«Allende no era marxista; era socialdemócrata»

Jonás Gómez Gallo, ex senador, empresario, masón y amigo del ex Presidente

Este representante de “los políticos de antes” lanza aguda mirada sobre los tiempos de la Unidad Popular y realidades del país actual. “La UP se desarmó y ya vimos lo que pasó”; el Mandatario socialista “no pudo más y lo sobrepasaron los marxistas, (y) el Gobierno se fue al diablo”. Ahora, “vivimos en un país integrado a la fuerza”. “La libertad dónde está, la igualdad dónde está, la democracia dónde está”.

Allende, en Chile siempre se termina volviendo a Allende cuando se habla de renacionalizar los recursos naturales. Pero el entrevistado no es, por cierto, Allende. Es Gómez. Pero no el candidato José Antonio, sino Jonás Gómez Gallo, un hombre que apenas con veinte años se hizo cargo del negocio familiar que instauró su abuelo en Antofagasta cuando no había Twitter ni Internet. Ahora tiene 89 y son otros tiempos.

Observador, su voz sólo la pronuncia cuando cree que es digno enunciarla, ya lo deben saber los masones, institución de la cual recibió hace poco uno de sus premios más honoríficos. Top secret, no quiere o no puede decir nada al respecto. Pero sí sobre política, los recursos naturales, la traición, Piñera, el Golpe de Estado y la Concertación.

Senador radical a los 34 años, empresario minero, presidente del Banco Israelita y accionista de la Bolsa de Santiago, por sólo nombrar algunos hitos en la línea de tiempo de su vida, Jonás Gómez nos recibió en su oficina.

-¿En qué país vive?

-Vivimos en un país integrado a la fuerza, cuando lo mejor sería un país integral. Hay que salvar Santiago dándole poder a las regiones. Santiago está subvencionado. El Transantiago nos cuesta ocho mil millones de dólares que ya están gastados. El tema del centralismo está en crisis. No está integrado el país, no es comunitario. El 40% del país vive en Santiago.

-¿Quiénes se oponen siempre en el país al desarrollo del regionalismo?

-Los mismos de siempre, los partidos políticos. En el fondo todos los partidos están de acuerdo en mantenerlo. Vean ahora, se deroga el 10% de las ventas de Codelco que tenían las Fuerzas Armadas. Para establecer eso arrasaron con todos los fondos regionales. Antes las regiones tenían el 49,5 de los ingresos fiscales de la industria del cobre. Entonces con un decreto secreto establecieron para las FF.AA. el 10% de las ventas de Codelco. Ahora se deroga esto y los fondos regionales quedan libres ¿Ha levantado alguien la voz en el Congreso? ¿Los parlamentarios de las regiones dónde están? No existen.

-¿Adónde quedaría esa plata?

-Pasaría a rentas generales nomás, qué se yo a dónde va a quedar, no sé y no me voy a meter en esto. Ahí no me meto, pero los fondos regionales ¿dónde están? Los parlamentarios de las regiones, ¿dónde están? Tenemos un régimen político en que no hay parlamentarios de las regiones, los que ocupan los cargos de las regiones no entienden los problemas de las regiones, no sirven a las regiones, no hay ninguna voz.

-¿Y su partido?

-Lo que pasa con los radicales es tremendamente penoso, decepcionante. Porque la participación regional la establece el último gobierno radical con la Ley 10.255, que dispone que el 15% de las utilidades fiscales de la industria del cobre se inviertan en las provincias productoras de los minerales. Ahí empieza todo. Ibáñez se basa en esa Ley y favorece la Ley 11.828, la más importante que se dicta en el siglo pasado porque descentraliza el país. La Panamericana se hace con esos fondos. Los tranques de La Paloma, los tranques en el sur, obras de regadío. La fundición de Ventanas se construye con esa plata. Es decir, el país da un salto con esos fondos regionales. Los radicales empezaron todo eso y ahora están callados. Vayan a preguntarle a los radicales de ahora qué es lo que pasa con los fondos regionales, los fondos que su propio partido estableció y que fueron la base de todo el desarrollo que se produjo después.

-La alegría nunca llegó…

-Las regiones tienen que elegir parlamentarios de listas que las imponen directivas políticas nacionales. La libertad dónde está, la igualdad dónde está, la democracia dónde está o no se han dado cuenta. La democracia es un sueño, nunca la hemos recuperado. Los militares dejaron de matar, se acabó eso, ya no hay cosas cruentas, ya no hay cosas de sangre, pero nada más.

-Una dictadura encubierta.

-La Constitución de los militares sigue igual. Modificaron el Ejecutivo, eso del Comandante en Jefe, pero nada más. El Comandante en Jefe sigue mandando y hace lo que le da la gana. Bueno, me estoy excediendo, pero eso es.

-¿Los políticos han traicionado al pueblo?

