Giorgio Jackson, presidente de la Feuc: “El ministro Lavín evade los temas de fondo”

El dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica nos cuenta cómo el ministro Lavín se corre cuando ponen el tema del lucro en las reuniones sostenidas

Giorgio Jackson, presidente de la Feuc: “El ministro Lavín evade los temas de fondo”

Autor: Mauricio Becerra

El dirigente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica nos cuenta cómo el ministro Lavín se corre cuando ponen el tema del lucro en las reuniones sostenidas. Además nos explica por qué los universitarios no se tragan la propuesta de reforma impulsada por el Gobierno y de las estrategias para que sus demandas no sean abosorvidas como ocurrió con la revuelta de los sencudarios.

Esperando la carta de respuesta del ministro Lavín a la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) sorprendimos a Giorgio Jackson, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc). Giorgio es estudiante de Ingeniería Civil, carrera que congeló durante este año para dedicarse a la Feuc en representación del movimiento Nueva Acción Universitaria (NAU).

Dicho grupo arrebató la presidencia de una de las organizaciones estudiantiles más grandes del país a los gremialistas. Así, de una organización concentrada en hacer semanas mechonas se cambió a una que se sumó a la pelea por una educación pública de calidad.

-¿Qué diferencias hay entre el NAU y los gremialistas a la hora de dirigir una organización estudiantil?

-Las federaciones gremialistas que hemos experimentado en la UC eran muy superficiales al tocar los temas importantes de la educación y no generaban participación en temas políticos, como que le tenían miedo a eso. No involucraban a los estudiantes en las grandes discusiones. El conformismo era muy grande. El discurso de la NAU fue llamar a pensar en cómo queremos la UC para Chile y eso hizo mucho sentido.

-¿Por qué los estudiantes tienen que cuestionarse donde estudian en vez de llegar a un centro educativo a obtener un título y aceptar las reglas del juego?

-Ese es el discurso gremialista. Creo que es más de sentido común que los estudiantes generen los cambios en la universidad. Creo que hoy los jóvenes estamos empujando los cambios. O eres un espectador o eres un actor. Esta diferencia es fundamental porque estamos en una época donde muchos queremos ser actores.

DE UN TECHO PARA CHILE

Giorgio entró a estudiar el 2005, inmediatamente después de salir del colegio Deutsche Schule Sankt Thomas Morus de Providencia. Sus primeros años de universitario los pasó como seleccionado nacional de voleibol y estando en cuarto año de la carrera comienza a participar de lleno en actividades políticas. “Me interesé por armar un centro de alumnos que no resultó, pero me sirvió para la creación del movimiento, con quienes ganamos la federación” -cuenta.

El interés por lo social lo inició en Un Techo Para Chile. La experiencia fue su primer acercamiento a otro mundo que desconocía, pero también para constatar los límites de este tipo de ayuda. A su juicio “ahí uno se da cuenta que el voluntariado tiene un tope. La ayuda asistencial no se sustenta en el largo plazo. Valoro esas instancias que permiten aplicar herramientas para problemas concretos, pero al final terminas pasando del voluntariado a la política cuando te das cuenta de que tu acción tiene un rango limitado”.

La «revolución pingüina» lo sorprendió siendo seleccionado de voleibol. “Ese movimiento puso en el tapete las desigualdades que existen en Chile –reflexiona- y no es porque a mí no me afecte no me va a importar que el país sea más caritativo y no lo digo desde un discurso caritativo, sino desde el sentimiento de la justicia”.

-¿Puedes precisarnos la posición de la Confech respecto de la educación superior?

-Nuestro discurso es fortalecer la educación pública y lo digo estando en una universidad que no lo es, pero considero que el pilar fundamental de la educación chilena debe ser pública. No obstante puede haber instituciones no estatales, pero que sí pueden cumplir con un rol público.

-¿Incluyes acá las privadas ajenas al Consejo de Rectores?

-Hay privadas que tienen buena calidad y desarrollan investigaciones, pero el problema central de debatir sobre el financiamiento antes de discutir sobre la institucionalidad. Estamos hablando de promedios y obviamente hay las que se salen de esta norma. Pero también hay instituciones que no dan garantía alguna.

DEMOCRATIZACIÓN DE LAS UNIVERSIDADES

-Un punto que has destacado en el debate es el de la democratización de las universidades ¿Por qué es importante?

