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José Antonio Gómez: “La Asamblea Constituyente no le gusta a la derecha porque va al corazón del sistema económico que ellos implantaron”

No puede ocultar su satisfacción después del primer debate televisado para unas elecciones primarias; logró poner en igualdad de condiciones frente a los candidatos de la oposición, temas como la Asamblea Constituyente y el fortalecimiento del Estado. A pesar de arrasar en las redes sociales, se le acusó de demagogo, casi de surrealista por los defensores del modelo implantado en Dictadura y perpetuado por la Concertación, conglomerado del que también forma parte. ¿Una contradicción? Decidimos conversar con el pre candidato presidencial José Antonio Gómez sobre éste y otros temas y éstas fueron sus palabras.

-¿Por qué está dentro de la Concertación si parece que sus posturas difieren bastante del conglomerado de partidos llamado ahora Nueva Mayoría?

-Fuimos el único partido que se opuso a la ley que establecía la gran reforma educacional de Lavín pactada entre el Gobierno y la Concertación, que permitía despedir a un porcentaje de los profesores. Como radicales dijimos que aquí se habían acabado las líneas de unión dentro del conglomerado, porque ya estábamos hablando de principios. Entonces planteé que era necesario generar un frente amplio en el que se incorporaran los dirigentes estudiantiles y los dirigentes sindicales entre otros para generar una especie de asamblea de la civilidad donde se pudieran discutir los temas y nosotros que estábamos en el Parlamento podíamos representar esas ideas. Te estoy hablando de antes que se produjeran los movimientos sociales. Y dije, si no hacemos esto, los movimientos sociales nos van a pasar por el lado y me equivoqué, nos pasaron por arriba, pero fue por ese sentido de encerrarse de la Concertación, en cuatro paredes, en cuatro partidos. Muchos dijeron nuevamente que quería romper la Concertación, que me fuera porque no compartía su idea.

-Pero no se fue y cada vez me imagino se hacían más fuertes las demandas de los movimientos sociales.

-Pasaron los años y tuvimos razón, tanto por los movimientos sociales como por la necesidad de generar esta “Nueva Mayoría”. Además hay un segundo elemento bien interesante cuando se inició el proceso de elecciones municipales: el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Socialista y el Partido por la Democracia, nos ofrecieron a los radicales que fuéramos en una sola lista de la Concertación. Nosotros nos opusimos y les dijimos “insistimos que es necesario abrir las puertas de la Concertación, por lo tanto vamos a hacer una lista solos y con quien nos quiera acompañar”.

Ahí el PPD dijo, si los radicales no están en esta lista de la Concertación nosotros nos vamos con los radicales. Y así logramos que entrara el Partido Comunista y que obtuviera los concejales que obtuvo. Si no hubiera sido por esto, habrían tenido que ir por fuera como siempre. Para nosotros el objetivo era generar este frente amplio.

Ahora, por qué sigo en la Concertación, porque alguien tiene que asumir y discutir estas ideas en este frente, para no terminar marginalizándose, achicándose.

-¿Dentro de ese frente amplio estarían consideradas las propuestas de otros candidatos como Marcel Claude o Marco Enríquez-Ominami?

-Tenemos que lograr que se fortalezcan las ideas que estamos planteando, que son coherentes con las demandas levantadas por los movimientos sociales y tomadas por otras candidaturas como las de Roxana Miranda, Gustavo Ruz, Alfredo Sfeir, Marcel Claude y Marco Enríquez-Ominami. Las ideas de muchos dirigentes sociales también están ahí: la Asamblea Constituyente, la educación pública universal gratuita y de calidad, estamos hablando del término de las AFP, reformas tributarias de fondo, en fin, hay una cantidad de opiniones ahí que es relevante apoyar. Si ganamos las primarias se va a generar un problema porque hay muchos que definitivamente no van a querer hacer estos cambios, pero habría un candidato que ganó, que los representa y que por lo tanto lo va a plantear.

-Hace unas semanas ofreció su apoyo a Karol Cariola y Camila Vallejo, a pesar de que el PC le dió su apoyo a Michelle Bachelet. ¿Existen muchas diferencias dentro del PC entre sus integrantes jóvenes y los más viejos?

-Creo que sí. Por ejemplo, he visto a Camila Vallejo en ocasiones en que se ha mostrado muy disidente, tiene cierta autonomía. El caso de Karol Cariola es más problemático porque es la presidenta de las Juventudes Comunistas. Algo institucional.

Pero mi lógica es que al margen de que algo haya pasado con el Partido Comunista, me parece que sería muy importante que ambas llegaran al parlamento, tal como Giorgio Jackson, Francisco Figueroa y Gabriel Boric, ojalá que ganen, le darían aire a este parlamento.

