Químicos tóxicos se acumulan en las aves marinas que comen plástico

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La versatilidad del plástico es el secreto de su éxito, pero más allá de su utilidad, este material increíblemente edulcorado con químicos tóxicos impacta de forma negativa en el medio ambiente y a algunas especies, como por ejemplo las aves marinas, que lo comen por su forma y textura.

Tristemente, son pocos los pocos estudios que investigan los efectos en la salud de las aves marinas que ingieren plástico y logran sobrevivir halló que unas pocas piezas causan estragos.

Un estudio publicado en la revista Current Biology demuestra cómo un equipo de científicos, dirigido por Shouta Nakayama de la Universidad de Hokkaido, alimentó con bolitas de plástico a pollitos de agua de mar con rayas que viven en una colonia de acantilados en la isla de Awashima, Japón, para demostrar que los contaminantes potencialmente peligrosos derivados de los plásticos pueden acumularse en los cuerpos de las aves marinas.

El resultado de estos experimentos es alarmante: se comprobó la acumulación de aditivos químicos en el hígado y los tejidos grasos de las aves marinas en cantidades hasta 120.000 veces más altas que la cantidad que recibirían de su dieta natural.

El consumo de desechos plásticos puede ser una «vía principal de contaminantes químicos en las aves marinas».

Especies afectadas

En sus experimentos, el equipo monitoreó seis especies de aves marinas que viven en la naturaleza en Hawai, encontrando resultados similares en aquellos animales que ingirieron cantidades relativamente altas de plástico.

Según el equipo, estos resultados sugieren que el consumo de desechos plásticos puede ser una «vía principal de contaminantes químicos en las aves marinas».

Los autores del estudio aseguran que esta es una evidencia directa de la exposición de las aves marinas a los aditivos plásticos y enfatizan el papel de la ingestión de desechos marinos como fuente de contaminación química en los organismos marinos.

Al igual que esta investigación, un trabajo realizado por expertos en 2019 revelaba  que las aves marinas que ingieren plástico, sin importar cuánto, presentan importantes problemas de salud.

Las aves jóvenes del estudio presentaron daños en su función renal y niveles de colesterol elevados, además de poseer masa corporal, longitud de ala, y tamaño de cabeza y pico reducidos, reseñó National Geographics, citando a Jennifer Lavers, del Instituto de Estudios Marinos y de la Antártida de la Universidad de Tasmania, en Australia.

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La especie estudiada fue en esa ocasión la pardela negra de patas pálidas (Ardenna carneipes) en la remota isla de Lord Howe, que contradictoriamente solo están en tierra para reproducirse y criar a los más pequeños.

Los adultos salen a cazar peces y calamares por la noche, y regresan a sus cuevas para alimentar a los polluellos. Sin embargo, como los océanos están cada vez más contaminados con restos plásticos (cada año, se agregan entre 8 y 9 millones de toneladas), los adultos alimentan a sus crías, por error, con tapas de botellas de plástico y otros pequeños fragmentos de plástico.

De hecho, en ese estudio se encontró al 90 por ciento de las jóvenes parcelas con, al menos, algo de plástico en sus estómagos.

A partir de experimentos, científicos comprobaron la acumulación de aditivos químicos en el hígado y los tejidos grasos de las aves marinas en cantidades hasta 120,000 veces más altas que la cantidad que recibirían de su dieta natural.

Creciente preocupación

Los expertos advierten que una amplia gama de organismos marinos ingieren plástico, y sus impactos son motivo de creciente preocupación. En este contexto, las aves marinas son particularmente susceptibles a la contaminación plástica debido a las altas tasas de ingestión.

“Debido a que los plásticos marinos contienen una variedad de compuestos peligrosos, los impactos químicos de la ingestión son preocupantes”, manifiestan los expertos en el estudio.

Las entradas de desechos plásticos en el océano alcanzaron 8 millones de toneladas por año en 2010 y continúan aumentando.

Como resultado, los desechos plásticos se distribuyen ubicuamente en ambientes marinos, y sus posibles impactos en los organismos marinos plantean serias preocupaciones.

Y es que el número de especies que ingieren desechos plásticos marinos continúa creciendo y se espera que aumente, alertan los científicos en el estudio, precisando que las aves marinas, en particular, tienen una alta tasa de ingestión de plástico, con al menos el 45% y hasta el 78% de todas las especies que han sido documentadas ingiriendo plásticos desde la década de 1960.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, las aves marinas en todo el mundo están en peligro, con aproximadamente la mitad de las especies conocidas que experimentan, o se cree que experimentan, una disminución de la población, mientras que el 28 por ciento se considera amenazado a nivel mundial.

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