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¡Esas mujeres!

Bachelet evelyn

Y QUIÉN iba a pensar que llegaría el día, el tan esperado día: dos mujeres (que en realidad son tres) luchando por convertirse nada menos que en presidenta. De Chile. Feministas de todas las tendencias conservadoras siguen el acontecimiento. Hablan, apuestan, tratan de conseguir información sobre los muebles, las chimeneas, las moquetas. ¡etcétera! …pero es mejor conocer un poco más a las candidatas.

EVELYN

¡Uy, qué feo! Muy feo es que la candidata (¡¡Y tal vez presidenta!!) mezcle la belleza intrínseca de los preludios y mazurcas de Chopin que ella sabe de memoria, con sus conocidas y originales porquerías. Tal vez Schönberg venga a jalarle las patas en una noche transfigurada. Santiaguina, es decir, con olor a mierda. Huevada, Concha de tu madre, mierda, huevón, todo eso, es decir, huevada, concha de tu madre, mierda, huevón, eso y muchas otras guarrerías, es decir, muchísimas groserías de todos los colores, orígenes, olores y dimensiones POR NINGÚN motivo de los motivos lucen bien al lado del Steinway aporreado en la cabañita de veraneo con patio, flores, helechos y piscina. Y Eve no es de las que se quita el estrés laboral con un teclado Casio, aún cuando el sueldo de senadora y ministra apenas si alcanza para costear la crema Tres Rosas que suaviza las manitas de la artista con el fin de pulir aún más la digitación. La Eve debe irse con cuidado, no vaya a salir presidenta y escupa la “N” con su hocico de guanaco cuando le toque saludar al Emperador norteamericano Benetton. ¡Uy, qué feo!

Pero de Eve se pueden decir cosas magníficas y que de forma inexorable la separan de Michelle. Ya quisiera esta última tener la figura clara y gimnástica de Eve que encima se decora cual escaparate de Alonso de Córdova.

El pelo. Sí, el pelo. Una de las grandes diferencias es el pelo exclusivo de Eve. Pelo rubio. Y natural. Bueno, ella ha dicho que se lo tiñe solita, es muy factible que la técnica la estudiara en el cursillo de emprendedoras que dictan parroquias y juntas vecinales. Desde luego que con el fin de alcanzar ese resplandor capilar una debe ser alemana. ¿Y qué es la Eve? Pues eso, alemana. Es decir, de ascendencia alemana. Pero de la buena, no de la pérfida y maliciosa ascendencia alemana que a uno le ayuda a costear el postgrado en el extranjero para a continuación oponerse a la gratuidad en su propia tierra, como la Enita. Tan buena la Enita, hasta usa aros de india ¡y sin serlo! El Rubio de Eve permite aseverar: he aquí una hermosa y distinguida mujer. Una elegante mujer. Una mujer alemana. Una mujer grosera al tiempo que rubia. Una mujer que es madre y de las que no hacen pasar vergüenza a los hijos en la reunión de apoderados porque mami es guapa y las indecencias las escupe, sí, pero con estilo Dueña del Fundo, donde se permite cualquier cosa porque la amita es buena y trata a las del aseo como si fueran parte del núcleo familiar. Sin serlo. Sin jamás poder serlo. No cabe duda que el pelo de Eve es algo que la diferencia enormemente de Michelle.

DIFERENCIA N°1

La sofisticación. A diferencia de Michelle, la Eve resalta por su buen gusto a la hora de recoger prendas y accesorios que la ayudan a resplandecer junto a su pomposo armazón de perlas y ese extraordinario pelo. Rubio. Absolutamente nadie en toda la comarca nacional podría escupir una flema a la Eve con el fin de arruinar su regia estampa Jackie O. Imposible. La Eve siempre está a la vanguardia, con la grosería en la espuma blanca de su finísima y rabiosa boca. A veces escupe la grosería incluso antes del ataque, eso debe haberlo aprendido de su papi. Experto en ataque. Una leona haute couture. Sin duda. Los trajecitos de dos piezas como recién salidos de la revista dominical desde luego que Michelle no los tiene.