-Cuando los comunistas apoyaron a Michelle Bachelet todavía no estaba listo el programa de la ex mandataria, y habían dicho que apoyarían a un programa.

-Así entendí yo según las declaraciones que escuché. Por eso decía que hoy estamos en una etapa interesante de la historia de Chile, donde se produce un movimiento transversal del punto de vista del cambio institucional, y teniendo la posibilidad de participar en eso desde adentro, los comunistas prefieren irse para otro lado.

Creo que es muy difícil influir desde allá y entran en contradicción. Era muy importante construir una fuerza lo más grande posible, para que realmente se pudiera influir después. Su decisión lo que hace es debilitar la fuerza de estas ideas. Creo de todos modos que igual van a haber muchos militantes comunistas que van a votar por este programa, pero era distinto tener institucionalmente la decisión de fortalecer las ideas para después poder influir en el programa.

-Candidato, para ganar usted está apostando por un electorado que no es el típico que votaría por la Concertación, que desconfía de su conglomerado ¿Por qué deberían creerle?

-La derecha utiliza las elecciones, donde invierten mucho dinero, para decir que los chilenos y chilenas no quieren cambios, que están conformes con el modelo. Entonces yo le digo a todos los que se han movilizado por la educación, contra Hidroaysen, a favor de las regiones, que vayan a votar. Si se quedan en sus casas, si no se manifiestan, ganarán las posturas conservadoras. Atrévanse a confiar y apoyen estas ideas. No les fallaremos. Porque si uno cree en la realidad de los opinólogos en general, que dicen que Bachelet tiene un porcentaje imposible de alcanzar, si uno cree en esa realidad y somos arrasados por una votación aplastante, todos los planteamientos que estamos haciendo van a quedar disminuidos y establecidos en el lugar cero dentro de la Concertación. Se va a cumplir el objetivo que dijo el jefe de bancada de Renovación Nacional. Él dijo: “Hay un solo candidato en la Concertación que está planteando Asamblea Constituyente y es José Antonio Gómez; veamos cómo le va en la votación para saber qué piensa Chile de la Asamblea Constituyente”. Lo que quiere decir que si a Gómez lo arrasan, significa que Chile no quiere Asamblea Constituyente, ni quiere los cambios que él está planteando. Entonces, los movimientos deben participar y utilizar las elecciones como un mecanismo más de presión política y social. Les reitero, no se queden en sus casas: voten, ustedes tienen el poder de cambiar las cosas.

-Pongámonos en el caso de que ganara.

-Supongamos que se confía en lo que estoy planteando y en las elecciones de noviembre tenemos una gran votación.

Entonces deberíamos hacer cambios de fondo en este país economicista donde los ciudadanos son tratados como consumidores, en que 14 ó 20 familias son dueñas de Chile, permitir que esas sean las ideas arrasadas. Entonces, ahí radica la importancia de que vote todo ese electorado que desconfía de la Concertación, porque no están votando por la Concertación, están votando por ideas planteadas dentro de un debate. Además mi trayectoria es clara, nunca he andado con recovecos ni nada por el estilo, en este momento mis compromisos están planteados en un programa que es público, repartido y discutido por todos lados.

-Mucha de la gente que quiere votar por una Asamblea Constituyente piensa votar por Marcel Claude. ¿Le pediría apoyo a Claude para las elecciones primarias?

-Más que pedirles que voten por mí, les pediría que revisen el programa que estamos planteando, porque ese programa representa a un mundo que está fuera de este conglomerado y a algo que está dentro. ¿Para qué voy a participar si es un conglomerado de la Concertación? se preguntarán muchos, pero lo que no pueden dejar de ver es que hay un programa que tiene que ver con los mismos intereses que otros candidatos están defendiendo y no quedarse al margen y que sean arrasadas estas ideas. Así que mirado de esta forma, este es el momento de participar.

-¿Cuáles son las diferencias suyas con Marcel Claude?

-Más que diferencias, hay matices. No he hecho una comparación exacta de los programas, pero en materia de energía, de tributación, de recuperación de recursos naturales, Asamblea Constituyente, sólo veo concordancias. No hay diferencias reales, sólo matices. No es que nos hayamos puesto de acuerdo, sino que se ha ido produciendo este proceso. Así, con los otros candidatos hicimos una conjunción, si nuestros programas coinciden es excelente.

-¿Cuál es su opinión sobre la Ley 20.000 de drogas y la legalización del cultivo de la marihuana?

