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Amenaza a la supervivencia humana

Una cuarta parte de la población mundial se enfrenta a un estrés hídrico extremo

En los 17 países con estrés hídrico “muy alto”, los usos agrícolas, industriales y municipales consumen hasta un 80% de los recursos de agua superficiales y subterráneas disponibles de media al año.

El cambio climático sigue ejerciendo su efecto devastador en el mundo, una cuarta parte de la población del planeta ya se encuentra al límite de sus recursos hídricos, enfrentando una de las peores crisis naturales, situación que amenaza la supervivencia de todos los seres vivos

Según un informe publicado recientemente por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) con sede en EE.UU, 17 países ocupados por el 25% de la población mundial enfrentan niveles «extremadamente altos» de estrés hídrico, lo que significa que la demanda de agua necesaria para su vida diaria sobrepasa la cantidad disponible y corren el riesgo de quedarse sin el vital líquido.

«La agricultura de riego, la industria y los municipios están consumiendo el 80% disponible de este recurso cada año«, ha confirmado el WRI.

Esta brecha tan estrecha entre la oferta y la demanda deja a los países vulnerables a fluctuaciones como sequías o mayores extracciones de agua, por lo que estamos viendo más y más comunidades enfrentando sus propios «Días Ceros» y otras crisis”, advierte la organización.

Tecnología aplicada

Estos alarmantes datos se han obtenido utilizando Acueduct, una herramienta que identifica y evalúa los riesgos del agua en todo el mundo y que pertenece a Aqueduct Alliance, un consorcio de empresas, gobiernos y fundaciones a la vanguardia de la administración del agua.

Acueduct utiliza una metodología sólida y revisada por pares para crear mapas globales personalizables.  El modelo hidrológico actualizado muestra una imagen granular más precisa del riesgo del agua que nunca antes, destaca un comunicado de la WRI.

Un total de 189 países han sido evaluados con respecto a la situación del agua. Qatar, Israel, Líbano, Irán, Jordania, Libia, Kuwait, Arabia Saudita, Eritrea, Emiratos Árabes Unidos, San Marino, Bahrein, India, Pakistán, Turkmenistán, Omán y Botswana, conforman parte dela lista de las naciones más afectadas por esta problemática.

Sin embargo, según el informe de WRI, la India está clasificada en el número 13 en la lista de países con estrés hídrico “extremadamente alto”, pues triplica la cantidad de habitantes con respecto a los otros 16 países de esta categoría concentrando el mayor foco de población afectada.

Especialistas señalan que las consecuencias están a la vista en forma de inseguridad alimentaria, conflicto y migración e inestabilidad financiera.

En una entrevista para Times of India, el ex secretario del ministerio de recursos hídricos, Shashi Shekhar, dijo que «la reciente crisis del agua en Chennai atrajo la atención mundial, pero varias áreas de India también están experimentando un estrés hídrico crónico».

El norte de la India enfrenta un grave agotamiento de las aguas subterráneas, visualizado en los mapas del informe e incluido en los cálculos de estrés hídrico por primera vez.

En ese contexto, “necesitamos mejorar nuestra eficiencia en el consumo de agua de todos los sectores, lo más importante en la agricultura”, explicó Shekhar.

«El estrés hídrico es la mayor crisis de la que nadie habla”, ha asegurado por su parte Andrew Steer, presidente ejecutivo de WRI.

 “Sus consecuencias están a la vista en forma de inseguridad alimentaria, conflicto y migración e inestabilidad financiera», asevera.

En otro apartado, España es otro de los países que también padece de estos embates, al estar dentro de la categoría de estrés hídrico alto, con un consumo global de recursos de entre el 40% y el 80% anual.

La nación europea ocupa el puesto 28 de esa lista de WRI, pero algunas zonas del sur y el este de la Península están clasificadas en situación de riesgo extremo, como esos países de Oriente Medio que encabezan el ranking.

La agricultura de riego, la industria y los municipios están consumiendo el 80% disponible de este recurso cada año.

EL PRONÓSTICO NO ES ALENTADOR

Expertos en materia ambientalistas señalan que 33 de las ciudades con más de 3 millones de personas y con una población combinada de más de 255 millones, enfrentan un estrés hídrico extremadamente alto, con repercusiones para la salud pública y los disturbios sociales.

De acuerdo con los investigadores del Instituto de Recursos Mundiales, para el año 2030 se espera que el número de ciudades en la categoría de estrés extremadamente alto en el mundo aumente a 45 e incluya a casi 470 millones de personas.

Un total de 189 países han sido evaluados con respecto a la situación del agua. Qatar, Israel, Líbano, Irán, Jordania, Libia, Kuwait, Arabia Saudita, Eritrea, Emiratos Árabes Unidos, San Marino, Bahrein, India, Pakistán, Turkmenistán, Omán y Botswana, conforman parte dela lista de las naciones más afectadas por esta problemática.

¿Cuál es la posible solución?

Lo antes expuesto es evidencia de que hay mucho en juego en lugares con escasez de agua. Dicho de otra manera, cuando una ciudad o un país están utilizando casi toda el agua disponible, una mala sequía puede ser catastrófica.

Ejemplo de esto es Ciudad del Cabo, que después de una sequía de tres años, se vio obligada en 2018 a tomar medidas extraordinarias para racionar lo poco que le quedaba en sus embalses.

Esa crisis aguda solo magnificó un desafío crónico, pues los 4 millones de residentes de Ciudad del Cabo compiten con los agricultores por recursos hídricos limitados.

Del mismo modo, ocurre en Los Ángeles, donde la sequía más reciente terminó este año 2019. El problema se debe, en buena medida al suministro de agua que no sigue el ritmo de su demanda galopante.

Para mejorar la gestión del agua en algunas zonas con estrés hídrico, los especialistas de Ashoka Trust for Research in Ecology and the Environment en Bangalore recomiendan tapar las fugas en el sistema de distribución de agua y emplear el reciclaje de agua residuales.

La lluvia es de mucha utilidad cuando ocurre, pues se puede cosechar y guardar para tiempos de escasez: los lagos y humedales se pueden limpiar y los viejos pozos se pueden restaurar. Además, los agricultores pueden cambiar de cultivos intensivos en agua, como el arroz, y en su lugar producir cultivos menos sedientos como el mijo.

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