El exguerrillero del FPMR fue condenado a cadena perpetua en 1992 por su participación en el atentado a Gustavo Leigh y los asesinatos de Jaime Guzmán y Luis Fontaine. Sin embargo, alcanzó a cumplir solo cuatro años de presidio antes de escapar en helicóptero de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago, en una impactante operación que fue conocida como "la fuga del siglo".