Agrosuper y su hediondez en La Ligua: “En 10 años se acostumbran al olor”

La comuna conocida por sus dulces y chalecos, hoy se está haciendo conocida por los malos olores

La comuna conocida por sus dulces y chalecos, hoy se está haciendo conocida por los malos olores. El agua de una planta de Sopraval tiene a los liguanos en la hediondez hace años. Autoridades y ciudadanos están hartos, mientras los niveles de contaminación aumentan.

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Empolvados, alfajores, chilenitos, cachitos, merengues y tantos otros son los dulces típicos de La Ligua (y también parte de su reconocimiento), una comuna ubicada a 110 kilómetros de Viña del Mar, y que recibió su título de ciudad el 3 de junio de 1874, bajo el gobierno de Federico Errázuriz Zañartu. La industria del tejido y textiles también es uno de los aspectos más conocidos, destacando chalecos, alfombras y frazadas, una característica de estos productos es que se fabrican principalmente con lanas naturales.

Sin embargo, al parecer la fama de La Ligua está creciendo, pero esta vez de mala forma. En los últimos años, el olor en la ciudad es fétido, un problema no de alcantarillas en mal estado sino que de la hediondez de aves. Más específicamente las deposiciones de las aves.

No es que en La Ligua haya una invasión de pájaros. Se debe a una empresa que lleva alrededor de 15 años en el lugar: Sopraval. Una compañía perteneciente al grupo Agrosuper, el mismo del conflicto de Freirina. Los liguanos están hastiados del mal olor que invade el aire que respiran día a día. Hace por lo menos dos años que han manifestado su molestia frente a este tipo de contaminación, y si bien ha habido acercamiento con autoridades y con la misma empresa, el problema aún se mantiene.

VIVIR CON EL MAL OLOR

Carolina Chávez, vocera de la Asamblea Ciudadana de La Ligua, conoce bien el problema de esta comuna, como residente convive todos los días con el hedor. Según la dirigenta, a ciertas horas, el olor produce irritación en las vías respiratorias e incluso genera lágrimas en los ojos. Hoy en día los liguanos están solicitando la paralización de las faenas de la empresa Sopraval, por lo menos hasta que invierta en la tecnología necesaria para reducir esta contaminación hasta cero.

De acuerdo a Chávez, la empresa tiene actualmente 10 mil hectáreas en La Ligua, ocupando alrededor de un 30% de estos terrenos y concentrando en cuatro sectores de la comuna. En el sector de Mariano Alfonso, en el valle de Longotoma, se encuentra el depósito de guano, que no sólo recibe las fecas de pavo de los planteles de la comuna, sino que también se traen de otras partes de la región.

Aquello no quiere decir que el mal olor se concentre en este sector únicamente, sino que se siente por toda la ciudad, debido a condiciones climáticas. “Por el tema del viento el olor llega a toda La Ligua. Incluso llega a Cabildo a ciertas horas del día, la cual es una comuna muy al interior. Llega a la comuna de Papudo y también a la comuna de Zapallar. Entonces además de La Ligua estaría afectando a otras tres comunas”, explica la vocera de la Asamblea Ciudadana de La Ligua.

Según Carolina Chávez, vocera de la Asamblea Ciudadana de La Ligua, la empresa les señaló que en otras partes la gente se acostumbra al olor luego de 10 años.

Según Chávez, no se ha evaluado ambientalmente el impacto que tiene esta empresa en su conjunto, sino que se ha hecho por partes. “La empresa lleva casi 15 años en la zona, y ha ido sacando la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) por etapas, es decir primero la de Quebradilla, luego la de Trapiche, y luego de Mariano Alfonso y así ha ido sacando los permiso en forma escalada. Lo que no ha hecho el Servicio de Evaluación Ambiental, al otorgar estos permisos es medir el impacto de la empresa en su totalidad, y a partir de unos cinco años los olores han estado de forma persistente”, indica la vocera.

CIUDADANOS MOLESTOS

Hace dos años aproximadamente la ciudadanía se hartó con el mal olor, formando una mesa técnica con el municipio y la empresa para lograr una solución. Sin embargo, Carolina Chávez dice que la medida no ha logrado los resultados esperados. Se plantaron eucaliptus por ejemplo, pero la situación no ha cambiado mucho. “Lo que la empresa dijo en muchas ocasiones, en esa mesa, fue que en otros sectores donde ellos tenían planteles, la gente en diez años se acostumbraba al olor”, recuerda Chávez como algunas de las medidas planteadas y que no han sido para nada satisfactorias.

Finalmente, en abril de este año, la comunidad le exigió a la empresa que paralizaran las faenas hasta que se apliquen las medidas tecnológicas necesarias para que los olores disminuyan a cero. Paralelamente, establecieron las medidas a seguir para darle término a este problema, y por otro lado, comenzaron a una investigación para determinar cuáles podrían ser los efectos que podría generar en la salud de la población este tipo de contaminación.

“En estos planteles de crianza masiva de animales se encuentra que efectivamente las emisiones contaminantes que producen son gases tóxicos, además hay bacterias, hongos, endotoxinas, acido sulfhídrico, gas metano y otros gases que pueden en su conjunto o en forma separada perjudicar la salud de las personas”, explica Chávez. Además, hicieron sondeos en las escuelas y en el mismo Hospital de la Ligua, de cuadros especiales que se pudieran asociar con el estar respirando estos olores y gases. Si bien no se puede aún confirmar la relación entre ambos, están seguros que la contaminación influye.

“Lo que también estamos haciendo, es entregar un oficio a la Comisión de Medioambiente del Congreso Nacional en conjunto con Freirina, con Talagante y El Monte, es decir, tres regiones afectadas por este tipo de industrias. Lo que queremos lograr es que se apure la investigación que se está haciendo para sacar la Ley de Olores, que saldría el 2017. Hay regiones y personas que están viéndose afectadas en otros lugares de Chile y necesitamos que esa ley entre en vigencia lo antes posible”, concluye la vocera de la Asamblea Ciudadana de La Ligua.

Fuente: La Otra Voz

Vía Semillas de Agua