El caso se remonta al partido disputado el 16 de febrero del año 2020 y la justicia determinó que Blanco y Negro, en su calidad de organizador del evento deportivo, actuó con negligencia e impericia en el servicio prestado, incumpliendo con su deber de proporcionar todos los medios necesarios para evitar desórdenes, poniendo en riesgo la integridad física y psíquica del público asistente.