El Señor de las Maravillas, entre leyendas, devoción y fe

Cuenta la leyenda que durante el siglo XVIII, la imagen del Señor de la Caída (Señor de las Maravillas), fue elaborada por un preso

Por Polo Mendoza

26/03/2024

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La Semana Santa es una de las fechas más arraigadas en Puebla, ya que su población, mayoritariamente católica, acude con devoción a los diversos templos que se encuentran en la ciudad para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

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Durante el Viacrucis de Viernes Santo, las imágenes religiosas más representativas de estos días salen a recorrer las calles del Centro Histórico, como la de la Virgen de la Soledad, de los Dolores o Jesús Nazareno.

Sin embargo, la imagen del Señor de las Maravillas, alberga la mayor devoción de quienes asisten a este acto solemne. Para muchos, el Señor de las Maravillas es la imagen católica más venerada por los poblanos.

La venerada imagen representa una de las tres caídas de Jesús durante su camino al Gólgota (Cerro de la Calavera) para ser crucificado.

Tiene el tamaño de un hombre real y pesa alrededor de los 70 kilos. Su vestimenta es bordada a mano y es donada por los propios fieles en forma de agradecimiento por algún «milagro» o «favor» concedido.

Las esculturas que golpeaban al Señor de la Caída

Cuenta la leyenda que durante el siglo XVIII, la imagen del Señor de la Caída (Señor de las Maravillas), fue elaborada por un preso utilizando la madera de un árbol que se había caído por culpa de un rayo.

Junto a la imagen, elaboró otras dos esculturas alusivas a dos soldados romanos que formaban parte de la escena que representaba la caída de Jesús durante su pasión, mismas que tenían la actitud de azotarlo.

Al finalizar las esculturas, el preso decidió regalarlas al templo de San José, sin embargo, éste ya tenía una imagen representativa de Cristo, por lo que se decidió rifarlas entre las demás iglesias.

Las ganadoras de dicho ejercicio fueron las monjas de la iglesia de Santa Mónica, quienes colocaron las tres esculturas dentro del recinto.

Una noche, una de las religiosas que velaba el templo se percató de extraños quejidos que provenían de la parte en donde se encontraba el Señor de las Caía, por lo que sospechando de algún ladrón, decidió asomarse.

Su sorpresa fue al ver que las esculturas de los soldados romanos cobraban vida, golpeando la imagen de Jesús, por lo que éste se quejaba.

A la mañana siguiente la población se enteró de lo sucedido, por lo que desde aquel tiempo empezó a generar mucha devoción.

Leyenda de las «Maravillas de nuestro Señor»

El nombre de «las Maravillas» fue dado por la población posteriormente a un «milagro» suscitado años más adelante.

Cuenta la historia que un hombre fue llevado a prisión; en aquel tiempo, las cárceles no daban de comer a sus presos, por lo que eran sus propios familiares quienes tenían que encargarse de ello.

Cuando la esposa del reo acudía a darle de comer, se percató de un prisionero a quien nadie atendía, así que guardaba un poco de alimento a escondidas del marido para darle al «desdichado».

Una vez que el esposo salió de prisión, la mujer continuó acudiendo a la cárcel para alimentar al otro preso, sin embargo, los rumores corrieron hacia el marido quien, de inmediato, decidió enfrentarla para preguntarle qué ocurría.

Al salir la esposa, el expresidiario la fue siguiendo hasta darle alcance. En ese momento le preguntó que qué llevaba en la canasta, a lo que la mujer, espantada, respondió que llevaba flores de maravillas. El marido dudoso arrancó la servilleta que tapaba la canasta para percatarse que efectivamente en su interior sí se encontraban flores de maravillas.

Ante tal sorpresa, la mujer decidió revelarle a su esposo el secreto. Ambos, decidieron ofrecer dichas flores a la imagen que hasta entonces, se conocía como el Cristo de la Caía, pero a partir de este momento se convirtió en el Señor de las Maravillas.

Hoy, su hogar sigue siendo el templo de Santa Mónica, un edificio del siglo XVII ubicado en la calle 5 de Mayo y avenida 18 Oriente – Poniente en el Centro Histórico de Puebla. Mismo en donde recibe a más de mil creyentes diarios con la fe de ser escuchados.

Foto: Agencia Enfoque

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