidroxibutírico (polihidroxibutirato), el que se consigue usando microorganismos que lo producen a partir de dióxido de carbono (CO2), aire y electricidad renovable. Este tipo de procesos abren nuevos caminos para que en el futuro se pueda generar biocombustibles o almacenar energía de fuentes renovables en forma de productos químicos, informa NCYT.

En la actualidad está aumentando la demanda por productos sostenibles y plásticos orgánicos para vasos desechables, materiales de embalaje o bolsas para basura. Por eso, y por la necesidad de reducir los  niveles de CO2 en la atmósfera, Johannes Gescher y Johannes Eberhard Reiner, del Instituto Tecnológico de Karlsruhe (KIT) en Alemania, son los conductores de este trabajo de creación de plástico orgánico.

Una de sus principales ventajas es que se elabora con un mínimo consumo de recursos y a bajo costo. Para esto se utiliza dióxido de carbono (CO2), una materia prima barata que está disponible en todos lados (y mucho más de lo que debería).

La nueva técnica opera con una tecnología relativamente nueva, llamada electrosíntesis microbiana. Hace algunos años, investigadores estadounidenses describieron por primera vez cómo crecen ciertos microorganismos en un cátodo, enlazándose a moléculas de CO2 y utilizando el propio cátodo como fuente de energía y de electrones.

Para producir los mismos resultados finales con un proceso químico convencional, se necesitan altas presiones y temperaturas, costosos catalizadores y mucha energía, pero la electrosíntesis microbiana ofrece una forma económica y sustentable.

La tácnica se ha utilizado principalmente para producir acetatos, pero ahora Gescher y sus colegas han mejorado el proceso para suministrar más energía a los microorganismos y así producir moléculas más complejas, como los polímeros.

Para el proceso, primero se mezcla eCO2 con aire. Luego, los microorganismos usan el oxígeno como aceptor de electrones, de una forma muy parecida a la respiración humana, en que el oxígeno también recibe electrones (que en el caso de los humanos viene de la metabolización de los alimentos, y no de de un cátodo, como ocurre en este procedimiento de elaboración de plástico orgánico). Estos electrones finalmente se transfieren al oxígeno, generando energía.

Los investigadores utilizan un microorganismo recientemente aislado como biocatalizador, el que se regenera de forma permanente. Como el CO2 puede provenir de cualquier chimenea industrial, se evita liberarlo en la atmósfera y no se requiere de otras fuentes de carbono orgánico.

El Ciudadano

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