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Entrevista exclusiva a René González, el primer liberado de los cinco cubanos prisioneros de EE.UU.

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El pasado 26 de julio se cumplieron 61 años del asalto al cuartel Moncada, un hito histórico –aunque fallido- contra la dictadura de Fulgencio Batista. Tras años de lucha clandestina y organización guerrillera en la Sierra Maestra, el 1 de enero de 1959 se celebra lo que conocemos como la llegada al poder del ejército rebelde, dándose inicio a la Revolución Cubana. Sin dudas, un hecho trascendental en la historia de América, al ser la primera de muchas revoluciones de izquierda que surgieron en distintos países del continente.

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LA HISTORIA

Desde 1959 la CIA ha operado impunemente en actividades de sabotaje y agresiones de todo tipo hacia Cuba. En el 89, cuando comenzó una severa crisis económica en Cuba, el llamado “Período Especial”, EE.UU. intensificó su ofensiva. Allí, grupos anticastristas, algunos ligados al narcotráfico, planificaban y ejecutaban acciones contra Cuba. Por ello, resultó fundamental que el gobierno cubano, a través de agentes, tuviera acceso a este tipo de actividades con el objetivo de proteger a su pueblo y defender su soberanía.

En la madrugada del 12 de septiembre de 1998, agentes del FBI irrumpieron en una cacería fríamente planificada, cuyo resultado fue el arresto de 10 cubanos. El gran titular fue que habían desarticulado una “red cubana de espionaje” en el sur de Florida. En una bullada conferencia de prensa, en la sede del FBI en North Miami Beach, el Fiscal Federal Thomas Scott sentenció que los cubanos detenidos “intentaron atacar el corazón mismo de nuestro sistema de seguridad nacional y de nuestro proceso democrático”.

De los 10 detenidos, 5 negociaron con la fiscalía, y llegaron a acuerdo. Pero los otros 5, que son los que pasaron a la historia como “los cinco héroes cubanos”, enfrentaron los cargos y fueron duramente castigados por el terrorismo de estado norteamericano. A continuación sus identidades y condenas: René González: 15 años. Ramón Labañino: 30 años. Antonio Guerrero: 21 años y 10 meses. Fernando González: 17 años y 9 meses. Gerardo Hernández: 2 cadenas perpetuas.

La primera semana de junio, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Hugo Gutiérrez, participó en una jornada de cinco días en Washington D.C. para pedir la liberación de tres antiterroristas cubanos presos en EE.UU. Esta actividad, que es organizada por el “Comité Internacional por la Libertad de los Cinco”, se desarrolló por segundo año consecutivo y contó con la participación de parlamentarios de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, El Salvador, Haití, Italia, Nicaragua y Puerto Rico.

EL PUEBLO CUBANO HONRA A SUS HÉROES

En una noche de tormenta en pleno invierno cubano (donde la temperatura nunca bajó de los 17°) leí una extensa entrevista que había dado René González hace poco. Recorrí su infancia, la de ese niño travieso que se inmiscuyó en medio de una multitud para saludar y estrecharle la mano al Ché; acompañé su misión en Angola; repasé su huida a Miami y su nueva identidad contrarrevolucionaria; leí con atención sobre su arresto, el juicio y los años de cárcel, y cuando terminé de leer sentía que ya lo conocía. Por eso, cuando llegó junto a Olga a mi hotel la mañana siguiente, me sentía ya en confianza. Ellos se veían resplandecientes, enamorados. Él muy imponente, alto, fuerte. Ella muy dulce, amable. Frente a mí estaba el hombre que -tras largos años de separación de su familia y con una hija recién nacida- prefirió la cárcel antes que traicionar a su pueblo. El mismo que nunca se quebró y que cumplió con dignidad inquebrantable toda su condena.

Todos los trabajadores del hotel estaban conmocionados con su presencia. Todos sabían perfectamente quién era él y -como lo dijo una de las camareras- para ellos fue un verdadero honor tenerlo allí esa mañana. A continuación la entrevista exclusiva que El Ciudadano le hizo para conocer la faceta más personal de este preso político, que debió enfrentarse al sistema y a la barbarie estadounidense, en uno de los montajes más siniestros ejecutados por ese país.

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-¿Cómo fue en términos personales y emocionales cumplir con tu misión en EE.UU?

