«Ya viene Djakarta»: El Golpe de Estado de 1965 y Genocidio en Indonesia, modelo para los nuevos golpes y dictaduras en Chile y otros países

Murallas rayadas con frases como «Ya viene Djakarta», «Djakarta se acerca», o simplemente, «Djakarta», aparecieron en varios lugares de Santiago de Chile en 1972 y 1973, especialmente en los barrios del sector oriente de la ciudad identificados mayoritariamente con los sectores de altos ingresos y la oposición al gobierno de Salvador Allende y la Unidad […]

Murallas rayadas con frases como «Ya viene Djakarta», «Djakarta se acerca», o simplemente, «Djakarta», aparecieron en varios lugares de Santiago de Chile en 1972 y 1973, especialmente en los barrios del sector oriente de la ciudad identificados mayoritariamente con los sectores de altos ingresos y la oposición al gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular. Se hacía referencia así a la capital de Indonesia, hoy conocida como Yakarta, en la que unos años atrás se había desatado un poderoso proceso de desestabilización y Golpe de Estado que era un modelo y referencia para los sectores golpistas chilenos y sus aliados internacionales. Fue el 30 de septiembre de 1965 que se concreta un Golpe de Estado en el enorme y populoso país de Oceanía, poniendo fin al Gobierno de Sukarno forjado en una alianza entre nacionalistas y comunistas. Con este derrocamiento orquestado en alta medida desde la CIA estadounidense, se desata un brutal genocidio que dio muerte a una cifra de entre 1.5 a 3 millones de personas, la mayor parte de ellas militantes y simpatizantes del Partido Comunista Indonesio (PKI).

Aquí contamos la historia que llevó al Golpe de Estado y masivo Genocidio en Indonesia.

El Gobierno soberanista y «no alineado» de Sukarno y la alianza entre nacionalistas y comunistas

Sukarno encabezaba el Partido Nacionalista Indonesio y representaba una versión de las tantas fuerzas políticas de carácter nacional e independentista en un «Tercer Mundo» marcado por la presencia colonialista y la falta de soberanía en sus niveles más básicos para muchos pueblos del planeta, en especial en África, Asia, y Oceanía. Hasta 1945 las islas que desde entonces componen Indonesia, es formalmente una colonia del Reino de los Países Bajos bajo el nombre de «Indias Orientales Neerlandesas». En 1942 el Imperio de Japón había invadido y controlado militarmente las islas en su arremetida expansiva iniciada en 1937 con la invasión de China, y las fuerzas nacionalistas se le enfrentan.

Con la declaración de independencia de Indonesia en 1945, el imperialismo comandado principalmente por la vieja potencia colonial de Paises Bajos, y el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Japón, no lo aceptaron. Tras cuatro años de lucha armada, las fuerzas independentistas indonesias logran imponerse y expulsar a las fuerzas extranjeras. Pero las potencias coloniales crean un «Estados Unidos de Indonesia» que ocupó varias regiones del pais, entre las que estaban las más pobladas y ricas en recursos. Pero finalmente las fuerzas soberanistas agrupadas en torno al gobierno de Sukarno triunfan.

Al obtener su independencia en el marco del fin de la Segunda Guerra Mundial y las luchas antiimperialistas y anticoloniales de esos años, la jefatura del gobierno indonesio queda fijada en Sukarno, un líder nacionalista emparentado con la creciente oleada independentista y soberanista.

Columna de manifestantes del Partido Comunista de Indonesia (PKI).

Al formar gobierno, al poco andar establece una alianza con el muy numeroso Partido Comunista Indonesio, por entonces el tercero más grande del planeta tras el ruso y el chino. Indonesia era por entonces el sexto país más populoso del mundo (hoy es el cuarto más habitado a nivel planetario), y una gran fuente de recursos para el capitalismo occidental, entre otros, el caucho que se extraía de las enormes plantaciones en las islas del enorme archipiélago. Por estas razones, la formación de un gobierno como el que encabezaba Sukarno, era de por sí peligrosa para los intereses occidentales.

Además, con el correr de los años el Gobierno de Sukarno fue uno de los que encabezó la política internacionalista de los países del «Tercer Mundo» o «No Alineados», es decir, no alineada ni con el polo del capitalismo occidental encabezado por Estados Unidos y Europa occidental, ni con el polo socialista encabezado por la URSS. El gobierno indonesio organiza la llamada «Conferencia de Bandung» celebrada en abril de 1955, una cumbre de gobiernos de países oceánicos y asiáticos que reunió a 29 jefes de Estado y será el primer evento de lo que años más tardes será el «Movimiento de Países No Alineados», con la cumbre de Belgrado en 1961. Sukarno se convierte así, junto a Nasser de Egipto, Jawaharlal Nehru de India, y Gamal Abdel Nasser de Egipto, en referente de una nueva oleada descolonizadora.