-No son traidores, son más ignorantes que traidores. Toman la política como un negocio, una carrera y viven de eso, pero la política no es eso. Acá la política la hacen una profesión. Un tipo sale con un ministerio, con una diputación o una senaduría, parece que van a buscar pega. Entonces el Estado les ofrece pega. La política no es para los que buscan pega, sino para los que se manejan solos, es una vocación. Si un tipo no reacciona ante un hecho público entonces no tiene la emoción política. Y eso se maneja con inteligencia, esa emoción tiene que estar regida por la lucidez, porque si no hay lucidez para manejar la cosa, mejor no se meta. Ya sabe, emoción y capacidad de manejarse con lucidez. Esas dos condiciones forman la cosa política. Pero aquí no, cualquiera está metido en esta cosa, andan buscando pega.

-¿Qué opina del proceso de la Asamblea Constituyente que este último tiempo viene agarrando fuerza?

-¿Asamblea Constituyente? El país necesita una nueva Constitución, no seguir con esta, y quien tiene que hacerla es el pueblo, claro. El pueblo es el soberano y tienen que opinar todos los habitantes del país. Tiene que ser elegida por la gente directamente, no por los partidos. La gente tiene que elegir representantes que sean de verdad legítimos.

-¿Cree que se pueda lograr una Asamblea?

-No sé si seremos capaces. Porque si las regiones aceptan a estos parlamentarios que tienen, no sé de qué estamos hablando. Hay unos reventones en el sur o en Calama, pero sólo es eso, reventones nomás, pero no se organizan bien porque no conocen el tema. Ustedes los periodistas eduquen a la gente, háganles entender lo que significa esto. Sepan qué pasa en las regiones. Santiago tiene siete u ocho millones de habitantes. La mitad del país. La capital más grande del mundo es ésta, en relación a la población.

-¿Y cómo se revierte la situación?

-Entregándoles a las regiones lo que les corresponde, descentralizando el país.

-Esto pasa porque las regiones se vuelvan conscientes de eso y lo exijan.

-Pero si en el país hay muchas regiones, hay que hacer un sistema integral y terminar con este Estado unitario sin integración, sólo esto produciría la unidad: la descentralización completa. Santiago maneja todo y lo hace de forma vertical. Hay un jefe para cada cosa, cuando debiera haber un jefe regional que lo abarque todo. Qué me encontré, por ejemplo, en San Pedro de Atacama, había que hacer un camino, una escuela granja, unos regadíos. Tres cosas distintas que implican a tres direcciones regionales, tres bodegas, tres camiones, todo repetido cuando con uno bastaba. El país está muy mal administrado, el sistema centralista es un fracaso completo.

“AL POBRE ALLENDE LO DEJARON SOLO”

-¿A más de 40 años del gobierno de Salvador Allende, qué piensa de esa experiencia?

-La Unidad Popular se desarmó y ya vimos lo que pasó ahí. Los socialistas sobrepasaron a Allende. Allende no era marxista, era socialdemócrata y quisieron hacerlo marxista, mientras los radicales se hacían marxistas. Allende quería gobernar con los radicales, pero los radicales se le arrancan, se le van. Los radicales fueron los grandes responsables de la caída de Allende, eso no lo han dicho y no se ha analizado nunca como corresponde. La historia no lo ha tomado, pero ese es un hecho fundamental, a Allende lo dejaron solo. ¿Y los socialistas qué hicieron con los sindicatos? Se acabó el trigo, se acabaron los productos, los sindicatos se quedaron con todo y armaron el mercado negro. Eso fue hecho por la misma gente de Allende, por los socialistas. Y los radicales se sumaron a eso. Al pobre Allende lo dejaron solo. Hay varios que dicen que Allende era un mal político, y yo me digo ¿cómo va a ser mal político un tipo que nacionaliza el cobre con la unanimidad del país? ¿Es ese un mal político? Jamás se dio un caso así en nuestra historia y eso lo hizo Allende.

-¿Pareciera que vivimos en otro planeta hoy en día?

-Claro. Cayó Allende, había que sacar ese gobierno porque el país ya no daba más. Tuvimos que irnos del gobierno nosotros mientras Allende hacía de árbitro entre los marxistas y los socialdemócratas que eran unos pocos. Estuvo en eso hasta que no pudo más y lo sobrepasaron los marxistas, se fue el gobierno al diablo.

-¿Qué rol asumió usted en ese momento?

-Cuando los radicales se fueron al marxismo yo sublevé todas las asambleas del norte y me fui al PIR (Partido de Izquierda Radical) con todas las asambleas. Estuvimos ayudando a Allende hasta que eso no dio más y nos fuimos. El Golpe fue en septiembre y nos fuimos en marzo o abril algo así, porque esto no daba para más. Este fue mi papel.

-¿Y después, durante la dictadura?

-Bueno, ahí desaparecimos todos, no teníamos nada que hacer y qué podíamos hacer ahí, ayudar a la gente y preocuparnos de los que perseguían, sólo eso.