DIFERENCIA Nº2

La independencia política. La Eve se destaca por su independencia, tanto así que ha asistido a misas en recuerdo a Jaime Guzmán, el más independiente de los independientes de entre todos los independientes de la independencia independiente chilena. Tanto así que ella participa en la UDI. Tanto así que ella sabe manejar, sabe pensar, ¡incluso comer! Luego de la acostumbrada grosería, es decir, luego de abrir la boca y escupir las palabras mierda y huevada varias veces que a uno le duele el oído medio, ayayay, La Eve explica que ella conoce de alta cocina y fíjate que no hace el ridículo. Nadie en todo Borde Río la echaría a patadas de su local o le negarían la entrada por cochina. En realidad algo de auténtico pelo rubio eleva de categoría a este estercolero repleto de futbolistas, piensa un administrador. Las groserías de La Eve son bienvenidas, venga pa’ adentro el resplandeciente chuchetumare’ de la candidata, da gusto oírla porque en su partido (al que se mudó por motivos de groserías externas) todos hablan en estilo Opus, con exorcismos, agua bendita y mucha planificación familiar que no es nada moderno eso de la planificación familiar cuando en Miami se estila otra cosa.

DIFERENCIA N°3

¡La Consecuencia! ¡Ay la Consecuencia! Eve es tan consecuente. Por ejemplo ella dijo, sí, LO DIJO, mami dijo: yo me retiro de la política. Así nada más. El primer candidato se fue por impúdico, el segundo por dolores del alma. Entonces, como Eve es consecuente, o sea, como ella dijo que se retiraría de la política, ahora ella es la nueva candidata a la presidencia del país más lindo con bandera más linda y con himno más lindo. Lógica elemental. Se es consecuente cuando uno dice que va a dejar de hacer una cosa y a continuación sigue haciendo esa cosa y espera destruir a la querida contrincante femenina mujer, de quien se guardan bellos recuerdos pero que, como se es consecuente, hay que hablar muy mal de ella a través de las pantallas de la tele y Twitter. Así de consecuente. Eve tratará de devastar (jejeje) el camino político de la enemiga natural con argumentos tales como: esta huevona levantaba el ojo cuando jugábamos a la escondida. Así, vamos sacando a la luz pública los más retorcidos escenarios de la intimidad íntima de la comunista, porque una es consecuente, no puede ir haciendo cosas en línea recta como si una no fuera consecuente.

MICHELLE

Michelle no es nada grosera, al contrario, Michelle es cariñosa y tierna. Aún sin conocerla, aún sin haberla visto, olido ni escuchado, aún sin entender eso de la Asamblea y ONU Mujeres, la totalidad de los endeudados en cuentas del agua, electricidad, multitienda y banco la aman con locura. Michelle habla y un alud de seres vivos que padecen miserias sale disparado. Yo les cambiaré la vida, promete. Sí, promete, entre otras cosas, sí, promete: igualdad y educación. Hasta Camila se le subió al tren. Tampoco es que le quedara otro recurso, si una quiere enviar al resplandeciente futuro crio al Grange, una tiene que tragarse los menjunjes del Nuevo Pacto. Así de simple. Porque Michelle viene con sello de calidad garantizada: ya fue presidenta. ¿Y en qué se diferencia de su enemiga?

El pelo. Sí, el pelo. Una de las grandes diferencias es el pelo exclusivo de Michelle. Pelo rubio. Y natural. Bueno, no tanto. Cuando empezó en la política era más bien castaño, pero al fin y al cabo llegó el rubio Cota Mil que es lo que aquí interesa. Y desde luego que con el fin de alcanzar ese resplandor capilar una debe ser alemana. ¿Y qué es Michelle? ¡Uy, no! Ella es francesa. Es decir, de ascendencia FRANCESA. Pero también las hay rubias y hasta pelirrojas. Miren a Deneuve y Huppert. Y así Michelle se transformó en rubia. Pero de las buenas, no de las pérfidas y maliciosas como la enemiga, la Eve, que siempre habla mal de su compinche de la infancia feliz asoleada en la pradera. También sus papis eran amigos, pero algo ocurrió en el camino ¡ay! Mejor no empecemos. El Rubio de Michelle permite aseverar: he aquí una rubia mujer. Una mujer-mujer. Una mujer francesa que parece alemana. Una mujer cariñosa al tiempo que rubia. Una mujer que es madre y de las que no hacen pasar vergüenza a los hijos en la reunión de apoderados porque mami es cariñosa y lleva una cesta cargada de buñuelos. Así es ella: cariñosa. Nada de indecencias, nada de chabacanerías. No cabe duda que el pelo de Michelle es algo que la diferencia enormemente de la Eve.

