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Las “lágrimas de sirena” atentan contra la vida marina

Los microplásticos son unos agentes contaminantes de la naturaleza, por excelencia, según múltiples estudios. En su interior se encuentran los nurdles, también conocidos como lágrimas de sirena, unos elementos que resultan muy dañinos para el medio ambiente y la vida animal.

Gran cantidad de ellos son arrastrados irremediablemente a los mares y demás caudales acuáticos, y con ello ponen en peligro la vida de muchas especies que allí habitan.

Su forma es normalmente de colores vivos y brillantes, que se utilizan como “ladrillo” básico para construir todo tipo de objetos de plástico, desde botellas desechables hasta algunos aparatos electrónicos.

Peligro llamativo

La “lágrimas de sirena” son simplemente bolitas de plástico, de entre 1 y 5 milímetros de diámetro, clasificadas como microplásticos primarios, junto a las microperlas utilizadas en detergentes y productos de cosmética.

Normalmente tienen colores llamativos, lo que llama la atención de los animales marinos, los cuales las ingieren con frecuencia al confundirlas con comida. Una vez que se las han digerido, pueden ser peligrosas en dos distintas formas:

  1. Primero, las sustancias con las que están fabricadas son tóxicas, especialmente cuando se acumulan en el organismo de los seres vivos.
  2. Segundo, su forma y porosidad las convierte en una esponja que atrapa todo tipo de agentes perjudiciales contaminantes presentes en el agua, así como algunos microorganismos patógenos.

Millones de lágrimas de sirena

La Asociación para la Conservación Marina, una organización benéfica ambiental escocesa que se encarga de poner en marcha iniciativas destinadas a reducir los desechos plásticos y la contaminación química en mares en el ambiente, promueve la colaboración ciudadana para recaudarlas.

Dentro de estas campañas se han recogido en el período de un año en Reino Unido 53.000 millones de estas pequeñas partículas, lo cual sería suficiente para fabricar 88 millones de botellas desechables.

En cuanto a España, hay datos de voluntarios que trabajaron en playas de Baleares, Canarias, Valencia, Galicia, Cantabria, Asturias, Cataluña y Andalucía occidental. De todas ellas, los datos más preocupantes son los de la Playa Flamenca, de Valencia, donde se recogieron más de 1.000 nurdles en 60 minutos.

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