La investigación la encabeza la Doctora Kelsey Moreno, de la Universidad de Tel Aviv, en Israel

Los murciélagos enfermos toman «sana distancia», revela estudio

Los sospechosos comunes de originar la pandemia de COVID-19 tienen sus propias normas de aislamiento social cuando están enfermos. Se sospecha que lo hacen para proteger a sus congéneres

Por Gerardo Sifuentes

Señalados como presuntos diseminadores del virus SARS-CoV2, que dio origen a la pandemia de COVID-19, los murciélagos han sido estigmatizados y hasta perseguidos en comunidades rurales desde hace muchos años. Sin embargo, ha sido la invasión de seres humanos en sus hábitats lo que suele ser el detonador de alguna clase de contagio interespecie.

Ahora, una investigación reciente descubrió que estos animales tienen un sentido desarrollado para permanecer aislados en cuanto presentan síntomas de alguna enfermedad. Esta preferencia por mantenerse alejados de sus comunidades es una medida que posiblemente se deba a un impulso para proteger a otros de su padecimiento.

El estudio encabezado por la investigadora postdoctoral Dra. Kelsey Moreno, del departamento de Zoología de la Universidad de Tel Aviv en Israel, registró la conducta de dos colonias distintas de murciélagos egipcios de la fruta (Rousettus aegyptiacus); una que vive en cautiverio y otra en su entorno natural.

Investigación en los quirópteros

Para imitar los síntomas de una enfermedad en los quirópteros, los investigadores inyectaron a varios ejemplares de cada grupo una proteína similar a una bacteria; misma que estimuló su respuesta inmune, pero sin generar ningún tipo de peligro para estos. Su comportamiento social se rastreó con GPS y video infrarrojo.

Los murciélagos inmunodeprimidos mostraron un incremento en su respuesta inmunitaria y síntomas típicos de una enfermedad, como fiebre, pérdida de peso, anorexia y sueño. También exhibieron comportamientos que desde la perspectiva humana se trata de conductas con la que pretenden reducir la transferencia de patógenos; se posaron solos y parecieron aislarse voluntariamente al abandonar su grupo social, que es algo extremadamente atípico para esta especie. En la publicación se afirma:

“Los especímenes con apariencia de enfermedad en la colonia abierta dejaron de buscar comida al aire libre durante al menos dos noches, reduciendo así la transmisión a las colonias vecinas. Juntos, estos comportamientos de enfermedad demuestran una fuerte respuesta inmunitaria integradora que promueve la recuperación de los individuos infectados al tiempo que reduce la transmisión de patógenos dentro y fuera del hábitat, incluidos los eventos de contagio a otras especies, como los humanos”

Estudio encabezado por la Dra. Kelsey Moreno
El que los murciélagos enfermos no abandonen la cueva evita que la enfermedad se propague a otras colonias.

Observan distanciamiento social

En el estudio publicado en Annals of the New York Academy of Sciences, los investigadores afirman que este comportamiento de distanciamiento social probablemente sea causado por la necesidad de conservar energía dentro del grupo, proteger a sus miembros y evitar que el patógeno se propague dentro de la colonia.

Además, el hecho de que los murciélagos enfermos no abandonen la cueva evita que la enfermedad se propague a otras colonias.

«La elección de los murciélagos de mantenerse alejados del grupo es muy inusual para estos animales. Normalmente, estos murciélagos son criaturas extremadamente sociales, que viven en cuevas en condiciones muy concurridas»

«De hecho, el comportamiento de los ‘murciélagos enfermos’ recuerda mucho al nuestro durante la recuperación de una enfermedad. Así como preferimos quedarnos en casa en silencio bajo las cobijas cuando estamos enfermos, los murciélagos enfermos, que viven en cuevas muy concurridas, también buscan soledad y paz mientras se recuperan»

Doctorante Maya Weinberg
Miembro del equipo que realizó el estudio

Sorprendentes hallazgos

El profesor Yossi Yovel, también miembro del equipo de investigación, señaló que los hallazgos del estudio confirman que la probabilidad de que los murciélagos transmitan patógenos a los humanos en condiciones regulares es muy baja.

“Para encontrar un murciélago enfermo, la gente debe invadir el entorno natural de los murciélagos, o eliminar sus hábitats. En otras palabras, si los protegemos, ellos también nos protegerán a nosotros «

Yossi Yovel
Miembro del equipo de investigación

Con información de Annals of the New York Academy of Sciences y Tel Aviv University.


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