Una crónica altruista

Limpiemos un parque: apropiarse de los pulmones de la ciudad

Experiencia personal sobre cómo recuperar un área verde: los sí, no y tal vez para limpiar un parque; recomendaciones generales y más

Desde niña la basura es algo que siempre me ha causado gran curiosidad, ¿qué sucede con ella una vez que está embolsada y se la lleva el camión? ¿Qué magia sucede tras ese trayecto? La respuesta, conforme he crecido, ha sido bastante decepcionante; comenzando por el punto de que no toda la basura llega siquiera a un bote de basura. 

Si hay algo presente en las calles (y prácticamente cualquier pedazo de infraestructura) de México, es la basura. De todo tipo, formas y colores. ¿Quién se encarga de ella? En teoría existen organismos de limpia que se encargan de esto, y sí, en efecto lo hacen. La cuestión es que es un proceso tardado y burocrático, como todo en la belleza de gobierno que tenemos. 

Traje a mi perrito a vivir conmigo; comenzamos a pasearlo dos veces al día (para evitar derrames inoportunos y aliviar al pequeño, ya tiene bastante con ser un chihuahueño con delirios de semental). Hace un par de semanas se comió algo en el parque, algo que parecía ser una envoltura. El pobre evacuó sangre dos días. 

Lennon ante la basura del parque

Inaceptable

Cada día, al pasearlo, me llenaba de rabia ver los montones de basura en el parque. “¿Por qué la gente es tan cochina? ¿Por qué nunca vienen a limpiar? ¿Por qué nadie hace nada?». El colmo llegó en la forma de un gatito muerto (q.e.p.d.); mi perrito lo descubrió en su hobbie favorito: restregarse con todo. 

Al levantarlo y regañarlo me topé, cara a cara, con la carita del minino y la falta de globos oculares delataron el tiempo real en que el parque no había sido limpiado. Fue que me decidí a por fin hacerlo: limpiar el parque. 

Amiga recolectora

Armadura para la contienda ambiental 

Deben saber que limpiar un parque no es una tarea sencilla (pregúntenselo a mi espalda y la derrière de mi amiga): se requiere de equipo especial, una buena cantidad de voluntad y muchas, de verdad, muchas ganas de hacerlo. 

El equipo no es la gran cosa, pero en definitiva facilita la tarea. En esta ocasión me preparé con la siguiente armadura:  

  • Unas botas para la lluvia (porque por supuesto que justo el día en que planees hacerlo va a llover), o en su defecto, zapatos cómodos y viejos. 
  • Ropa deportiva (de mal gusto o que sea destinada a las tareas de aseo; no tengan duda de que se va a ensuciar). 
  • Un recogedor, una escoba vieja y una escoba especial para hojas (mínimo uno de cada uno); un rollo gigante de bolsas (de preferencia biodegradables y de buen material para que aguante buen peso). 
  • Guantes (yo conseguí unos de carnaza, del mismo material que usan los bomberos; pero en realidad cualquiera que evite el contacto directo con la basura y te proteja, está bien). 
  • Bloqueador, gorra, y cualquier otra herramienta que ayudase a la causa. 
Herramienta salvadora

De cuate a cuate 

En varios blogs que he visto hay recomendaciones que hacen al respecto, pero que la verdad algunos son insuficientes o muy vagas; así que aquí te van mis consejos (de cuates): 

  • No olvides el bloqueador, por favor. 
  • Las bolsas en verdad tienen que ser grandes, pero si tienes que elegir entre esas y bolsas pequeñas, de buena resistencia, ve a por ellas. 
  • Si puedes llevar equipo general de jardinería, hazlo. En el parque al que fui había mucho vidrio y basura enterrada en la tierra; sacarla fue un relajo. Si de plano no tienes nada de jardinería, cualquier utensilio de cocina viejo puede servir. 
  • Convoca a tus amigos, así sean uno, dos, mil; toda ayuda es buena. Además, te ayudara mucho a la moral y puede que más gente se una a ti conforme tu proyecto crezca. 
  • Separar la basura es importante, aunque puede ser complicado. Si en verdad te interesa procura hacerlo y hacerlo bien, divide tus bolsas y sé paciente. 
  • Si alguien te acompaña hagan un plan de acción y sean realistas: no es una acción que requiere de un sólo día. No sean ingenuos (como yo). Igual si pueden divídanse tareas y las herramientas que tengan; no tiene caso que todos barran y nadie recoja. 
  • De nuevo, la paciencia es clave. No nos desanimemos por ver que sólo hemos podido limpiar 1/16 del parque, al contrario; esto significa que 1/16 del parque ya está limpio. Créanme, lo vale. 
  • Por último, y quizás suene ridículo, calienten previo a la limpieza; quizás no lo parezca, pero es ejercicio, a fin de cuentas. 

Se me ocurren diez mil consejos más, pero la verdad es que no hay una fórmula perfecta. Limpiar un parque es algo complejo, pero da resultados muy gratificantes. 

Bolsas y herramientas a un costado del parque

Dudas respecto a respecto a qué recoger y qué no 

  • Respecto a hojas y ramas: es importante recordar que, en el medio ambiente natural, estos desechos son parte de la biósfera original de la zona. En medio de la urbe y la ciudad las hojas y las ramas son basura. Lo siento, pero es verdad. Eso de aventar basura orgánica porque será abono, nel. Nel y re contra nel. Los residuos sólidos se convierten en basura en cuanto no tienen utilidad; por lo que sí se deben recoger hojas y ramas. 
  • Respecto al vidrio: si no tienes guantes o algo para protegerte mejor déjalo para otra ocasión. Siempre debes procurarte en todo momento (sino qué chiste, ¿parque limpio pero todo magullado? Nope). La seguridad ante todo. 
  • Respecto a animales muertos: la verdad no tuve oportunidad de recoger el cuerpecito del gato que les cuento, entonces, no me siento muy capacitada para contestar esto. Mi hermano me sugirió hacerles un funeral y enterrarlos en el mismo parque. Te recomiendo que busques en los organismos de limpia gubernamentales; en teoría ellos deben procesarlos… Los mantendré informados. 
  • Respecto a material sospechoso: yo recogí todo tipo de cosas, pero siempre con cuidado. Si vas a separar la basura lo mejor es juntar todo eso. ¿A qué cosas me refiero? Material sanitario, cubrebocas, condones, empaques de medicina, jeringas, papel de baño; todo lo que puede contener fluidos extraños o que ya ni tiene cara de nada. 

Conclusión y mensajito de paz 

Si bien mi inquietud surge de una necesidad personal, sí creo que los parques (y las áreas verdes en general) son un bien imperativo para todo ser humano (sobre todo el citadino). Reapropiarnos de los parques, ya sea limpiándolos o usándolos, es muy (muuuy) importante. 

El parque no es sólo este punto en el que hay juegos infantiles y canchas deportivas. Son puntos de encuentros amorosos; zonas de ejercicio; puntos para practicar el bello arte del picnic; áreas para respirar fuera de la pantalla; para leer; para pasear a los lomillos; para salir del contexto urbano; para sólo estar y disfrutar.  

Quizás suene a una hippie que reparte flores a la policía, pero sí creo que recuperar los parques es parte del activismo social que tanta falta nos hace.


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