Libro reconstruye la esquiva historia socialista

El PS en los años del plomo

El autor, junto con algunos colaboradores, efectuó numerosas entrevistas a integrantes de todas tendencias de este partido político chileno y realizó una profunda investigación sobre la historia de militantes desconocidos.

Por Wari

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Actualidad / Chile / Historia / Política

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El domingo 26 de marzo se registraron elecciones internas del Partido Socialista de Chile (PS) en las cuales se eligieron los miembros de su Comité Central y los integrantes de su Mesa Directiva. Estas elecciones, pese a que existió una lista de consenso que agrupaba a la mayoría de las tendencias, mostró el nacimiento de un inédito debate político sobre el futuro político de esta colectividad, pero también hizo que los socialistas miraran a su pasado, un ejercicio que ha estado ausente en su historia por lo controversial de lo vivido durante la Unidad Popular y el gobierno de Salvador Allende.

Para uno de los candidatos a la presidencia, Álvaro Elizalde, candidato de la lista “Unidad Socialista”, es urgente que como socialistas recuperen la confianza de los ciudadanos con una conducta intachable. Para el otro candidato Gonzalo Durán, alcalde de Independencia, su partido está viviendo una crisis profunda de identidad y sentido que ha provocado que se transformen en una corriente conservadora, sin influencia en los movimientos sociales y lejos del sentir y necesidades de las mayorías ciudadanas. Es en este escenario en que fue escrito el nuevo libro del doctor en Estudios Latinoamericanos, Sergio Salinas, titulado “Historia del Partido Socialista de Chile. Memorias de militancia” que contó con la colaboración de Pablo Franco, Manuel Martínez, Sebastián Schneider e Iván Borcoski.

Para el autor, Sergio Salinas, el PS es uno de los partidos sobre el que menos se ha escrito en los últimos años, por lo que era una deuda pendiente con la historia reciente. Desde su fundación, el 19 de abril de 1933, el Partido Socialista de Chile (PS) ha mostrado hasta la actualidad algunas características que lo diferencian del resto de sus congéneres chilenos: una identidad sólida y diferenciada claramente de otros grupos de izquierda; un fraccionamiento común en su historia pero con momentos de reunificación, caso atípico en el continente y en el mundo y, quizá su mayor característica, la existencia de tendencias, algunas veces francamente contradictorias, en su interior[1].

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En diversos textos académicos se ha caracterizado que en la década de los sesenta el Partido Socialista era la agrupación “rupturista” y el Partido Comunista el “gradualista”. Sin embargo, en la práctica el PS no estaba tan cohesionado en sus ideas como el PC, partiendo del hecho que recién en 1957 se había realizado el Congreso de Unidad donde confluyeron el Partido Socialista Popular y el Partido Socialista de Chile. Lo cierto es que durante toda la historia del PS siempre han coexistido los partidarios de la vía rupturista y de la vía gradualista, lo que implicaba, además, diferentes puntos de vistas en relación a la democracia.

Para Salinas, en la actualidad el PS aún mantiene estas características de su niñez, madurez y adultez histórica, quizá mediatizadas por un fraccionamiento más común, con la salida de algunas  emblemáticas figuras y una identidad opacada entre un debate histórico no superado: lo vivido durante la Unidad Popular y sus plataformas políticas levantadas luego del retorno a la democracia. De hecho, el golpe militar provocó uno de los momentos de mayor fraccionamiento de su historia pero también una nueva reunificación un tiempo antes del retorno a la democracia.

El autor sostiene que, a través de la historia oral, este libro no buscará analizar desde la academia, a través de las teorías de partidos políticos clásica, su historia, características y estructuras, sino que se abocará fundamentalmente al imaginario colectivo y que tenían sus propios militantes en, quizá, el momento más complicado de su historia, la Unidad Popular, el golpe militar y el fraccionamiento. Es decir desde fines de la década de los setenta a los ochenta.

La tesis fundamental del autor es que pese a las diferencias internas hay un núcleo, incluso corazón común, que provocó la supervivencia de este partido después del golpe militar, con un compromiso de sus militantes, en algunos casos heroico. Este mismo núcleo le ha otorgado una consistencia identitaria que lo hace ser uno de los partidos políticos chilenos más sólidos en la actualidad, en un escenario de crisis de la “política” con “mayúsculas” y del sistema y los propios partidos. De cierta manera, se puede hipotetizar que la dinámica de la existencia de debate constante producto de las tendencias internas es el motor, el pulmón, que entrega el aire de vida a este partido, uno de los más antiguos de la historia política chilena. De hecho, es el partido político que más refichajes ha logrado hasta el momento.

Para Salinas aún existen diversas visiones en la sociedad chilena y en el PS sobre lo ocurrido durante la Unidad Popular, pese a que han transcurrido casi 44 años desde el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Esta realidad se sigue replicando telúricamente en las nuevas generaciones y antiguos militantes del Partido Socialista. Llegar a una verdad única parece aún un camino pedregoso.

