EE.UU. y empresas del agronegocio mantienen presión sobre México por negar el permiso para importar glifosato

Correos electrónicos publicados por el diario inglés The Guardian entre autoridades norteamericanas y gerentes del agronegocio prueban el cabildeo ejercido contra México por su decisión de poner un freno a la Revolución verde, explicó a Sputnik el subsecretario de Agricultura, Víctor Suárez Carrera

Se trata de casi una decena de cartas fechadas en distintos momentos del año 2020. Las mismas revelan el maridaje entre miembros de la Oficina del representante comercial de Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental y el Departamento de Agricultura estadounidense con la multinacional Bayer/Monsanto y CropLife America, una empresa dedicada al cabildeo proquímico con el fin de generar presión en México respecto a dos temas que inquietaron el sector.

La empresa cabildante señaló a distintas instancias del Gobierno norteamericano que debía apelar al nuevo Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá para criticar la decisión tomada por la Secretaría de Medio Ambiente mexicano (Semarnat) que negó el permiso para importar glifosato en el país latinoamericano adoptando el principio precautorio, en tanto la inocuidad del químico no esté garantizada.

En las cartas, la empresa manifiesta su voluntad de que las agencias del Gobierno de Estados Unidos ejerzan presión sobre la Comisión federal para la protección contra riesgos sanitarios (Cofepris), que tiene a su cargo parte de la aprobación sanitaria de los productos del agronegocio, —así como lo necesario para atender la pandemia del COVID-19, por ejemplo— reclamando que este lleva tiempo detenido.En mayo de 2020, por medio de una carta, Robert Lighthizer, titular de la Oficina del Representante comercial de Estados Unidos, expresó su “preocupación” a la entonces secretaría de Economía mexicana, Graciela Collin, respecto al cumplimiento de México de las obligaciones asumidas en el T-MEC en cuanto a las dilaciones en las aprobaciones de la Cofepris, así como de la negativa a la importación del glifosato en México, desde fines de 2019.

Transición y cabildeo

“En México somos un Gobierno soberano de un país soberano, estamos regidos por la Constitución y el Estado de derecho. Entendemos que los derechos humanos están por encima de cualquier tratado comercial y no vamos a ceder a presiones de ningún tipo como Gobierno del Presidente López Obrador”, dijo a Sputnik Víctor Suárez Carrera, subsecretario de Alimentación y competitividad, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader)Suárez Carrera es uno de los promotores dentro de la Secretaría de Agricultura de consolidar una “transición agroecológica para el campo mexicano, una de las apuestas del Gobierno de López Obrador”.

Explicó que en ese sentido debe leerse el decreto presidencial del 31 de diciembre de 2020, en que el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador instruyó el tránsito a una prohibición gradual y paulatina del glifosato que, para 2024, debe estar fuera de la agricultura mexicana.El texto del decreto develó un gran sismo dentro del Gobierno y estuvo vinculado a la salida del secretario de Medio Ambiente, Víctor Toledo, a mediados del año 2020.

“La agricultura mexicana debe dejar a un lado los agroquímicos altamente peligrosos. Fueron los Gobiernos anteriores y el ‘lobby’ [cabildeo] de la industria de agroquímicos trasnacional quienes establecieron su uso como una normalidad, cerrando los ojos a la evidencia científica y práctica de sus daños a la salud humana, los suelos y la diversidad biológica”, apuntó Suárez Carrera.

El viejo régimen patalea

El titular de la dependencia sostuvo en diálogo con este medio que las presiones reveladas en los correos, “era algo de esperar” porque “hay muchos intereses perversos en este modelo de agricultura de la Revolución verde que tanto daño ha causado a México y al mundo“, apuntó.Confirmó que a su cartera también han llegado las presiones que argumentan una violación a los compromisos asumidos en el marco del T-MEC al asumir este camino y explicó que estas se expresan apelando públicamente al miedo.”Se dice que estas medidas van a significar una caída en la producción de alimentos, que va a haber escases y que va a aumentar el precio de la tortilla. Pero conocemos estas campañas, son las que se opusieron a la eliminación del DDT y el bromuro de metilo, y que negaron durante una década que el cigarrillo era agente causante de cáncer“, apuntó.Explicó que las presiones de la agroindustria también se han hecho visibles en torno a las medidas adoptadas respecto al etiquetado frontal de advertencia de alimentos ultraprocesados y bebidas con alto contenido de azúcares añadidos. Aunque explicó que las complicaciones al contraer COVID-19 en quienes padecen enfermedades crónicas causadas por una mala alimentación puso esta discusión en el seno de la sociedad mexicana.”Son los intereses del viejo régimen de agricultura y alimentación que se niega a desaparecer para dar paso a un sistema para la vida, la justicia y el medioambiente; aunque sea este último el que va a dominar el mercado pronto, tarde o temprano”, vaticinó el subsecretario de Agricultura mexicano.

Fuente: Sputnik Mundo/ Eliana Gilet

Continúa leyendo…Cambio climático ocasiona estragos en poblaciones indígenas de la costa atlántica mexicana

Compártelo

Comentarios