Sukarno va realizando acercamientos además con referencias internacionales de la izquierda comunista, como Fidel Castro, Ernesto «Che» Guevara, y Mao Tse-Tung.

La desestabilización y Golpe de Estado contra el Gobierno de Sukarno

En Indonesia la CIA estadounidense ensayará varias fórmulas que serán luego recurrentes en otros escenarios similares, entre ellos en América Latina. Se financian y organizan operaciones de desestabilización, con múltiples acciones de «falsa bandera» que generaban caos y una percepción de desgobierno que fue mermando el sostén del gobierno.

El Partido Comunista de Indonesia durante la decada de los 50 creció exponencialmente, creó sindicatos masivamente, asociaciones para campesinos e impulsó activamente la organización de las mujeres indonesias.

El Gobierno de Sukarno implementa la reforma agraria que expropia las tierras a terratenientes, nacionaliza la industria petrolera, y expropia a las empresas de propiedad de los colonialistas principalmente holandeses.

Además, en el marco de la activa política exterior desplegada por el gobierno indonesio en esos años, Sukarno se reúne dando muestras de estrecha cercanía con referencias de las izquierdas como Mao Zedong o Ernesto «Che» Guevara. La política exterior indonesia fue haciéndose cada vez más soberanista de la mano del Ministro de Relaciones Exteriores, Subandrio, y el ascenso en la influencia y peso del Partido Comunista de Indonesia.

En ese contexto, el gobierno de Estados Unidos mediante la CIA, comienza a organizar y ejecutar un plan de desestabilización y golpe de estado, reclutando a militares fascistas que había en el Ejército y a fanaticos religiosos a través de la USAID y la Fundación Ford, y utilizando a la Escuela Mayor del Ejercito Indonesio (SESKOAD). El entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Foster Dulles, afirmó públicamente que el Partido Comunista de Indonesia iba a ser acabado por la fuerza.

La estrategia de intervención también pasó por intentar fragmentar el territorio indonesio, en particular, las regiones de Sumatra y Sulawesi. Bajo un espúreo «Gobierno Revolucionario de la República de Indonesia» encabezado por Abdul Haris Nasution, se realizaron acciones contra el gobierno indonesio, y entre ellos en la región indonesia de Ambon, terroristas paramilitares a sueldo de la CIA realiza una acción del que resultan 700 personas muertas, con un bombardear a un puerto desde un avión que luego choca contra una iglesia.

El intento separatista de este gobierno es finalmente derrotado hacia 1959, pero la secuela de atentados y acciones armadas para desestabilizar al gobierno de Sukarno, provocan terror en la población, inclinándolas a pedir más seguridad, orden y militarización. Entre el Ejército entretanto, cada vez más sectores tienden a ver peligrar la «seguridad nacional» y se unen a la causa anticomunista. La labor de propaganda de occidente fomentaba fuertemente tales inclinaciones.

Es la estrategia de tensión, militarización y fomento de posturas reaccionarias que el imperialismo estadounidense y occidental ha realizado en un sinnúmero de países desde entonces, incluyendo a nuestra región y Chile, como ha quedado cada vez más probado y documentado con el correr de los años.

El aún Presidente de Indonesia Sukarno, y atrás de él, el General Sudarto que lo desplazará del mando del Estado indonesio, en 1966.

El Golpe de Estado del 30 de septiembre de 1965 y la instalación de la larga dictadura de Suharto

El 30 de septiembre de 1965, militares indonesios entrenados por la CIA asesinan a seis altos generales del ejército indonesio con alta brutalidad, rajándoles el cuello y torturandoles antes de matarles. Se culpa a los comunistas de la acción y de pretender provocar una guerra civil. Es decir, una clásica operación de «bandera falsa». La televisión indonesia difunde intensamente escenas con los militares asesinados, responsabilizando al Partido Comunista de Indonesia.

Aparece en escena el general Mohammad Suharto, quien va tomando cada vez más el control del gobierno. El Presidente Sukarno no hizo nada sustantivo para detener a los golpistas y el inicio del exterminio. Se comienzan a movilizar las bandas paramilitares fascistas como la agrupación de extrema derecha «Pemuda Pancasila» («Juventud Pancasilla»).

Además de estos grupos de extrema derecha fascista, participa la organización islamista «Muhammadiyah» que convocó a sus militantes a la «yihad» contra los comunistas y la izquierda.

La masacre fue especialmente intensa en los primeros meses, con bandas asesinando con machetes, en fusilamientos, estrangulaciones con cuerdas y otras formas brutales y sádicas contra todo sospechoso de identificación con la izquierda. Las cifras del exterminio rondan entre 500 mil a más de 3 millones de personas.

