Los “círculos mágicos” del desierto no son tan mágicos, después de todo

Se encontraron en Australia círculos similares a los de Namibia, lo que motivó a los científicos a trabajar para dilucidar el origen de estas misteriosas formaciones.

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Por siglos, los “círculos mágicos” del desierto de Namibia han confundido a los espectadores y creado mitos. Estos nítidos círculos de polvo en medio de tierras áridas de pasto, se han explicado con historias de dragones, huellas de dioses, aliens y hadas. Pero las dos explicaciones científicas –termitas y vida insectaria o la competencia por agua– han dividido la opinión de los científicos, cuenta IFLScience.

Hasta hace poco, se creía que los círculos sólo se encontraban en África, pero hace poco se descubrieron círculos similares en una extensión de 10 mil kilómetros en unos campos de Australia, lo que ha abierto nuevas interrogantes sobre el misterio. Por eso, científicos alemanes fueron a Australia a investigar in situ.

El estudio, publicado recientemente en PNAS, estuvo a cargo de investigadores del Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental (UFZ) de Leipzig, Alemania, quienes han planteado una nueva explicación para el fenómeno de los famosos “círculos mágicos”.

Vista aérea de los círculos en la reserva de naturaleza NamibRand, Namibia

La investigación sugiere que los círculos se formaron por causa del crecimiento de las plantas, como una adaptación a la escasez de agua, la que no es suficiente para cubrir las necesidades de toda la flora del lugar.

Otras teorías que intentan explicar estos círculos dicen que éstos son obra de las hormigas o que puede ser un gas tóxico que mata a la vegetación al surgir de debajo de la tierra.

Pero la investigación demostró que el misterio de los círculos mágicos se debe enteramente a un efecto de la búsqueda de humedad de los vegetales y la forma en que se organiza la biomasa. Aunque aún no hay claridad con respecto a su origen y exacta relación con los diferentes tipos de suelo, los expertos dicen que el hallazgo es un avance significativo.

“Uno nunca debería poner fin al misterio”, dice a New Scientist Stephan Getzin, ecologista y conductor del estudio. “Sólo hemos dado un significativo paso hacia adelante para resolver el problema”, conlcuye.

Traducción, CCV

El Ciudadano

 

 

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