PIÑERA, RECURSOS NATURALES Y DINOSAURIOS

-Las ideas sobre nacionalizar los recursos naturales volvieron a cobrar fuerza. ¿Qué opina sobre renacionalizar el cobre y otros recursos que hoy están en manos de privados extranjeros?

-¿Es capaz el Estado de tomar el control de esto? Primero hay que controlar lo que están produciendo, una vez que lo controlen y que lo tengan en buen pie, nacionalícenlo si pueden, por lo menos que lleguen a lo que tenían los extranjeros antes de Allende. Antes de Allende estábamos produciendo cobre en Antofagasta para cañerías y alambre, a ese extremo habíamos llegado. Ahora estamos exportando concentrado, hemos ido hacia atrás. La regresión ha sido espantosa. Quieren nacionalizar pero cómo lo hacen, con qué pagan. Allá en el norte no tienen inspectores para controlar el concentrado de cobre que está saliendo, ni qué ley tiene. Hay diez inspectores en la plaza del mercado para ver si la venta de diarios paga impuestos, pero no hay un funcionario para que controle la salida del cobre. Por cada cien toneladas de concentrado, se sacan 191 mil dólares y el residuo del 2% entre el ácido sulfúrico, la plata, el oro, el molibdeno se vende en 9 millones 800 mil dólares, ¿Por qué producen concentrado? Porque el dinero se lo llevan en los metales contenidos dentro del concentrado. Ganan más plata con lo que hacen afuera que con lo que hacen dentro del país. Por eso, primero controlemos lo que tenemos en el país y después hablamos de nacionalizar. ¿Dónde están los chilenos capaces de manejar una empresa?

-Estamos condenados a que se repita la historia que ocurrió con el salitre, con el resto de los recursos naturales. ¿Con el litio?

-Pero si ya la están repitiendo. No sé lo que están haciendo, pueden privatizar pero descentralizado. No soy contrario a la privatización de la gran minería, siempre y cuando esté bien controlada. Ahí no hay ningún problema. Pero aquí hay una minería que puede exportar concentrado y no cobre fino. Cuando Allende nacionaliza se exportaba cobre fino, no el concentrado, mira a lo que hemos llegado ahora. Los descendientes de Allende, estos que se dicen socialistas, han permitido que los extranjeros produzcan el doble que Codelco, pero exportando concentrado. Cuánto significa eso, en el libro del ex senador Lavandero aparece eso. Decía que le costaba al país mil 500 millones de dólares al año no tener fundiciones, ahora hay que multiplicar por tres o cuatro esa cifra. El Estado no es capaz de manejarlo todo y debería dejar que los particulares lo hicieran, favoreciendo a los empresarios chilenos, pero a los chilenos se nos ataca por todos lados. En cambio el extranjero tiene las puertas abiertas.

-No hay educación adecuada que permita desarrollar políticos o técnicos al nivel requerido.

-Vea lo que pasa con la educación, vea los liceos fiscales, las escuelas. Pues las deshicieron, porque el Estado está financiando a los privados. Del laicismo se dio paso al dogma neoliberal con el apoyo del Estado y con los fondos del Estado y de esto han participado socialistas y radicales.

-¿Qué opina sobre la autosuficiencia energética del país?

-¿Han pensado ustedes en todo este aparato fiscal que se ha montado en torno al medioambiente? Están preocupados del ambiente en el desierto y paralizan cualquier trabajo. Para hacer un tranque, por ejemplo, si pillan la pisada de un dinosaurio hay que paralizarlo todo, porque hay que analizar al dinosaurio y eso se demora dos años. Hay que hacer 20 mil estudios y pagar a no se cuánta gente para que estudie el famoso dinosaurio. Las dificultades que ponen son terribles. (Michelle) Bachelet aumentó la dotación fiscal al doble, dejaron miles de funcionarios contratados a última hora, es decir, el despilfarro fiscal no puede ser mayor. Estamos preocupados del aire, con cientos de funcionarios. ¿Y (Sebastián) Piñera qué hace? Le dejaron todo esto armado.

-¿Piñera tendrá voluntad de corregirlo?

-Piñera tiene voluntad, no hay duda, pero cómo lo hace. Cualquier tipo que piense, quiere corregirlo. El país no va a ningún lado con este tremendo gasto fiscal. Pero ahora el país quiere votar por quienes provocaron esto, las mayorías van hacia allá, quién entiende.

-¿O el sistema no permite votar de otra forma?

-No entiendo de eso y no me pronuncio sobre eso. ¿Qué pasa con este país? ¿Dónde está la democracia? No sé a dónde vamos a parar. Me interesa saber dónde están los parlamentarios de las regiones ¿Dónde están? No son de las regiones, están acá en Santiago.

Por Leo Robles y Sebastián Larraín

El Ciudadano Nº131, segunda quincena agosto 2012

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