La trayectoria de Gus Van Sant ha sido decisiva para comprender la evolución del cine independiente estadounidense. Durante los años 90 fue uno de los principales exponentes del movimiento New Queer Cinema, junto a realizadores como Greg Araki, Bruce LaBruce y Todd Haynes. Este grupo de cineastas transformó la representación de las identidades y experiencias LGBTIQ+, alejándose de las convenciones narrativas tradicionales para construir relatos más complejos y provocadores.