Pascua Lama: Todas las interpretaciones y los impactos de la decisión clave de Barrick

Muy crudo el capítulo Pascua Lama en el reporte del primer trimestre de Barrick

Muy crudo el capítulo Pascua Lama en el reporte del primer trimestre de Barrick. Para analizar con justicia su contenido hace falta tener en cuenta que todas las compañías que cotizan en las grandes bolsas son muy cuidadosas en el uso de lenguaje. Cada palabra ha sido meticulosamente estudiada antes de autorizar la redacción final de un informe que puede influir en el ánimo de los accionistas, destinatarios principales de estos escritos. De ahí que la palabra “suspensión”, agregada por primera vez como posibilidad, ha causado natural alarma entre los stakeholders del proyecto binacional. El párrafo dice: “La compañía continuará evaluando todas las alternativas relacionadas con este proyecto, en línea con las incertidumbres asociadas con las acciones regulatorias y legales, así como con el actual ambiente en materia de precios para los commodities, lo que incluye la posibilidad de suspender el proyecto”.

En una muestra clara de los conceptos que serán tenidos en cuenta para esas evaluaciones, Jamie Sokalsky, CEO de Barrick, dice más abajo: “Estamos comprometidos con la colocación disciplinada de capital, basados en el principio de que los retornos impulsan la producción, la producción no impulsa los retornos”. Si faltaba alguna aclaración, sigue más adelante: “no confiamos solo en un precio más alto de los metales como único impulsor de retorno para los accionistas”. Traducido, no avanzaremos si dudamos que habrá ganancias, no podemos pensar que la ganancia vendrá por la suba de los precios. Ha sido motivo de otros renglones de nuestra columna la constante suba de los costos tanto en Argentina como en Chile, aunque por razones distintas.

El mismo día de la publicación del reporte, las acciones subieron el 7%.
Sería aventurado asociar esa reacción exclusivamente con el caso Pascua Lama pero es inevitable advertir la contemporaneidad de los hechos. Si así fuera, no sería buena noticia porque denotaría que los accionistas vieron bien esta decisión frente a tantas incertidumbres y tanto dinero en juego. Hay que aclarar que, en el mismo reporte, Barrick anunció una utilidad interesante en un trimestre difícil, eso también pudo ser causa de la mayor demanda de shares, el miércoles se negoció el doble de monto del promedio habitual. Otra cosa que quedó clara es que, no obstante declaraciones misericordiosas de diferentes actores asociados a la minería, Pascua Lama no es viable de un solo lado, menos del argentino. El mineral existente alcanzaría sólo para seis meses. Transparencia que evita ilusiones optimistas. Es posible que ese optimismo verbal se haya expresado para transferir eventuales problemas de liquidez de las empresas, a los bancos. Esta semana, algunas de las entidades más expuestas, comenzaron a cancelar preventivamente líneas de crédito a proveedores mineros.

El problema Pascua, dentro del proyecto Pascua-Lama parece no ser solamente ambiental, comentaba un experto en minería y política en una reunión poco frugal, atacando un lechón asado. Se teme que Sebastián Piñera tenga al mega proyecto de oro como un baluarte de la saliente y aspirante a entrante Michelle Bachelet, en cuya gestión presidencial se dieron todas las aprobaciones y permisos. Con la aparente intención de evitar o mitigar chispazos políticos, Barrick  nombró a Marcelo Awad con el título de Director Adjunto con reporte directo al CEO Jamie Sokalsky y, en lo funcional, en el día a día, al vicepresidente ejecutivo Kelvin Dushnisky. El cargo forma parte de la estructura corporativa de Toronto, es decir, del más alto nivel. Marcelo Awad, “don Marcelo” como se conoce en Chile, es un veterano con 34 años de experiencia en la actividad, estuvo en Codelco Chile y Codelco Londres así como en Antofagasta Minerals. De él se espera un fluido diálogo con Piñera, siendo como es, una persona extremadamente respetada en el mundo minero y empresario.

De todas maneras, las preocupaciones de fondo no pasan solamente por cuestiones específicas sino por el feo panorama que se ve en los metales a escala mundial. El oro bajó de 1.700 dólares la onza para llegar a pisos mínimos y luego volver a subir para encontrar los alrededor de los 1.450 actuales. Cayeron violentamente las acciones de las empresas en las principales bolsas del mundo. Chipre dejó correr la voz de que vendería sus reservas en oro para zafar de sus problemas y el mercado temió, y teme, que este tipo de decisión se generalice en otros vecinos que afrontan dificultades similares.

El efecto combinado de baja de precios y caída de shares (acciones) es mortal para proyectos capital intensivos. Por aquí, los movimientos de bolsa (stock) son tan insignificantes por volumen que no tenemos costumbre de evaluar impactos de subas y bajas. No es así en el mundo. Las bajas se asocian con pérdidas de capital, disminución o eliminación de utilidades, dificultades de financiamiento, problemas para cancelar obligaciones, ventas o absorciones y, a la corta, despidos y desempleo. Nada agradable.

En las malas se ven los verdaderos amigos recitaba con acento tanguero un exportador. Es conocido el problema que afecta a esa actividad por los sumarios en trámite de la Aduana y los sumarios futuros que vendrían del Central por pequeños faltantes en liquidaciones de divisas. Cifras millonarias a pagar por faltantes insignificantes detraídos por comisiones bancarias y otros rubros. Pero el problema está y nace en el Central, que es quien ejerce el control cambiario y de donde se informa Aduana para intimar sanciones. Nadie mejor para comunicarse con el Central que los bancos, intermediarios de todas las transacciones. Pero, uno sólo se hizo cargo del problema y está mandando un equipo técnico para asesorar a los afectados. Es el Credicoop. Un verdadero Banco Pyme, cerraba mi interlocutor.

Un cambio importante en la seguridad social de los cosechadores. Gracias a la sanción en San Juan de la Ley de corresponsabilidad gremial, su Obra Social pasó de recaudar anualmente 10 mil pesos a casi 9 millones. Empleadores han inscripto a los trabajadores en la seguridad social, pagan esas obligaciones cada año de agosto a diciembre en cuotas y según lo producido. El INV ejerce el control en la vendimia siguiente bloqueando las operaciones de los que no cumplieron. Hay que esperar que la Obra Social, ahora con dinero,  preste efectivamente los servicios.

Por Ricardo Olivera

Diario Tiempo. San Juan, Argentina


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