Campos de concentración en Grecia: el purgatorio de inmigrantes pagado por la UE

El líder de Syriza y ex primer ministro, Alexis Tsipras, exigió a su sucesor dejar de golpear a quienes huyen del hambre y la guerra, y poner fin a la doctrina de hacer una vida sin inmigrantes

Ante el aumento de llegadas de migrantes a sus costas, el Gobierno de Grecia apuesta por la mano dura. El primer ministro Kiriakos Mitsotakis es criticado por las deplorables condiciones de vida en las que se encuentran más de 37.000 personas ubicadas en los centros de refugiados que funcionan como campos de concentración.

Mitsotakis llegó al poder hace cuatro meses y desde entonces se ha empeñado en revertir la política migratoria del izquierdista Alexis Tsipras, cediendo a la presión de grupos conservadores que promueven brotes de xenofobia en la nación mediterránea.

“La administración anterior creía que todos los que vienen son refugiados, y si crees eso, no quieres devolverlos. Nosotros decimos que hay muchos refugiados y muchos inmigrantes también”, reconoció recientemente Manos Logothetis, secretario especial griego para la recepción de migrantes.

Cada día llegan a las costas griegas migrantes provenientes de países en conflicto como Afganistán, Siria, Irak y el Congo. Foto: La Vanguardia.

La situación parece salirse de control ante la continúa llegada de migrantes a Grecia, que ha visto este año un récord de llegadas desde la crisis de refugiados del 2015 y vuelve a ser la principal puerta de entrada a Europa para hombres, mujeres y niños que abandonan sus países de origen en búsqueda de oportunidades.

En lo que va de año han llegado al país helénico 65.829 inmigrantes, en su mayoría provenientes de Asia y Medio Oriente, de las cuales 52.719 llegaron por mar y 13.110 por tierra, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Estos inmigrantes no pueden abandonar las islas griegas y seguir su camino hacia la Unión Europea (UE) por dos razones: la petición de asilo solo puede hacerse en Grecia y puede durar meses, y porque la ruta de los Balcanes está cerrada.

Mitsotakis llegó al poder hace cuatro meses y desde entonces se ha empeñado en revertir la política migratoria del izquierdista Alexis Tsipras. Foto: Agencias.

Mano dura contra los inmigrantes

En ese contexto, el Gobierno, electo en julio, endureció su postura, tras abolir la política del Ministerio de Migración y retrasar el programa de reubicación de refugiados durante cuatro meses, lo que elevó de 15 mil a 37 mil el número de personas en los campos de recepción en las islas del mar Egeo, agravando así el panorama.

Mitsotakis, anunció una serie de cambios para ‘hacer frente’ a la situación con los migrantes: fronteras más protegidas, controles más estrictos y nuevos procedimientos de asilo, que según organizaciones internacionales supondrán la pérdida de salvaguardas para los inmigrantes.

Ante el Parlamento, informó que contrató a 1.200 guardias: 400 para vigilar el límite terrestre con Turquía, con el fin de lograr una frontera “hermética”, y otros 800 para patrullar las islas griegas, donde se encuentran los superpoblados campos de recepción de migrantes.

Señaló que “cerrará la puerta” a aquellas personas que no tengan autorización para quedarse en su país. 

Solo serán bienvenidos a Grecia quien nosotros elijamos. El resto serán devueltos a sus lugares de origen”, advirtió el Jefe de Gobierno heleno.

FOTOGALERÍA
En los campos de refugiados como el de Lesbos miles de personas viven hacinadas en condiciones deplorables. Fotos: El País.

¿Centros de refugiados o campos de concentración?

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi llamó este miércoles al Gobierno griego a mejorar las condiciones de los campos para migrantes.

“No podemos aceptar que ellos [los refugiados] vivan en tales condiciones miserables. Las condiciones son un reto y necesitan una mejora urgente“, denunció Grandi después de visitar los campos de la isla de Lesbos.

Indicó que Grecia ha sido la nación costera más afectada de la Unión Europea por la crisis de migrantes y pidió una solución colectiva europea para proteger a los menores no acompañados.

Estoy muy preocupado por los niños, especialmente por aquellos que viajan solos. Ellos son los más expuestos a la violencia y la explotación”, dijo.

Vista panorámica del campo de refugiados de Moria, que acoge unas 14.000 personas cuando solo tiene capacidad para 3.000. Foto: La Vanguardia.

En el campo de Moria, situado en Lesbos, se encuentran recluidos 15.000 inmigrantes en unas instalaciones concebidas para 2.800. Tienen que hacer colas de horas para poder ir al baño, para comer, para que les vea un médico y para tramitar sus peticiones de asilo.

En este centro hay más 1.100 menores solos y la mayoría convive en pequeñas tiendas de campaña entre los olivos, donde hace unos días murió un bebé de nueve meses por deshidratación.

En la zona de tiendas de campaña, la ONG Médicos sin Fronteras calcula que tan sólo hay una ducha por cada 506 personas y un retrete por cada 210.

‘Las personas hacen cola durante horas para obtener alimentos e ir al baño, cuando estos están disponibles”’, detalló la comisaria de Derechos Humanos, Dunja Mijatovic, al final de una visita a varios campamentos.

Asimismo, advirtió que si no se abordan de manera urgente y adecuada estas condiciones abismales, se corre el riesgo de llegar a eventos más trágicos.

Abbas de 17 años, llegó solo a la isla de Lesbos hace un año y medio desde Afganistán y pasó cuatro meses en el campo de refugiados de Moria, al que define como “un infierno”. Foto: El País.

Recluidos en un infierno

Lesbos es la isla griega que más llegadas de migrantes ha recibido este año. De las 65.829 personas que llegaron a Grecia, un tercio lo hicieron a Lesbos.