Una de las motivaciones principales que tuvo el autor se produjo luego de las declaraciones del presidente de la Juventud de la UDI, Felipe Cuevas: “Mi familia fue víctima de violaciones a los derechos humanos en el gobierno de Allende. Mi abuelo se tuvo que ir del país porque lo perseguía el GAP solamente porque era el presidente del gremio de los carniceros de San Felipe. Estaba en la lista negra, el Plan Z[3].

Pero el tajante desmentido a este supuesto plan que llevó a cientos de hombres a la tortura, el asesinato y la desaparición, había sido ya negado por el primer vocero de la junta militar, Federico Willoughby[4]: “Fue una gran maniobra de guerra sicológica. Yo no sabía de la existencia del Plan Z y era funcionario de la Junta de Gobierno y por lo tanto tendría que haber sabido. Cuando vi el ‘Libro Blanco’ que contiene el Plan Z, no me interesó mirarlo porque reconocí que eran papeles y fotos que había visto con posterioridad al 11 de septiembre en el Ministerio de Defensa. Eran todos los documentos que se habían juntado en todos los allanamientos en las sedes de los partidos políticos en Santiago. Estaban en una pieza llena de fotos de actas de los partidos marxistas. De allí se debe haber seleccionado un material especial… Yo tengo la impresión que la gente encargada de las operaciones de inteligencia discernieron que era conveniente generar un elemento de justificación del pronunciamiento militar para convencer a la población civil que los habían salvado. Entonces se hizo este libro y se produjo incluso un efecto social. Había gente que decía con cierto orgullo: Ah, yo estaba en la lista de los que iban a matar y eso generaba cierto estatus…Este libro, le repito, es producto de una campaña de guerra sicológica”[5].

Salinas señala que por las razones expuestas quiso realizar, con el apoyo de algunos colegas, este libro para acercarnos un poco más a la verdad de lo sucedido, para tratar de analizar esa esquiva historia socialista. En esta labor fueron apareciendo distintos nombres de militantes con una moral política que actualmente no existe o se ha perdido. Muchos de ellos desconocidos para los chilenos comunes y quienes sin tener ni la preparación intentaran defender solo armados con sus ideales su gobierno, formado por el conglomerado llamado Unidad Popular y el recuerdo de su presidente, Salvador Allende.

Pese al tiempo transcurrido el Partido Socialista de Chile sigue siendo el grupo más enigmático dentro de la izquierda chilena en lo referido a sus posturas internas. Las dificultades en conseguir entrevistas muestran que la discusión en torno a la radicalización y el gradualismo aún no está terminada. Las historiadoras argentinas Marina Franco y Florencia Levín señalan que “la memoria, en primer término, como práctica colectiva de rememoración, intervención política y construcción de una narrativa impulsada por diversas agrupaciones e instituciones surgidas tanto de la sociedad civil como del Estado, parece tener la voz cantante en este vuelco hacia el pasado reciente. Asimismo, la tematización de aspectos de ese pasado en el cine (ficción y documental) y la literatura, la aparición de un sinnúmero de estudios periodísticos, la construcción de museos y memoriales, los encendidos debates públicos y sus repercusiones en las columnas de los diarios, así como el auge de los testimonios en primera persona de los protagonistas de ese pasado, dan cuenta de su creciente preponderancia en el espacio público”[6].

En el caso de Chile, la historiadora Cristina Moyano, en un artículo titulado «Las memorias militantes y el uso testimonial en la historia política del tiempo presente en Chile: de lo estructural y lo subjetivo», afirma que la historia política del tiempo presente o del pasado reciente ha ido registrando avances significativos en el espacio historiográfico nacional. Agrega que “la recuperación del relato militante ha tenido distintas etapas en nuestro país, aunque todavía no tiene una significación importante y sistemática en el uso historiográfico chileno, ha ido revistiendo un proceso de validación como fuente historiográfica testimonial clave para acceder a distintos espacios del pasado reciente”[7].

De manera similar opina Cecilia Llanos Guajardo, quien señala que es una buena noticia lo que se ha denominado “el retorno de la historia política”: “La cual ha vuelto su mirada sobre el desarrollo de los actores, el rescate de sus memorias, identidades y subjetividades, las cuales no quedan necesariamente registradas en la documentación partidaria[8]. Esto creemos viene a complementar los avances que la nueva historia social ha generado, en el conocimiento del campo y actores populares. Con ello, nos aproximamos a una historicidad que recoge la complejidad, sin disociar las dimensiones “social” y “política” de los procesos históricos”[9].

Salinas señala que en este libro se intentará, con la ayuda que brinda la sociología del militantismo, tal como lo señalan Anna M. Blasco Rovira y Vladimir Sierpe: “Entender cómo un grupo de jóvenes dotados de un buen capital social llevó su acción política hasta los confines de su propia existencia, situación aún más paradójica ya que se trataba de individuos racionales muy lejanos tanto en su retórica como en sus prácticas de personas fanatizadas, que tienden a una representación de la realidad jalonada de visiones mágicas o religiosas[10].

