Enap decide buscar gas natural no convencional en Magallanes

Discretamente, la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) busca replicar, en Magallanes, el fenómeno del “shale gas” o “gas natural no convencional” que se inició en la industria de los combustibles en Estados Unidos

Discretamente, la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) busca replicar, en Magallanes, el fenómeno del “shale gas” o “gas natural no convencional” que se inició en la industria de los combustibles en Estados Unidos. La empresa estatal incluyó la obligación de perforar al menos un pozo de este tipo en las cláusulas de la licitación que realizará, para encontrar operadores privados que la acompañen en la exploración de nuevas zonas gasíferas en la XII Región.

El biministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, recientemente confirmó esta intención de la petrolera y agregó que fueron 20 las firmas extranjeras que Enap invitó a participar y a asociarse con ella, en la búsqueda de nuevas reservas de gas natural en Magallanes, para lo cual requieren firmar con el Estado los denominados Contratos Especiales de Operación Petrolera (Ceop).

El fenómeno del “shale gas” o “gas esquisto” cada vez se acerca más a Chile. En julio de 2010, en Neuquén (Argentina) se perforó el primer pozo de este tipo. La condición de “no convencional” de este combustible obedece a que se encuentra alojado en la roca madre y hasta hace muy pocos años no existía un método rentable para su explotación, para obtenerlo se requiere fracturar esa roca. El plan de la Enap también incluiría la perforación de al menos un pozo para buscar el denominado “tight gas sand” o “gas de arenas compactas”, cuya presencia también ha sido detectada en Magallanes.

Pese a que los trabajadores de Enap han cuestionado este nuevo proceso de licitación, que podría sumar nuevas áreas de exploración gasífera y petrolera a las cuatro en que la empresa ya está asociada con privados y otras que son operadas en solitario por firmas privadas, la intención que ha expresado el ministro Golborne es que se pueden presentar rápidamente las solicitudes para la firma de Ceop.

UN DAÑO IMPORTANTE AL MEDIO AMBIENTE DE LA ZONA

El gas de esquisto es un gas no convencional, ya que no suele darse como bolsas de gas natural que se encuentran en el subsuelo. En este caso, después de la perforación para llegar a la capa de pizarra entre la profundidad de 2 mil y 3 mil metros, hay que explotar la roca con una mezcla de agua, arena y productos químicos lanzados a gran presión. El gas atrapado en la roca sigue a continuación en los tanques o tuberías de ventilación para producir electricidad, en última instancia.

Debemos tener en cuenta el impacto sobre las aguas subterráneas, así como las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generados por la producción dañan al medio ambiente. En primer lugar, el agua, para realizar cada explosión o “fractura” la aplicación de roca necesita desde 15 hasta 20 millones de litros (el consumo diario de una ciudad de 40 mil habitantes) mezclado con productos químicos, que aumenta el riesgo de difusión de la mezcla en los subterráneos.

La pérdida de la fauna y de la flora es otra de las consecuencias a las que se añade a las emisiones de GEI incompatible con los objetivos de reducción de GEI. Como gas no convencional, el esquisto se compone de metano, que tiene un impacto muy elevado en términos de GEI y partículas radiactivas contenidas originalmente en el subsuelo: el radio-226 y el gas radiactivo radio-222.

Otros tipos de riesgos se dan en la superficie, ya que cambia las zonas donde la perforación se realiza con la llegada de cientos de camiones para entregar agua y productos químicos. Entonces se hacen agrupaciones de almacenamiento del agua utilizada para fracturar. También se necesita para extraer este gas multiplicar los pozos en zonas muy cercanas, resulta que estos territorios ya no serán utilizables.

Un documental de Josh Fox, llamado Gasland estrenado en 2010 trata del impacto ambiental de la técnica de extracción del gas esquisto. El director pone en tela de juicio las afirmaciones de las empresas sobre la seguridad del proceso. Por ejemplo mostró que 500 mil pozos se construyeron en pocos años. También que la mezcla lanzada contiene no menos de 2.500 productos químicos, incluidos cancerígenos y contaminantes, confirmado por un informe oficial.

Según un estudio realizado por la Universidad de Cornell, el gas de esquisto genera tantas emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) como el carbón, el petróleo o los gases convencionales.

Por Nicolás Loonis

El Ciudadano


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