Hizbolá rechaza una nueva injerencia de Estados Unidos

La organización denunció que la embajadora norteamericana no está respetando la Convención de Viena que regula los privilegios y las obligaciones de los cuerpos diplomáticos para con el país anfitrión

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El Líbano ha sido escenario de nuevas protestas, esta vez por declaraciones de la embajadora de Estados Unidos, Dorothy Shea, quien la semana pasada acusó a la organización chií Hizbolá de prolongar deliberadamente la inestabilidad en el país y de impedir su recuperación económica.

La declaración trajo como consecuencia que un juez chií de la ciudad de Tiro, dictara una orden con la que se prohibía a Shea realizar más declaraciones sobre la política interna libanesa. El documento también expresa la imposición de multas de hasta 200.000 dólares a cualquier medio de comunicación local que entrevistara a la embajadora.

Hizbolá denunció que Shea no está respetando la Convención de Viena que regula los privilegios y las obligaciones de los cuerpos diplomáticos para con el país anfitrión. En la Convención de Viena se indica que los diplomáticos no deberán intervenir en la política interior de los países donde están acreditados.

Haciendo caso omiso a la orden, Shea ha aumentado aún más sus entrevistas para reiterar la posición de Estados Unidos, que considera que Hizbolá es una organización terrorista, que ha servido para aumentar más los ánimos.

Dos posiciones antagónicas dividen al país. De un lado están quienes consideran que la decisión del juez Mohammad Mazeh es una injerencia intolerable en la libertad de expresión, y del otro los que creen que la verdadera injerencia son las continuas diatribas de la embajadora sobre cuestiones de política interior que únicamente incumben a los ciudadanos libaneses.

Dorothy Shea manifestó en los últimos días que no ha hecho ninguna declaración novedosa, y que lo mismo han estado diciendo sus predecesores en Beirut desde tiempo inmemorial, lo que es absolutamente cierto.

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El lunes la embajadora americana se reunió con las autoridades libanesas que le comunicaron que la decisión del juez Mazeh se revertirá tan pronto como sea posible y no tendrá repercusiones. Por su parte, Shea dijo que había que «pasar página» al incidente judicial, dando a entender que ella seguirá realizando las declaraciones que quiera sobre la política libanesa.

Los medios progresistas y vinculados con Hizbolá han rechazado la situación, recordando a la embajadora que esta organización forma parte del Gobierno libanés y que de hecho el Gobierno se mantiene gracias a eso. Que Shea dialogue regularmente con un gobierno dirigido en la práctica por una supuesta «organización terrorista» constituye una contradicción, indican.

Plantean que Hizbolá es el partido más votado en Líbano, por lo que precisan que la embajadora debería hablar de la organización con más respeto.

Con información de Sputnik

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