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A propósito de las coyunturas electorales de primarias

Terminaron las primarias del binominal y comienza a mermar el abuso de publicidad, la contaminación paisajística, el bombardeo mediático, el despilfarro de cientos de miles de millones de pesos y el show de las representaciones partitocráticas de la tradición republicana chilena, esa misma que presionaba psico socialmente a los habitantes de este país a concurrir a las urnas, interponiendo toda la maquinaria para tal propósito ¿El resultado? con el 98% de las mesas escrutadas bordeaba casi tres millones de ciudadanos que emitieron su sufragio en estas primarias, de un universo total electoral de poco más de trece millones cuatrocientas mil personas.

De estos totales, la concertación, llamada ahora “Nueva Mayoría”, supera los dos millones cien mil votos, concentrando más del 73 % la candidata Bachelet y la alianza, sobre los ochocientos mil votos. Obviamente como es la tónica de quienes sostienen esto, todos los diagnósticos del más chico al más grande, todos, salen triunfadores en estos resultados electorales.

En este 30 de junio, varios hechos a considerar ocurrieron, primero, la alternativa disidente y más progresiva al interior de la concertación y ofrecida por el candidato social demócrata Gómez, no logró permear las estructuras y terminó último. Asimismo, el candidato ultra conservador Longueira, el que cedió el mar a siete empresarios en sus tiempos de ministro, aventajó a Allamand, el mismo que ofreció matonesca (ratonesca)mente las fuerzas armadas a Bolivia por su reclamación al mar cuando era ministro de defensa. La votación total de la alianza en este millonario ejercicio, fue absolutamente paupérrima.

En este escenario, paradójico fue la invocación de Longueira al “Pueblo Mapuche” en el final de su discurso de celebración, considerando que este sector ha sido parte de las expresiones conservadoras que justamente han venido negando sistemáticamente los derechos indígenas, desde no permitir el reconocimiento del concepto de “Pueblos”, de coartar las normas internacionales sobre Pueblos indígenas y de calificar constantemente de “minoritarios” a quienes asumen la lucha por sus derechos.

Así estos sectores del duopolio compartieron por primera vez unas primarias, a costa de las arcas públicas del aparato público, estos mismos sectores que hablan de representaciones populares, de centros sociales y de nuevas mayorías, que además, como “secundarias”, comparten fuentes de financiamiento directa de sectores empresariales y negocian y legislan paquetes de iniciativas de amarre, como fue justamente la Ley de pesca a favor de empresarios pesqueros; La Ley para la prórroga del decreto ley 701 sobre fomento forestal, para los intereses de las empresas forestales; La UPOV 91, sobre obtentores vegetales, para la patentación de semillas y transgénicos a beneficio de transnacionales y cierta agro industria local; Y la manipulación de las normas internacionales de derechos indígenas, particularmente lo relativo a la consulta.

Ciertamente hay que mencionar que frente a estas abusivas y aberrantes imposiciones, han habido grupillos disidentes principalmente dentro de la concertación, pero han dejado de manifiesto como “bloque” su incapacidad y han dejado al descubierto los conflictos de intereses, con acusaciones de cohecho (transversalmente con al alianza) e inoperancia y subordinación para defender los intereses de las mayorías.

Frente a esto se prolifera por ciertos sectores electoralistas que hay mucho que corregir, mucho que mejorar, mucho por hacer ¿Cuántas veces se ha dicho eso?, discurso emanado mientras toda la maquinaria empresarial – estatal busca intensificar el modelo neoliberal, expandiendo las formas abusivas, dañinas y arbitrarias de crecimiento, multiplicándose los proyectos de industrias depredadoras y blindándose las estructuras antidemocráticas y violadoras de los derechos humanos en un sentido amplio, donde los sectores del binominal ofrecen desde ciertos reformismos hasta mayor asistencialismos como lo hacen los ultras conservadores.

¿Y la disidencia?