-La discusión no sólo es de calidad y financiamiento, sino que también de representación. Hoy muchos estudiantes no están organizados y a la hora de definir las prioridades no se sabe lo que piensan, quieren y necesitan los estudiantes de muchas universidades privadas, de Centros de Formación Técnica  o Institutos Profesionales. Al poder participar los estudiantes de las decisiones de sus universidades, tendrás una importante fiscalización y generas ciudadanía. Cuando te formas en espacios en los que hay diálogo, conciencia crítica y discusiones responsables generan a futuro personas más integrales.

-Las autoridades tienen miedo al cogobierno como le llaman…

-Sí, eso es lo que genera más miedo en las autoridades de la Católica. Queremos poder ser fiscalizadores porque los estudiantes hacen la universidad. Siempre tenemos críticas constructivas respecto de nuestras casas de estudio y hoy no existen los canales formales para plantearlas. Queremos que nuestra opinión se escuche y se haga valer. Esto además empuja a que las organizaciones estudiantiles sean mejores. Si es los consejeros de la Feuc o el presidente de la federación tienen derecho a voto en las decisiones, los mismos estudiantes lo pensarán más al momento de votar y los candidatos estarán más preparados.

-Además es un tema histórico en Chile con una tradición muy rica, considerando que en 1967 la UC inició un proceso de reformas…

-Hay mucha historia y eso también nos empuja. Más de alguna parte del mundo existen espacios de participación efectiva. Y no deben tenernos miedo a que los estudiantes vamos a dejar «la cagá» o como seremos responsables si duramos en los cargos representativos un año. Hay que generar los mecanismos con una actitud de apertura.

FINANCIAMIENTO

-A la propuesta de reforma de Lavín ustedes responden que la educación superior tiene una crisis de financiamiento. ¿Podrías explicárnoslo?

-Es el punto de mayor crisis, en Chile respecto a los paises de la OCDE menos de un 20% del financiamiento en educación lo pone el Estado y más del 80% las familias. Eso es escandaloso. Si le sumas que la matrícula mayoritaria está en instituciones privadas te das cuenta que lo que pagan hoy las familias o su endeudamiento se está yendo a instituciones que no nos dan garantías de calidad, porque es un mercado desregulado.

-¿Pero hay alguna diferencia evidente entre los recursos de las universidades tradicionales respecto de las privadas?

-Un dato puede ser una cifra dada por el Cenda, que señala que el gasto público en educación superior representa 467.193 pesos por alumno al año. En 1973 era de casi un millón pesos de hoy por alumno. Si bien la matrícula se ha ampliado mucho, eso da cuenta de que hace cuarenta años se invertía el doble por alumno de educación superior.

-¿La crisis de la educación superior es un tema sólo de financiamiento?

-No, pasa primero por definir una institucionalidad. Creo que es importante dar esa discusión primero antes de ver los fondos a repartir. Además la oferta de carreras no está regulada. Sí, hay muchos CFT e IP que desarrollan carreras y las familias pagan o se endeudan y en la práctica no hay campo laboral.

-¿Cuál es a tu juicio el efecto de un sistema de educación superior desregulado?

-La desregulación en la educación técnico profesional sólo está creando una enorme deuda futura, cesantes ilustrados y se está desperdiciando el esfuerzo de muchas familias en carreras que quizás no tengan campo laboral. Es urgente una planificación que sea definida respecto de las necesidades del país y de las aptitudes e intereses personales de quienes desean estudiar.

-En Chile pareciera que es lo mismo vender un par de zapatillas que vender un título profesional.

-Lo hemos dicho siempre: acá se está engañando a las familias con la única oportunidad que tienen para educar a sus hijos. No podemos jugar con esos sueños. Y hoy se nos dice que es un mercado y hay que tomar las decisiones de acuerdo a la información disponible. Pero esto tiene muchos costos para las personas, las familias y sus sueños. No podemos ver esto con la liviandad que el Gobierno lo ve hoy.

EL ACCESO

-Otro planteamiento que la Confech hace es el tema del acceso centrado en la PSU ¿Por qué no les agrada?

-La PSU es un mecanismo muy inequitativo y es urgente generar mejores mecanismos de detección de talentos. El problema en Chile es que si bien puedes nacer con mucho talento, pero a medida que creces, por acceso o por el capital cultural de los papás, al momento de dar la PSU se llega con muchas diferencias. Hoy existen programas remediales para esto, como el propedéutico, ensayado exitosamente por las universidades de Santiago y Silva Henríquez, que permite nivelar a los estudiantes.