DIFERENCIA Nº1

La sofisticación. A diferencia de la Eve, Michelle resalta por su buen gusto a la hora de recoger prendas y accesorios que la ayudan a resplandecer junto a su pomposo armazón de perlas y ese extraordinario pelo. Rubio. Absolutamente nadie en toda la comarca nacional podría volver a escupir una flema a Michelle con el fin de arruinar sus lentes multifocales. Imposible. Michelle siempre está a la vanguardia de Nueva York, con la sonrisa lista en su bondadosa boca. Jamás escupe veneno como la grosera enemiga ex amiga de la infancia plena. Michelle: una madrina de la confirmación. ¡Y sin ser católica! ¡Ni siquiera evangélica! Los trajecitos de dos piezas como recién salidos de la revista dominical desde luego que la Eve no los tiene.

DIFERENCIA Nº2

La independencia política. Michelle se destaca por su independencia, tanto así que ahora la Concertación se llama Nueva Mayoría. Tanto así que se ha incluido a gentuza como Camila Vallejo, que ni siquiera se peina. Tanto así que Michelle sabe varios idiomas, sabe manejar, sabe pensar, ¡incluso comer! Luego de la acostumbrada sonrisa, es decir, luego de abrir la boca y escupir palabras bellas que a continuación (una vez encumbrada en la encuesta) se desmentirán, nooooo, yo nunca dije eso, Michelle explica que ella conoce de alta cocina y fíjate que no hace el ridículo. Con razón uno de su partido la apodó la Gordis, así nada más: la Gordis. ¡Ser Gordis afea mucho! Pero… nadie, NADIE, en todo Borde Río la echaría a patadas de su local o le negarían la entrada por Gordis. Seguro que se come hasta las servilletas la muy socarrona. En realidad algo de falso pelo rubio eleva de categoría a este estercolero repleto de futbolistas, piensa un administrador. Las mentiras de Michelle son bienvenidas, venga pa’ adentro el resplandeciente proyecto vanguardista improvisado de la candidata, da gusto oírla porque en su partido todos hablan en estilo cristiano, con mesas de diálogo, transición y mucho respeto a las instituciones que no es nada moderno eso del respeto a las instituciones cuando uno se entera que éstas roban tantísimo.

DIFERENCIA Nº3

¡La Consecuencia! ¡Ay la Consecuencia! Michelle es tan consecuente. Por ejemplo ella dijo, sí, LO DIJO, mami dijo: yo quiero igualdad. Así nada más. Igualdad. Ah, y también quiere, sí, eso también lo dijo, quiere dignidad. Por ese motivo aparece en la fotografía junto a Horst Paulmann en el Costanera, una no le puede hacer el quite al emprendimiento, más todavía cuando la champaña viene gratis jijiji. Entonces, como Michelle es consecuente, o sea, como ella va por el pueblo y no por el empresariado, ella es la nueva candidata a la presidencia del país más lindo con bandera más linda y con himno más lindo. Lógica elemental. Se es consecuente cuando uno dice que va a dejar de hacer una cosa y a continuación sigue haciendo esa cosa. Pero Michelle no espera destruir a la querida contrincante femenina mujer, de quien se guardan bellos recuerdos pero que, como se es consecuente, hay que guardar silencio. Al fin y al cabo la otra queda al descubierto solita cuando abre las fauces y se descubren sus guarradas. Michelle no tratará de devastar el camino presidencial de la enemiga natural porque tal camino ni siquiera existe. Encima que la Eve está llena de mierda y esa sí se la tiene que comer solita, no vamos a ir a pisotearla más de lo conveniente. ¿Para qué sacar a la luz pública los más retorcidos escenarios de la intimidad íntima de la derechista? Si una es consecuente, no puede ir haciendo cosas en línea curva como la Eve.

Por Aníbal Venegas

El Ciudadano Nº146 / Clarín Nº6.923

Septiembre 2013

Fuente fotografía

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