En el prólogo del libro, el presidente de la Juventud Socialista, Francisco Melo, afirma que escribir sobre la historia del Partido Socialista de Chile (PS), es hoy un desafío a contrapelo de lo que sucede habitualmente en el mundo de la historiografía. En general, es a su propia militancia, historiadores, periodistas, intelectuales, ligados al Partido, quienes han contribuido en mayor o menor medida, en preservar la historia del socialismo chileno, y han hecho análisis de su acervo ideológico, de su vinculación con la política tradicional, con las luchas sociales del siglo XX como de la actualidad, entre otras. Por lo mismo, el presente libro, además de tener un valor en sí mismo, cobra mayor vigor y significancia para las personas que deseen aproximarse a la historia de Chile de las últimas décadas, historia que por lo demás, las y los socialistas han colaborado activamente a escribir.

El dirigente de la JS sostiene que en tiempos convulsos que no siempre dan luces del porvenir, resulta necesario mirar nuestros pasos, para aprender de lo obrado, y marchar hacia el futuro con la épica y ética de las y los socialistas que levantaron con orgullo nuestra roja bandera, en búsqueda de esa sociedad radicalmente justa que soñara Salvador Allende, Carlos Lorca y Julieta Kirkwood.

Por Aldo Fernández

NOTAS

[1] “Su devenir histórico estuvo marcado por profundas diferencias, que llevaron a que se fraccionara en más de una ocasión, generando la fundación de nuevos partidos políticos, de corta existencia. Hecho que ocurrió en 1937, cuando nació la Unión Socialista; en 1940 cuando nació el Partido Socialista de los Trabajadores (PST); en 1943, cuando se fundó el Partido Socialista Auténtico (PSA) y finalmente en el año 1948, a consecuencia de la Ley de Defensa de la Democracia y la declaración de ilegalidad hacia los comunistas. En aquel momento surgió el Partido Socialista Popular (PSP). La reunificación ocurrió en 1957”. Historia Político Legislativa del Congreso Nacional de Chile, Partido Socialista de Chile. http://historiapolitica.bcn.cl/partidos_politicos/wiki/Partido_Socialista_de_Chile
[2] Las primeras campañas por Allende. Colección: Museo Histórico Nacional. http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-68224.html
[3] The Clinic, Felipe Cuevas asegura que la persecución política en su familia es de vieja data: “Estaba en la lista negra, en el Plan Z”, 11 de agosto de 2014: http://www.theclinic.cl/2014/08/11/felipe-cuevas-asegura-que-la-persecucion-politica-en-su-familia-es-de-vieja-data-estaba-en-la-lista-negra-en-el-plan-z/
[4] Fue Secretario de Prensa de la Junta Militar en Chile hasta el año 1976.
[5] The Clinic, Secretario de Prensa de la Junta Militar sobre el Plan Z: “Fue una gran maniobra de guerra sicológica”, 2 de septiembre de 2013: http://www.theclinic.cl/2013/09/02/el-plan-z-la-mentira-que-ensangrento-a-chile/
[6] Franco, Marina y Levín, Florencia, El pasado cercano en clave historiográfica, capítulo incluido en Marina Franco y Florencia Levín (comp.), Historia reciente. Perspectivas y desafíos para un campo en construcciónBuenos Aires, Paidós, 2007:  http://files.pluriversidad-oikologias.webnode.es/200000019-2c6502d5e4/2013%20CAPACITACION%20PRSENCIAL%20FRANCO%20LEVIN.pdf
[7] Moyano, Cristina, Las memorias militantes y el uso testimonial en la historia política del tiempo presente en Chile: de lo estructural y lo subjetivo, publicado en Bresciano, Juan Andrés (comp.). El tiempo presente como campo historiográfico. Ensayos teóricos y estudios de casos,  Ediciones Cruz del Sur, Uruguay, 2010. https://cristinamoyano.files.wordpress.com/2010/10/10-10-18-blog-1articulo-publicado-en-uruguay.pdf
[8] En este marco se ha generado una interesante producción sobre las organizaciones políticas y la identidad militante en el Chile dictatorial, así como de los debates y procesos más relevantes. Ver a modo de ejemplo, Ulianova, Olga (Editora), Redes políticas y militancias. La historia política está de vuelta, Santiago, Ed. Ariadna/Usach, 2008 y Llanos Guajardo, Cecilia Verónica, Memoria y subjetividad política en la izquierda chilena. La experiencia de “La Chispa” (1973-1979), Seminario para optar al grado académico de Licenciada en Historia y Ciencias Sociales, Santiago, Universidad Arcis, 2010, 7p.
[9] Ibid.
[10] Blasco Rovira, Anna M. y Sierpe, Vladimir,  Militantismo y resistencia socialista chilena entre 1973 y 1975: historia de un sacrificio, Revista de Historia Social y de las Mentalidades, Volumen 19, Nº 1, Departamento de Historia, Universidad de Santiago de Chile,  2015, 108p. http://www.rhistoria.usach.cl/sites/historia/files/rhsm_1_2015_art_5_blasco_sierpe_0.pdf

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