La disidencia amplia es la expresión de los diversos movimientos sociales en Chile que en su mayoría no se siente interpretada por sectores del duopolio y en general con todo el sistema partitocrático, sino más bien busca cambios y transformaciones con procesos autónomos frente a las estructuras y la matriz del poder político – público – empresarial. Aquí está la gran mayoría, exigiendo por sus derechos de manera directa y frontal en diversos espacios de base, no a través de representaciones y que fluyen libres con dinámicas propias y no lineales.

Por lo señalado, resulta curioso escuchar a diversos personeros públicos del ejecutivo de tratar de minerías y constantemente descalificar a expresiones sociales en Chile, cuando en realidad las únicas minorías son ellos mismos, junto a sus representados, los poderes fácticos.

Compartiendo que los procesos de transformación por justicia y derechos en su amplio sentido tienen diversas aristas y formas, en ese contexto, también existe la disidencia de ciertos sectores que creen en los procesos electorales y que consideran que los cambios son posibles a través de la disputa electoral en los espacios donde se toman las decisiones dentro del aparato público estatal y así, han surgido grupos que no obedecen a las estructuras partidistas tradicionales, que asumen un planteamiento crítico al binominal y al modelo económico y que promueven en sus directrices, parceladamente a través de sus respectivas estructuras: El humanismo, el ecologismo, la igualdad, el progresismo, la constituyente o incluso el autonomismo, pero sin embargo, a causa de su dispersiones, son hasta el momento eso, grupos disidentes y no una fuerza político electoral, cuya única posibilidad real es el bloque.

Sin embargo esa realidad de surgir como alternativa para quienes creen en las vías electorales como instancias de cambios, está lejos de darse, debido a que se ha instalado en gran parte de esta disidencia la reproducción de los vicios tradicionales de este tipo de estructuras, como son el patriarcado, los caudillismos, los centralismos, lo mesiánico, las soberbias, las cúpulas elitistas y las arrogancias, porque se repiten los discursos sobre cual dice representar más a los movimientos sociales, se muestran alternativas como fines y no como parte de procesos y lo programático, hasta el momentos es solo discursivo.

En esto último, ante el evidente disconformismo reflejado mayoritariamente en la juventud, resulta atractivo la promoción de discursos confrontacionales, directos y desestructurados frente a temas matrices relacionados a los intereses de las mayorías, en medio de todo el debacle y asquiento escenario ofrecido por el duopolio y allí, obviamente, el aparecimiento de figuras caudillas tienden a capitalizarlo como fenómeno mediático, sin embargo, detrás de ello, se esconden las incapacidades de establecer propuestas definidas e integrales y, hasta el momento, se evidencian las incapacidades de hacer alianzas, con altruismo, desprendimientos y convicciones en levantar una distinta fuerza política con el propósito de que trascienda, más allá de los personalismos, pero unoscorren solos y otros sacan cuentas para una segunda vuelta para las cuotitas de poder.

En este escenario público electoral post primarias, queda por ahora, en este mega circo romano el juego ofrecido por el binominal o duopolio, ese que le encanta adormecer la inteligencia de las personas y de reciclar las promesas, de mostrar palabras decoradas con profunda demagogia y de transmitirse como si se estuviese viendo un partido de fútbol clave, cuya hinchada se entusiasma, se anima y se apasiona y detrás de ello, están sus gerentes celebrando con champagne, sacando las cuentas de los ganancialesen un suculento negocio y administrando verdaderas agencias de empleos.

Ante esto, seguir creyendo en los movimientos sociales y en las autonomías, lo electoral no es un fin y no es gravitante lo que realmente se puede transformar ante estas alternativas del duopolio. Como dicen varias murallas, si el votar fuera revolucionario ya estaría prohibido, entonces, que ojalá sigan avanzando las luchas y movimientos por la defensa de los territorios, por el levantamiento de nuevas formas de desarrollo, por más medios libres e independientes, por más derechos humanos individuales y colectivos; y por nuevas formas de relación entre personas, entre pueblos y con la naturaleza. Que ojalá sigan avanzando, que avancemos, desde diversos frentes y espacios y ojalá, más personas vayan tomando conciencia, que al final el cambio pasa por unx mismx y no por la representatividad que puede asumir un externo a nombre nuestro.

Por Alfredo Seguel

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