Empresas de Menor Tamaño (EMT): A manera de balance

Iniciamos la publicación de artículos que hacen un balance acerca de las dos décadas de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile

Iniciamos la publicación de artículos que hacen un balance acerca de las dos décadas de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia en Chile. En primer lugar, un análisis de quien fuera presidente de los gremios que representan a las micro, pequeñas y medianas empresas de nuestro país: Iván Vuskovic.

El gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet está terminando su período con altos y bajos en la gestión, pero muy bien evaluada por la gente según nos indican las encuestas de opinión pública que se conocen.
En lo referido a las Empresas de Menor Tamaño (EMT), así le dicen ahora a las mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) también la cosa es de dulce y de agraz.

Lo dulce: La presidenta se comprometió durante la campaña a impulsar y legislar sobre un trato diferente desde el Estado para las EMT. Después de muchos cabildeos y con el acuerdo parcial de los gremios finalmente se mandó a la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Estatuto Pyme. Hace unos días fue promulgada como ley de la república. No es el fin de lucha, sino que un inicio sobre otro nivel, ahora se trata de hacer cumplir lo allí estipulado.

Discusiones más o menos, las EMT siguen siendo el principal grupo social de Chile. Si según el SII existen 700 mil micro, medianos y pequeños empresarios formales -más una cantidad igual de informales- y lo multiplicamos por el promedio de trabajadores por unidad productiva (2,5 -estimación conservadora) hablamos de tres millones y medio de personas como mínimo. En otras palabras, aquí se encuentran las grandes mayorías y el sector que debe crecer en productividad para dar el salto como país al desarrollo.

En los últimos años se han quintuplicado -son alrededor de US$ Mil millones- los recursos para el fomento productivo (incluye todo lo que hacen los diferentes ministerios y agencias del estado), pero la participación de las EMT en el PIB ha disminuido en un 50% quedando en alrededor del 15%.

Este guarismo es incomparable internacionalmente; en los países desarrollados el aporte al PIB es sobre el 50%, y en América Latina el más bajo tal vez sea Argentina, con alrededor de un 40% del PIB. También hay que notar que con una participación tan mínima es imposible pretender que el 70% del trabajo esté dignamente remunerado.

Por esto los problemas de las EMT siguen siendo, a pesar de todo lo realizado, los mismos que al comienzo del periodo:

1)    Acceso al mercado. Las EMT deben poder vender más. Eso no es fácil, pues están atrasadas tecnológicamente, no tienen financiamiento propio, no tienen la mejor gestión, etc. Pero, sin embargo, aquí está el potencial de crecimiento. Y si no se resuelve este punto principal todo lo demás seguirá igual. Hay varias líneas en la que se pudo avanzar, pero no existió la voluntad política o faltó el coraje para reservar, de alguna manera, espacios del mercado exclusivamente para los pequeños. Lo mismo ocurrió con las compras públicas, la evolución pudo ser mucho mejor.

2)    Acceso al financiamiento. Aquí el problema está en que el sector privado, y especialmente las grandes corporaciones transnacionales, controlan el mercado del crédito. El que otorga el 86% del crédito disponible a las mega y grandes empresas dejando sólo una pequeña fracción para las EMT que están bancarizadas; incluso más allá del esfuerzo realizado por BancoEstado, los pequeños somos víctimas de un crédito difícil de obtener, a tasas elevadas (entre 3 y 5 veces más del que ofrecen a la gran empresa) y normalmente amarrados a los instrumentos más caros del sistema financiero. La política tendría que haber sido desarrollar alternativas privadas (cooperativas y otros fondos fiduciarios) y públicas (los organismos podrían haber cumplido esta función directamente).

3)    El fomento productivo. Lamentablemente éste siempre se utiliza para proyectos con carácter de pruebas pilotos, que no tienen continuidad y que rara vez son evaluados después de su puesta en marcha. Estos fondos siguen creciendo como resultado de los royalties mineros, por tanto se debiera buscar formas más creativas para mejorar la eficiencia y eficacia de esos dineros. No puede ser que la mayoría de los recursos se pasen a agentes intermediarios que se transforman en “corta cola” de los recursos destinados a la EMT o directamente se desvían a los bancos para que sean éstos los que ejecuten los proyectos.

Nuestra organización gremial, Conupia, así como las otras entidades y particularmente, Conapyme mantuvimos un diálogo directo con La Moneda y con los estamentos del Estado, que eran nuestra contraparte. Ha sido una experiencia enriquecedora, pero a ratos también frustrante pues, si bien hablábamos, no siempre coincidíamos y no siempre se adoptaban las políticas concensuadas. A ratos, quedaba la impresión que los “técnicos” tenían mucho peso.

El diálogo con las autoridades se mantuvo durante todo el periodo de la Concertación. Especialmente en el periodo de la Presidenta Bachelet. El punto cúlmine fue la consideración que se tuvo con la Conapyme para la firma del convenio Pro-Trabajo que también firmaron el Presidente de la CPC, el Presidente de la CUT, y la Presidenta Bachelet.

Nuestros deseo hubiera sido que existiera mayor comunicación y diálogo y que se nos permitiera a los pequeños representarnos por nosotros mismos y no por la CPC. Esta es una tarea que sigue pendiente y que trataremos en estos tiempos difíciles que vienen de imponer como lógica del diálogo social que se desea realizar.

Nosotros, sea como Conupia o como Conapyme, hicimos esfuerzos por colocar la problemática de las Pyme en la campaña electoral recién pasada. Esta vez tuvimos menos éxito que la campaña presidencial anterior. Seguramente esto se puede explicar por muchas razones, pero la principal es que no fuimos capaces de sostener un discurso del que se hicieran cargo los candidatos y eso naturalmente relegó este aspecto esencial del devenir económico del país a unas cuantas frases sin mucho contenido que en nada cambian la situación de las Pyme en Chile.

Por eso, la alternativa es fortalecer la unidad entre todos las organizaciones e incluso buscar alianzas con otros para que los problemas de las mayorías estén en la mente de los legisladores y de los gobernantes.

Por DPh. Iván Vuskovic

Ex Presidente Conupia y Conapyme

Fotografía: Feria Artesanal 2009 Santiago de Chile –  Álvaro Hoppe G.

El Ciudadano


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