-René: Yo creo que hay 2 elementos: el desgarramiento, dejar a la familia, a las amistades, a los compañeros, todo; y el proceso de irse transformando en alguien que uno no es. Por lo menos para mí, fue más difícil aquí en Cuba precisamente por tener que transformarme frente a las personas que me vieron crecer. Pero cuando llegas a EE.UU. es más fácil, pues la gente reaccionaria tiene una tendencia a querer ser engañada, viven en una nube de mentiras, y te das cuenta que ellos aceptan cualquier mentira con tal que sea lo que ellos quieren oír.

Pero nosotros somos hijos de la revolución cubana, y yo creo que hay etapas en la historia que marcan a una generación. Y nuestra generación fue marcada por el espíritu de la revolución, los guerrilleros, la mística. Entonces para mí no fue difícil aceptar la misión y hacer el sacrificio. Para mí fue una continuidad de lo que había estado haciendo la generación de nuestros padres y la mía.

-¿Cómo actúa el gobierno cubano una vez que ustedes caen detenidos?

-René: Fue un proceso complejo, éramos 10. Y claro nuestra consigna era no aceptar ningún vínculo con Cuba. Esa era una decisión que tenía que tomar el país, en su momento. Nosotros estábamos consientes que Cuba no nos iba a abandonar. Por tradición, la revolución cubana se ha caracterizado por no abandonar jamás a sus hijos. En este proceso también empieza el trabajo de los abogados que son profesionales norteamericanos designados por la corte. Y bueno, tienes que ver hasta qué punto puedes confiar en sus capacidades, en su buena fe, etc. El juicio tomó más 2 años para comenzar, por lo que nos fuimos conociendo y el propio trabajo de ellos los llevó a acercarse al gobierno cubano.

-¿Cómo fue el desempeño de estos abogados?

-René: Cada uno de nosotros contaba con un abogado designado por la corte. Desde un principio ellos hicieron lo que hace todo abogado norteamericano. El sistema norteamericano es un chiste pesado. Y el abogado lo que hace es convencer a su cliente de que se declare culpable. Que acepten los acuerdos y que testifiquen en contra de los otros. Y al final eso es lo que sucede. Porque por práctica, los abogados ya saben que los que vayan a juicio lo van a perder. Eso en primer lugar. Y en segundo lugar el juez le va a caer con todo el peso de la ley, castigándolo por haber ido a juicio. Y a los abogados les tomó un tiempo darse cuenta que nosotros 5 no íbamos a tomar el camino que ellos estaban acostumbrados. Pero cuando ellos empiezan a ver la evidencia, como abogados, ya se empiezan a enamorar del caso. Vieron que nosotros habíamos estado protegiendo la vida humana.

Y a través del trabajo de estos abogados fuimos recibiendo las señales de Cuba. Pero era complejo porque estaban todos los ojos del mundo centrados en esta historia, en que había 5 agentes cubanos detenidos en Estados Unidos, entonces si el gobierno cubano lo aceptaba públicamente era declararnos culpables. Yo recuerdo que en los primeros días hubo una entrevista con Fidel. Y él fue muy hábil, no dijo ni que sí ni que no. Dijo “bueno a veces nosotros mandamos personas para allá, porque a nosotros se nos ha estado agrediendo”, e inclusive mencionó que “el país más espiador del mundo ahora está acusando de espionaje al más espiado”. Pero no se refirió en concreto al caso. Lo que sí dijo que por lo que había leído en la prensa, “las características personales de los defendidos, eran gente decente” y se quedó ahí. Cuba obviamente guardó silencio. Hasta el momento en el que a nosotros se nos declara culpable, ya es un momento en el que la discreción ya no hace falta.

-¿Creen que fue bueno el trabajo de la defensa?

-René: Los abogados nuestros han ganado cada etapa del caso. Pero la actitud de los jueces es descarada, y lo hacen de una manera muy abierta y burlona, como diciéndote “mira, no te preocupes, tú puedes ganar todo lo que tú quieras, que aquí el juez soy yo. Y como tú eres comunista, y como tú representas a Cuba, y yo tengo que vengarme por 50 años de resistencia, tú no vas a ganar en este caso. Y eso es lo que ha pasado.

-Olga: organizaciones internacionales les han dado la razón, las Naciones Unidas.

-René: Sí, el grupo de detenciones arbitrarias de la ONU falló que el juicio era injusto, Amnistía Internacional, organizaciones de abogados de todo el mundo se han pronunciado por el caso, pero ellos lo hacen frente al mundo cuando quieren herir a un país. Y violan la legalidad internacional.IMG_20140102_162013

-¿Cuánto tiempo estuviste preso en total?