Las brutales formas de asesinato y el sadismo extremo son retratadas con particular crudeza en los documental «The Act of Killing» (El Acto de Asesinar) y «The Look of Silence» (La Mirada del Silencio) dirigidos por Joshua Openheimer.

Los asesinos y genocidas que perpetraron este masivo crimen de lesa humanidad, además de recibir financiamiento desde la CIA y el aparato militar y de inteligencia estadounidense, tambien fueron financiados por la propia oligarquia capitalista de Indonesia. Muchos de ellos se hicieron millonarios, y todos disfrutaron de una completa impunidad y en puestos de poder, con la crucial protección de Estados Unidos.

Además del genocidio, Suharto, imitando a Hitler, instaló campos de concentración y trabajo forzoso, e hizo que en estos campos de concentración los prisioneros hiciesen trabajos forzados para multinacionales. Una de estas multinacionales fue la multinacional estadounidense Good&Year, que explotó el caucho de Indonesia para la fabricación de neumáticos y otros productos asociados.

El dictador anticomunista genocida de Suharto, siguió la persecucion de comunistas durante mas de 42 años que duró en el poder, moriria impune en su cama en 2008, en Yakarta, protegido por el gobierno de Estados Unidos. Además de sus crímenes de lesa humanidad, Suharto es considerado uno de los gobernantes más corruptos de la historia, amasando una riqueza de más de 35.000 millones de dolares de fortuna. Tras su larga dictadura bajo protección occidental entre 1967 y 1998, fallece en 2008.

» Ya viene Djakarta», «Djakarta se acerca». Las amenazas contra la Unidad Popular en Chile

En su libro sobre «El Método Jakarta», el investigador Vincent Bevins detalla el uso de la referencia a Yakarta (o «Djakarta» como se le conocía entonces a la capital indonesia) en el contexto de la arremetida desestabilizadora y golpista en Chile:

«El primer registro de «Yakarta» utilizado como amenaza corresponde a una edición de enero de 1972 de El Rebelde, periódico oficial del MIR. La portada preguntaba: «¿Qué es Djakarta?», y en el interior mostraba una fotografía de la palabra en una pared. En un pequeño artículo, «La vía indonesa de los fascistas chilenos», el periódico intentaba explicar lo que significaba el mensaje. El Partido Comunista Indonesio había desempeñado un papel activo en un Estado «independiente, regido por un Gobierno progresista», y, de la noche a la mañana, lo único que quedaba de sus miembros era un «mar de sangre». En aquel momento no toda la izquierda conocía la historia de Indonesia, y la idea de una
oleada de violencia en Chile parecía descabellada.

El segundo artículo sobre Yakarta se publicó en febrero de 1972 en Ramona, una revista de las juventudes del Partido Comunista. Denunciaba que la derecha había adoptado algo llamado «Plan Yakarta» y defendía que lo habían propuesto David Rockefeller o Agustín Edwards (el propietario de El Mercurio). «La extrema derecha chilena se prepara para repetir en Chile esa matanza», explicaba el artículo. «¿Qué significa concretamente? Las bandas terroristas tienen un plan operativo que consiste en matar a todo el Comité Central del Partido Comunista, al Comité Central del Partido Socialista, a la Directiva Nacional de la CUT, a los dirigentes nacionales de los organismos de masas y a todos los personajes destacados de la izquierda». El artículo fue publicado el 22 de febrero, firmado por Carlos Berger, el miembro del Partido Comunista que había discutido con Carmen Hertz sobre las tácticas de la izquierda y el significado de la masacre en Indonesia cuando ella estudiaba en la Universidad de Chile.[532] Carlos y Carmen Hertz se habían casado» (El Método Yakarta, Vincent Bevins, páginas 324-325. las negrillas son nuestras).

Muchas personas recuerdan esos rayados o las recurrentes referencias al exterminio indonesio por parte de los sectores golpistas en Chile. La historia terminó mostrando la seriedad de esas amenazas.

Instalación en Museo en Yakarta, haciendo referencia al rayado «Ya viene Djakarta» pintado en Santiago de Chile y registrado por la Revista «El Rebelde» del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, en enero de 1972. Fuente: Instagram.

Fuentes:

Vincent Bevins: “La masacre de un millón de comunistas en Indonesia se convirtió en un modelo para EE UU y sus aliados”, Alejandro Pedregal, El Salto Diario, diciembre de 2021.

UK’s propaganda leaflets inspired 1960s massacre of Indonesian communists, Paul Lashmar, Nicholas Gilby y James Oliver, enero de 2022.

Hilo de tuiter de @DaniMayakovski.

Documental «El Acto de Asesinar» (The Act of Killing).


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