Un audio desgarrador prueba la negativa a hospitalizar a ancianos contagiados con coronavirus en España

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La indignación por los criterios empleados en España para hospitalizar a los ancianos contagiados con coronavirus en los geriátricos aumentó tras conocerse un audio en el que una médico le explica a una mujer que su madre agonizante no puede ser internada por una orden del gobierno regional de Madrid, dos semanas antes antes de su fallecimiento.

El testimonio, reseñado por la prensa española, forma parte de una denuncia de familiares de víctimas de COVID-19 que se presentará ante la justicia para determinar si se cometió algún delito.

Se trata de una conversación telefónica entre una mujer, Ramona Carvajal, y la doctora de su madre Alejina, de 89 años, que se encontraba ingresada en un geriátrico de la localidad de Griñón, en el sur de Madrid.

Así explicaba la doctora de una residencia de Griñón los exigentes ...
Alejina, de 89 años, se encontraba ingresada en un geriátrico de la localidad de Griñón. Foto: Antena 3.

Tras sus insistentes gestiones, Ramona consiguió que Alejina finalmente fuera trasladada a un hospital el 3 de abril, donde murió seis días después.

El 23 de marzo de 2020, Carvajal recibió una llamada de la médico que atendía a su madre, quien desde el 10 de marzo presentaba síntomas de coronavirus, cuatro días antes de que se declarara el estado de alarma en España.

En el audio revelado por el diario El Periódico de Cataluña prueba que los ancianos de la Comunidad de Madrid no estaban siendo derivados a los hospitales.

«Alejina no está bien, el pulmón derecho está lleno de líquido hasta la mitad (..) Tengo los resultados de la analítica, la función renal está un poco baja, moderada. Lo que no me gusta de la analítica, es que dio altísima la sustancia que se elevaba cuando hay un proceso infeccioso agudo», explicó la doctora a Ramona antes de afirmar que su madre tiene un «mal pronóstico» y que, aunque «no tienen para hacer pruebas», es «altamente sospechosa de COVID-19».

«¿De llevarla al hospital… nada?», le pregunta Ramona a la médico, quien responde que su madre «no cumple los criterios».

La explicación que da la doctora es un reflejo del drama que se estaba viviendo en los centros de la Comunidad de Madrid: «Cuando llamas a pedir ambulancia ellos te dicen: ‘¿Tiene síntomas respiratorios? A consultar con el geriatra del hospital’. Y con el geriatra del hospital es con quien hemos manejado a Alejina. Y no tiene criterios para derivación«.

Tras esta explicación, la sanitaria expone los criterios de derivación. «La Comunidad de Madrid tiene unos criterios para los residentes que son: uno, puede ser trasladado a urgencias todo aquel paciente que tenga infección respiratoria o insuficiencia respiratoria. Dos, que no tenga deterioro cognitivo. Tres, que tenga un parte que sea una persona independiente. Cuatro, que no tenga patologías asociadas, que no sea hipertenso, que no sea diabético, que no tenga antecedentes de nada», señaló en la desgarradora llamada.

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La Comunidad de Madris aplicó unos criterios que causaron que los ancianos contagiados con coronavirus no pudieran ser hospitalizados.

«Esto es algo que es ilógico, ¿verdad?; porque cómo puede esperar uno que una persona mayor a 80 años no tenga nada», dice la propia doctora, que apunta que el gobierno regional previamente había comunicado criterios incluso más excluyentes, por ejemplo, que la persona debía poder caminar para ir al hospital.

«Dicen en la televisión que se están centrando en las residencias pero la realidad es otra», se queja Ramona, antes de preguntar si su madre tiene alguna opción de ser hospitalizada si empeora.

La respuesta de la médica es una negativa, lo que dejaba a Alejina ante una muerte anunciada.

«Los geriátricos no cuentan con respiradores ni personal que los maneje, algo que se hace en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). Lo que se indica es paliativos, pero por ahora no es la indicación para Alejina», dice la doctora sobre el final de la conversación con Ramona, quien se muestra agradecida con la especialista, al tiempo que lamenta el duro desenlace que tendrá su madre, quien «está bien de la cabeza» y a la que no puede ver.

En pleno auge del brote local de coronavirus, con epicentro en la Comunidad de Madrid, las personas mayores y los discapacitados no eran internados en los hospitales a menos que cumplieran criterios que excluían a la inmensa mayoría.

En tres meses, desde principios de marzo, el coronavirus se cobró la vida de 6.000 ancianos de geriátricos de Madrid, incluidos los casos sospechosos, según datos del gobierno regional, ya que solo 1.253 han sido reconocidos en las cifras oficiales por contar con test diagnósticos.

La familia de Alejina está ultimando la denuncia que va a presentar. Ramona piensa que tanto la residencia como la Comunidad de Madrid son responsables de lo sucedido: «La residencia, para ser privada como es, debía tener más medios y la Comunidad de Madrid, con esa circular que mandó».

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