“Chile mantiene una autonomía estratégica, negocia con todo el mundo, con quien le convenga para defender nuestros intereses en función de ciertos principios que han continuado desde el retorno a la democracia, y desde nuestra perspectiva eso se pone en riesgo”, sostuvo el expresidente Gabriel Boric al ratificar su rechazo a la adhesión de nuestro país al Escudo de las Américas, en contraste con la posición del también exmandatario Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien entregó su respaldo a la decisión del Gobierno de José Antonio Kast.
La controversia se instaló luego de que a través de una carta publicada el pasado e sábado en El Mercurio, Frei —quien actualmente se desempeña como embajador de Chile en Misión Especial ad honorem, tras ser nombrado por Kas— defendió la incorporación del país al mecanismo impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump. Estados Unidos, argumentando que apunta a fortalecer la cooperación regional contra el crimen organizado y el narcotráfico, y q Chile “no puede quedarse al margen”.
Según Frei sumarse a esta iniciativa de la que forman parte 14 países de la región gobernados por la derecha “ abre oportunidades concretas» para Chile. Entre las que mencionó: «compartir información oportuna, mejorar el análisis de datos, capacitar a Carabineros y a la Policía de Investigaciones, y profundizar la coordinación fronteriza«.
Bajo estos planteamientos, el embajador ad honorem buscó instalar la idea de que la adhesión responde a necesidades prácticas de seguridad y no a un alineamiento geopolítico mayor.
Por su parte, el expresidente Boric respondió este domingo durante la segunda jornada de MUDA, el Festival de la Memoria organizado por la Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional, que coincide junto con los exmandatarios, Michelle Bachelet y Eduardo Frei Ruiz-Tagle en la necesidad de cooperación internacional para combatir el narcotráfico.
“Él defiende, y de manera tangencial defiende la integración de Chile al Escudo de las Américas desde la perspectiva de la importancia del combate al narcotráfico, pero nosotros con la presidenta Bachelet en ningún momento señalamos que estábamos en desacuerdo con eso”, afirmó.
“Nosotros, y yo creo que todos los ciudadanos deben estar dispuestos, y los países, a cooperar con todos los países del mundo para poder combatir el narcotráfico”.
El contraste de posturas, según Boric, aparece cuando se examina el contenido completo del acuerdo. “¿Cuál es el problema?”, preguntó y se respondió: “es que el Escudo de las Américas no se trata principalmente de eso, sino que también en lo que se firmó y se adhirió se habla del resguardo de las cadenas de suministro de los metales, de los minerales críticos”.
En opinión del exmandatario, ese punto excede la lucha contra el narcotráfico y toca directamente la posición internacional de Chile.
Al respecto, Boric vinculó el mecanismo impulsado por el inquilino de la Casa Blanca con un concepto de seguridad continental y soberanía continental.
“¿Qué significa eso? El resguardo de evitar mediante un concepto de seguridad continental, de soberanía continental, que otras potencias, léase China, interfieran o tengan relaciones con las cadenas de suministro de los minerales críticos”, señaló en declaraciones recogidas por El Mostrador.
También mencionó la posibilidad de “incorporar mecanismos de defensa con ejércitos extranjeros en el territorio de países soberanos”. A su juicio, esos aspectos no están siendo abordados en la defensa de la incorporación chilena al Escudo de las Américas.
El expresidente enmarcó sus aprensiones en un historial de consensos de la política internacional chilena y señaló que ese legado “tiene que ver con su integración en el mundo, con la voluntad de conversar y de generar alianzas más allá de los ciclos políticos que hoy día, desgraciadamente, se han roto”. De este modo, insistió en que la discusión no se reduce a un gobierno ni a una coyuntura, sino a principios que Chile había sostenido desde el retorno a la democracia.
Boric reafirma postura sobre la adhesión al Escudo de las Américas
Cabe recordar que el pasado 24 de septiembre, los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric suscribieron una carta en la que manifestaron su preocupación por la decisión de Kast de confirmar la adhesión de nuestro país al Escudo de las Américas, señalando que en el actual escenario geopolítico, «Chile no debe verse obligado a escoger un bando«, sino que «sebe fortalecer sus alianzas y relaciones con distintos países y regiones, sin exclusiones impuestas desde fuera y preservando siempre su autonomía estratégica».
“Llamamos al Gobierno del Presidente José Antonio Kast a reconsiderar la permanencia de Chile en esta instancia y expresamos nuestra plena disposición a colaborar en la construcción de estrategias de Estado para enfrentar el crimen organizado transnacional, resguardando al mismo tiempo los principios, la soberanía y la autonomía que han caracterizado la política exterior chilena desde la recuperación de la democracia”, afirmaron en la misiva.
Cabe recordar que la adhesión de Chile a este mecanismo impulsado por Donald Trump, se produjo en medio de cuestionamientos sobre el abandono de la autonomía de la política exterior y la posibilidad de ceder la soberanía en materia de seguridad y defensa. Además un grupo de parlamentarios han exigido a La Moneda claridad sobre los alcances de esta medida y que explique cuál será la coordinación que se establecerá con los otros países que forman parte de la iniciativa, tomando en consideración que un documento publicado por el Departamento de Estado de EE.UU., reveló que más allá de la coordinación para combatir el crimen organizado, el mecanismo abarca materias económicas, como cadenas de suministro de materiales críticos, que excederían el ámbito de la seguridad pública.
La respuesta de Boric a los planteamientos de Frei coinciden con la trayectoria política y diplomática del exmandatario, quien fue presidente y luego embajador en misión especial para el Asia Pacífico desde el segundo mandato de Michelle Bachelet hasta abril de 2022. Durante su administración, Chile firmó el Tratado de Libre Comercio con Canadá en 1997; en 1994 ingresó como miembro pleno del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC); en 1996 suscribió un Acuerdo de Cooperación Económica y Política con la Comunidad Europea y ese mismo año se incorporó como miembro asociado del Mercosur.