La mayoría de los inmigrantes han llegado de países en conflicto como Afganistán, Siria, Irak y el Congo.

Abbas, de 17 años, es uno de ellos. Este joven llegó solo a la isla de Lesbos hace un año y medio desde Afganistán. Pasó cuatro meses en el campo de refugiados de Moria, al que define como “un infierno”.

Huimos de la guerra y de los bombardeos para seguir vivos, no para vivir en el infierno”, expresó, al tiempo que señaló que la miseria que conoció en Moria le arrancó la adolescencia.

“Aquí he llorado, me he cortado en los brazos, he intentado suicidarme, he bebido alcohol. Aquí me he hecho mayor”, relató en declaraciones al diario El País de España.

Los refugiados del campamento Moria de la isla de Lesbos están ante la amenaza de muchas enfermedades y epidemias debido a las condiciones de salud desfavorables. Foto: Web.

La decisión de mantener en condiciones extremas a miles de personas ha terminado en desastre en varias ocasiones.

A finales de agosto, un joven  15 años murió apuñalado y otros dos fueron heridos en la llamada “zona segura”, un área de acceso restringido donde apenas 70 menores reciben la atención de abogados, trabajadores sociales, tutores y psicólogos.

En septiembre, un niño de cinco años murió atropellado por un camión cuando jugaba escondido dentro de una caja. Diez días después, una mujer falleció en un incendio y se desencadenó una protesta después por las condiciones del campo que fue reprimida con gases lacrimógenos.

Las soluciones de Mitsotakis

Presionado por varias formaciones de la derecha xenófoba, Mitsotakis anunció que cerrará los tres bochornosos campos de Lesbos, Quíos y Samos, donde miles de personas se encuentran hacinadas, y en su lugar construirá tres centros de detención con capacidad para 5.000 personas cada uno, que serán utilizados como antesala a la deportación de los solicitantes que no logren el asilo y como sitios para la recepción de las llegadas de inmigrantes. 

En estos centros, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora,  los solicitantes de asilo no tendrán la posibilidad de salir.

En palabras del portavoz gubernamental Stelios Petsas, serán “centros cerrados de pre-salida”.

“Hay que enviar un claro mensaje a quienes planean, o están pensando, venir a nuestro país de manera ilegal cuando no tienen derecho al asilo”, afirmó.

Sin embargo, la decisión ha despertado una ola de críticas y cuestionamientos.

Policía movilizándose en el campo de refugiados Moria en Lesbos.
El Gobierno de Grecia es acusado de querer crear “prisiones” de migrantes. Foto: La Vanguardia.

Los defensores de los derechos humanos han advertido que, según la ley internacional, la detención de solicitantes de asilo es sólo una medida excepcional. Mientras que los alcaldes de Lesbos y Samos cuestionan que la solución sea crear “prisiones” de migrantes.

Para el principal partido opositor, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), la medida no mejorará la situación en esos territorios, ni las condiciones para los migrantes.

Por el contrario, convierte las islas en cárceles donde se alojarán a los solicitantes de asilo. En otras palabras, viola las disposiciones básicas del derecho internacional y europeo, además de “crear un peligro aún mayor de tensión en las comunidades”, denunció la organización política.

El líder de Syriza y ex primer ministro, Alexis Tsipras, exigió a su sucesor dejar de golpear a quienes huyen del hambre y la guerra, y poner fin a la doctrina de hacer una vida sin inmigrantes.

Llamó a contratar más personal para acelerar los procedimientos de asilo, calificados de lentos e ineficientes, ya que un trámite que puede extenderse más de cuatro años en determinados campos de refugiados.

Con el argumento aliviar la congestión en las islas, el Gobierno ha emprendido una recolocación de migrantes: antes de finales de año prevé trasladar a 20.000 personas a campamentos ubicados en Grecia continental.

Un trámite de asilo puede extenderse más de cuatro años en las islas griegas. Foto: La Vanguardia.

Asimismo, el Gobierno prometió  acelerar el proceso de solicitud de asilo para garantizar resoluciones en 60 días.

“Abogados con experiencia dicen que es imposible hacerlo tan rápido con garantías”, denunció Lefteris Papayanakis, ex vicealcalde de Atenas para asuntos de migrantes y refugiados, quien indicó que esta iniciativa “viola además la Constitución griega, que fija un máximo 18 meses de detención sin juicio, pero la ley contempla hasta 36 meses”.

Papayanakis condenó que toda la estrategia del Gobierno esté centrada en la disuasión.

“Es una arma que tienen los Estados, pero el problema es que no funciona. Se intentó en 2012, cuando la situación era mucho menos dramática que ahora, y no funcionó. La derecha siempre habla de policía, de fronteras y de naciones porque no tienen un plan B”, añadió el jurista, quien reclama un plan integral que contemple la integración.

Una patera llegando a la costa de Lesbos.
Una patera llegando a la costa de Lesbos. Imagen web.

¿Quién tiene la culpa?

Mientras los migrantes sufren, el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis responsabiliza a la Unión Europea de la situación.

Europa considera a los países de entrada como Grecia cómodos parkings para refugiados y migrantes. ¿Eso es la solidaridad europea? No. Y no lo voy a seguir aceptando”, dijo recientemente el Premier griego.

Sin embargo, el bloque le recordó que desde 2015 ayuda con 2.200 millones de euros al país heleno para manejar el flujo migratorio y las condiciones en las que recibe a quienes llegan. 

Lo cierto es que, aunque el Gobierno de Grecia y la UE se encuentran bajo presión para atender la situación, la mano dura es la respuesta a las necesidades de los inmigrantes, en un continente donde parece predominar la indiferencia y la falta de acuerdo para salvar vidas.

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