-René: A mí me dieron la sentencia máxima. Que por la rebaja, por la buena conducta, se quedó en 13 años y un mes. Y eso fue lo que yo cumplí.

-Y ¿qué pasa con Olga en todos estos años?

-Olga: René se va en el 90 y yo me quedo en Cuba. Me voy a Estados Unidos en diciembre del 96. Nuestra hija menor, Ivette, nace en abril del 98, así que tiene menos de 5 meses cuando René es arrestado. Después de la audiencia me di cuenta que era un caso muy serio donde incluso se podía pedir la pena de muerte. A partir de ahí partieron las indagaciones para ver como yo podía visitar a Rene en las celdas de castigo, en el famoso “hueco”. Esas celdas son para las personas que se comportan mal dentro de la población penal, pero a ellos los llevaron ahí directamente después del interrogatorio. Con René hicieron algo muy excepcional, no lo dejaron ver a sus hijas. Sólo en 2 ocasiones nos permitieron visitarlo. Una de ellas fue en una oficina rodeada de agentes del FBI y donde encadenaron a René. Ella tenía 13 meses y era la primera vez que ella veía de manera un poco más consiente a su papá. Pero encadenado y con todo el mundo allí, con los carceleros, la única asociación que hizo ella con el ruido de las cadenas, fue “guau guau”, como los perritos. Y ahí sentí mucha indignación. Yo le dije a ella “el perro aquí no es tu papá”. Los del FBI me miraron no más. A partir de allí fue muy difícil, desde el punto de vista familiar, porque la única familia que teníamos ahí era la abuela de René, que ya tenía 80 años, y ella se llevó a mi hija menor, para cuidarla durante la semana y así yo poder seguir trabajando para mantener a mis hijas.

Después de mucho trabajo de parte de la defensa, los sacaron de las celdas de castigo, pero ya habían pasado 17 meses. En agosto, la fiscalía le pasa una carta a Rene -a través de su abogado- invitándolo nuevamente a ser parte de la fiscalía para que testificara en contra de sus compañeros. En esa carta recordaron el estado migratorio mío, que se podía revocar. Era un chantaje. René firmó esa carta con un gesto del dedo del medio que todos conocemos y eso causó mucha ira, y 3 días después me arrestaron. Me llevaron a una cárcel de migración y ahí estuve 3 meses, siendo que para expulsar a una persona del país bastan 24 horas. Posterior a eso me deportaron a Cuba y no pude volver más.

-¿Qué ha sido lo más difícil?

-Olga: Para todos los familiares fue muy difícil desde el momento en que ellos se van a EE.UU. Yo quedé sorprendida cuando René se fue sin avisar, como un desertor, como un traidor. Yo no podía creerlo, no era la persona que yo conocía. Yo me casé con un hombre que tenía una historia, donde la revolución era parte de nuestras vidas, yo me sentía orgullosa de ser la esposa de él. Cuando a mí me dieron el carnet del partido, él me guardó una botella de vino tinto en la lavadora, como una sorpresa para festejar, entonces yo pensaba en esos gestos y era imposible que hubiese tanta falsedad. Dejándome a mí y a Irmita en medio del Período Especial.

-Que era cuando más había que resistir…

-Olga: ¡Claro! Pero hay una diferencia entre la familia de un matrimonio y la de los padres, porque los padres de todos los compañeros estaban sumidos en la indignación y en la tristeza de que sus hijos eran unos traidores, pero no podían borrarlos de la inscripción de nacimiento, ellos seguirían siendo sus hijos siempre. Pero un matrimonio no se establece desde esa base. Entonces bueno, después del arresto la vida cambió totalmente. A pesar que sabíamos que era terrible lo del arresto, y que podría terminar muy mal, varios padres estaban contentos, ya que preferían tener a un hijo con cadena perpetua por servir a la revolución, que un hijo traidor como lo pensaban hasta ese momento. A las esposas nos agarró en medio de una vida laboral y de la juventud. Todas éramos universitarias, pero decidimos acompañarlos en esta batalla y concentrarnos también en la crianza de los hijos.

-Y cómo has vivido la solidaridad que se ha levantado alrededor de los 5?