-Eso cambiará la composición del alumnado en relación al origen social.

-Sí, queremos que la educación superior sirva como un espacio de integración social y que no sea un lugar de segregación como acontece con la educación básica y media, en la que somos el segundo país más segregado del mundo. Para un buen desarrollo del país necesitamos que se vaya creciendo de manera integrada.

FRENTE AL MINISTRO

-El ministro ha dicho que la salida al problema pasa por entregar becas a los estudiantes de CFT y los IP.

-La solución para la Confech va más allá de dar más becas para los estudiantes de CTF e IP. Claro que no nos oponemos a ello. En absoluto, esa imagen que nos quieren endilgar no es así. El problema es mucho más grave que eso, ese reduccionismo y demagogia que cree que con becas se soluciona el problema de la educación técnica. El Ministerio apuesta porque ese mensaje simplista llegue a la población.

-¿Qué disposición ven en el ministro Lavín?

-Tiene disposición para el diálogo, pero no ha demostrado voluntad política con una agenda de trabajo seria que aborde temas de fondo. Hay temas tabú en el Gobierno, al momento de conversar evaden los temas de fondo. En la última reunión que tuvimos si bien nos escuchó la conversación, le preguntábamos algo y se iba por la tangente. El tema del lucro se lo mencionamos en cuatro ocasiones y jamás respondió.

-¿El ministro reconoce la crisis?

-Al principio la negaban y hoy la aceptan, claro que dicen que ocurre en la educación técnica. Está bien, porque si al principio no reconocían la crisis, hoy lo hacen. Creo que hemos ido avanzando en poner este tema en la agenda.

-¿Son válidas las movilizaciones como mecanismos de presión?

-Si no hubiésemos salido 50 mil estudiantes a protestar en mayo, hoy no estaríamos discutiendo sobre la educación superior. Creo en la movilización como medida de presión. El punto es hasta qué momento uno puede prolongarlas. Igual debemos reconocer que las tomas generan rechazo entre los pares y la comunidad universitaria. Tenemos que salir a la calle a mostrar nuestros problemas. Las movilizaciones no son un fin en sí mismo, sino que un medio para promover cambios.

-Además se enfrentan con el hecho de que Lavín promueve sus reformas en periodo de vacaciones, como sucedió con la reforma acordada con la Concertación en enero.

-Estamos conscientes de eso. Hoy más del 50 por ciento de la población está en contra de las políticas educativas del Gobierno y eso es nuestro respaldo.

-Pero no les puede pasar como al movimiento «pingüino» cuando la demanda se diluyó en una mesa de diálogo.

-Está el miedo, por ello exigimos ciertas garantías por sumarnos a una mesa de trabajo. Estamos en un momento del año en que hay movilizaciones fuertes y creo que dependiendo de la respuesta del Gobierno de que se tratarán los temas importantes, sería una primera victoria. El movimiento estudiantil está atento a esto y que se cumplan estas condiciones. Si no se cumplen, vamos a salir con más fuerza aún.

-¿Hay alguna diferencia con la revuelta del 2006?

-La diferencia con el 2006 es que los secundarios, pese a su fuerza, no tenían una propuesta detrás muy bien formulada. Hoy tenemos propuestas con elementos técnicos y eso nos da más poder de negociación.

-Y tienen a los rectores de su parte.

-Es súper importante su presencia porque da cuenta de la unidad de la comunidad universitaria para enfrentar esta crisis de la educación superior.

LOS CAMBIOS QUE VIENEN

-¿La generación que hoy sale a protestar generará algún cambio del sistema político?

-Hay un descontento respecto de la clase política, pero sinceramente no puedo estar contento con los índices de desaprobación del mandatario y de la oposición porque significa que el país esta mal. Esa diferencia es por promesas incumplidas y eso hace que la gente termina considerando la política como una mentira, lo que es muy malo para la democracia. Cuando la gente protesta la gente se empodera y los políticos que han estado en el Olimpo empiezan a bajar. El juego entre estas diferencias hace los cambios futuros.

-¿Y cómo se hacen?

-Espero que quienes hemos salido a la calle hoy a protestar por la educación superior o contra Hidroaysén, en las próximas elecciones tomen partido. Falta que nos comprometamos en el ámbito político para comenzar a cambiar las cosas.

Por Mauricio Becerra R.
El Ciudadano

+ INFO SOBRE PROPUESTAS DE ESTUDIANTES EN Reforma educacional


Comenta



Busca en El Ciudadano