Empleados de Navalni podrían ir a la cárcel por sacar de Rusia un supuesto agente tóxico

La acción de quienes integran el equipo de Navalni los podría llevar a enfrentar hasta siete años de prisión por el contrabando de agentes químicos
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Mundo / Rusia

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Trabajadores de la fundación de Alexéi Navalni que sacaron de Rusia una botella de agua con supuestos restos del agente tóxico que habría envenenado al activista, podrían enfrentar penas de prisión, así lo opina el abogado Alexandr Gribakov, jefe del bufete Gribakov, Poliak y Asociados entrevistado por la agencia de noticias Sputnik.

El jueves se supo que parte del equipo de Navalni, al enterarse que el político había colapsado en el vuelo de Tomsk a Moscú, llamaron a un abogado, subieron a la habitación del hotel en que se había alojado y recogieron todos los objetos sospechosos.

Entre lo recolectado se encontraba una botella abierta de agua mineral que fue enviada a Alemania y en la que expertos habrían encontrado luego los restos de un agente neuroparalizante del grupo Novichok.

Esta acción de los empleados y allegados a Navalni los podría llevar a enfrentar hasta siete años de prisión por el contrabando de agentes químicos si sabían que había restos de una sustancia tóxica en la botella, de conformidad con el artículo 226.1 del Código Penal de Rusia”, dijo Gribakov a Sputnik.

Al mismo tiempo, el abogado matizó que “es temprano para hablar de sanciones porque no se ha iniciado una investigación penal”. Gribakov calificó de “rara” la situación en que una prueba tan importante es sacada fuera del país.

Por su parte, uno de los desarrolladores de Novichok, Leonid Rink, en entrevista con Sputnik precisó que si esa sustancia tóxica se hubiese aplicado a una botella, habría provocado la muerte no solo del activista, sino también de todos los que la tocaran.

El activista anticorrupción Alexéi Navalni fue trasladado a Berlín, desde Rusia, el 22 de agosto después de pasar dos días en un hospital de la ciudad de Omsk, donde fue ingresado tras perder el conocimiento durante un vuelo procedente de la ciudad de Tomsk.

En el hospital de Omsk, Navalni fue inducido en un coma y tratado con atropina, fármaco que suele utilizarse como antídoto para los agentes nerviosos. Sin embargo, los médicos del hospital ruso afirmaron luego que no habían detectado rastros de toxinas en la sangre y la orina del paciente, cuya condición atribuyeron a un “trastorno metabólico”.

El 2 de septiembre, el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, informó que los análisis toxicológicos realizados por un laboratorio de las Fuerzas Armadas germanas muestran que Navalni fue envenenado con una sustancia del grupo Novichok, incluido en la lista de sustancias prohibidas de la Convención sobre Armas Químicas.

El 14 de septiembre, el Ministerio de Exteriores alemán declaró que esa conclusión había sido corroborada también por laboratorios de Suecia y Francia, y que las muestras tomadas a Navalni habían sido proporcionadas a la OPAQ.

Desde Moscú califican de infundada la versión alemana sobre lo ocurrido con Navalni y dicen esperar respuestas oficiales a las solicitudes enviadas a Berlín.

El lunes pasado, la clínica alemana Charité informó que el opositor ruso fue desconectado de la ventilación mecánica y ya es capaz de levantarse de la cama, y un día después, el propio Navalni publicó su primera foto desde la salida de coma y confirmó que ya puede respirar por su cuenta.

Con información de Sputnik

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