-Olga: Nuestros mejores años de juventud se nos han pasado en esta lucha, pero nos hemos sentido muy acompañadas por mucha gente solidaria, empezando por el pueblo de Cuba. La solidaridad con la familia de los 5 comienza en el vecino más cercano, los compañeros de trabajo, el apoyo del gobierno de Cuba, un apoyo total, incondicional, también nos han ido apoyando los grupos de solidaridad que se han ido formando poco a poco, apoyando en la divulgación del caso que es lo fundamental. Porque nos enfrentamos a un muro mediático absolutamente cerrado y que se ha podido abrir solamente por la brecha de la solidaridad. Y de la mano de la solidaridad es que pudimos ir a las Naciones Unidas, es que pudimos ir a Amnistía Internacional, a organizaciones de derechos humanos, etc. Los solidarios saben mucho más de derechos humanos que nosotros. Yo quiero decir que el primer país que se visitó por la solidaridad con los 5, fue Chile. Nos invitaron y nos acogieron muy bien. Por eso le tengo mucho cariño al pueblo de Chile.

-¿Cómo fue el trato en la cárcel? ¿Se da también en EE.UU. el respeto hacia los presos políticos?

-René: Sí. En general hay muchos elementos que hacen que al preso político se le respete. En nuestro caso, un elemento muy importante es que fuimos a juicio. Como nadie va a juicio y nadie enfrenta al gobierno, cuando tú lo haces, eso te da un respeto. El preso ve en ti lo que él hubiera querido hacer pero no pudo. Entonces eso te da cierta confianza, porque allá se da mucho eso de estimular al preso para que delate a otro preso. Aun cuando ya está cumpliendo la sentencia. Para quitarse tiempo. Entonces el preso ve en ti a alguien que no va a delatar. También la actitud del preso político hacia el preso común, también es una actitud distinta, es una actitud respetuosa. Ninguno de los 5 tuvimos problemas. Y es curioso porque los presos establecen relaciones de intercambio, interesadas. Y tú rompes con ese esquema. Y como tienes cierto nivel, el preso viene y te pide ayuda, para que le traduzcas algo o que le ayudes con su caso. Y te preguntan cuánto te deben y tú les dices que nada. Entonces no te das ni cuenta como después los presos te lo devuelven.

-Olga, ¿tuviste alguna vez el temor de recibir a un hombre quebrado?

-Olga:Desde que tuve la posibilidad de verlo en el hueco, supe que todo estaría bien. Es realmente impresionante cuando te suben al piso 12, tú ves las condiciones en las que están. Lo trajeron con las manos esposadas, en un pequeño cubículo dividido por un cristal. Lo sentaron y le quitaron las esposas, era tremendo el ruido de las rejas y de las llaves. Él se sentó, apenas cabía en ese espacio, y me miró y me dijo “¿y cómo estás?” y levantó los pies y los puso encima del cristal. Jajajaja. “Viste que cómodos que estamos aquí”. Yo antes de eso estaba un poco preocupada, pero cuando lo vi con esa actitud supe que todo estaría bien.

-¿Qué mensaje puedes darnos a la hora de enfrentar el terrorismo de Estado?

-René: Que hay que tener claro que esta lucha se hace en 2 planos, porque no es sólo en el plano individual sino también en el plano social. En el caso nuestro, yo creo que fue importante que el pueblo cubano como conjunto fuera capaz de librarla exitosamente, porque el plano social alimenta el plano individual. Y cuando yo te describía toda la historia nuestra, de nuestro crecimiento como revolucionarios, ninguno de nosotros se hizo a sí mismo como revolucionario. Somos cubanos que fuimos el resultado de una historia popular, de la historia de una comunidad que, cuando nosotros caímos presos, ya había resistido por muchos años. Y eso nos alimentó a nosotros. Cuando tú recibes eso de tu comunidad o ya sea de un movimiento social, te es mucho más fácil dar esa lucha en el plano individual. Para enfrentar esta lucha es fundamental defender tu dignidad como ser humano. Porque al final, el poder de ese aparato estatal terrorista, lo que trata es de agredir tu dignidad. Y tu dignidad es un castillo que tienes que defender. Y cuando tienes eso presente todo se hace más fácil. Aprendes a luchar también en el plano moral. Te das cuenta que dejarte derrotar por semejante elemento es demasiado degradante. Y eso te da una fuerza que te pone muy por encima de ellos y libras la batalla en un plano que ellos no te pueden alcanzar y eso es lo que hemos hecho nosotros.

Por Nathaly Jones

Directora de Revista MALA

Publicado en El Ciudadano Edición Nº156 Agosto 2014.

Lea además: Inician campaña internacional por libertad de antiterroristas cubanos

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