Reconocido como fertilizante para el cultivo de remolacha, uvas, papas y tabaco, el potasio también tuvo aplicaciones industriales en Chile, siendo usado para la fabricación de productos químicos, antisépticos, jabones, teñido de textiles y curtido de cueros. En 1910 salió a la venta Taranto, el primer cloruro de potasio producido en el Salar de Pintados, el principal yacimiento del mineral para esa época.