-Hoy en día la Ley 20.000 está moralmente superada y los resultados han sido profundamente negativos. Tenemos más consumidores presos que narcos. Actualmente es una ley absurda que te permite consumir pero que no se sabe de dónde se saca la droga. Entonces hay que tener por obligación una relación con un narcotraficante, lo cual hay que cambiar cuanto antes. En cuanto a la cannabis estoy por la legalización y el autocultivo. Hay que dividir dos cosas en una nueva política de drogas, una son los consumidores que no debieran ser penalizados, aunque los que sí tienen problemas de adicción con drogas peligrosas debieran ser tratados por el Ministerio de Salud; mientras que por otro lado hay que perseguir a los traficantes que hacen el negocio de los grandes carteles. Al gran traficante hay que perseguirlo con toda dureza, pero el consumo es un tema aparte. Volviendo a la cannabis, hay que buscar una solución para los consumidores y no aumentar la penalización, porque no sólo en Chile se está discutiendo sobre su uso, sino que en todo el mundo se está dando un giro hacia su aceptación.

-En su programa no se ha referido muy claramente al tema de recursos naturales emblemáticos como el cobre, ¿se nacionalizan o no?

-Eso depende por completo de la Asamblea Constituyente, la que tiene que establecer la fórmula para la recuperación de los recursos naturales, por otra vía no se va a hacer y eso tiene que ver con una definición de Chile completo, no es un tema de un presidente. Esas cosas tienen que terminar necesariamente en un plebiscito final, que espero que se haga en la Asamblea Constituyente y que se pueda discutir en ese ámbito. Hoy en día con las condiciones actuales es imposible recuperar los recursos naturales.

-Si Michelle Bachelet no apoya a la Asamblea Constituyente, ¿Usted apoyaría a Marcel Claude?

-Yo voy a seguir defendiendo la Asamblea Constituyente como el mecanismo de cambio constitucional. Michelle Bachelet ha dicho que no descarta el mecanismo como última instancia, pero si no fuera así, creo que hay que apoyar los movimientos que están por hacer este cambio constitucional, para la consecución final de una constitución democrática.

-Todo apunta a que el tema de la Asamblea Constituyente ya se ha instalado en el imaginario político de los chilenos. Algo así como una especie de bola de nieve que va creciendo con independencia del candidato que la esté representando.

-Tengo la misma impresión, creo que el proceso de discusión respecto de la Asamblea Constituyente ya no se detiene, probablemente no va a ser fácil llegar a ese proceso final, pero ya no se detiene. Ya no es la opinión de tres o cuatro personas, sino que la opinión de miles de personas que estaban en la periferia desde el punto de vista político, pero que ahora es una ciudadanía muy fuerte, muy empoderada.

No creo que este proceso de discusión de la Asamblea Constituyente termine como una anécdota, porque de una u otra manera en lo que hay acuerdo total es que se necesita una Nueva Constitución, la discusión que tenemos es sobre el método de esta nueva constitución y nosotros hemos señalado que el método más democrático es confiar en la ciudadanía. Entonces nos dicen que no está establecido en la Constitución y cierran con candado las posibilidades para que el ciudadano se pronuncie y ese es el temor que tienen. Lo curioso es la gente que dice defender la institucionalidad y defiende a ultranza la actual Constitución que ha sido redactada por sólo una persona o un ideólogo, ha sido votada en un plebiscito totalmente ilegítimo y lo único más o menos democrático que tiene es que se hicieron varias modificaciones durante los gobiernos de la Concertación, pero eso no le da legitimidad.

-¿La Constitución actual está viciada?

-Yo creo que sí, o sea esta Constitución posee un vicio de origen. Cuando todos aceptamos seguir con esta constitución desde el año 80 en adelante, no hubo un planteamiento de decir “mire, esta constitución hay que cambiarla después de que cayó Pinochet” y si hubieron voces, esas voces no tuvieron la fuerza de instalarse.

Pero el tiempo ha pasado. Así como hoy día hablamos del aborto, hablamos de matrimonios igualitarios, de la legalización de la marihuana. Hace cinco o diez años atrás estas cosas no se hablaban. Entonces llega un momento en que hay que hablar las cosas de frente y de verdad. Es lo que hemos hecho nosotros, lo planteamos así dentro de este conglomerado y tenemos diferencias gigantescas como se apreció en el debate. Partiendo con Velasco, él dice que es de centro, pero es de derecha.

Tenemos a Orrego que defiende a los conservadores, después tenemos a Michelle Bachelet que está en el medio. Y estamos nosotros que hemos planteado estas ideas que están claritas dentro de cuál es el modelo de sociedad que queremos desarrollar.

-Hasta hace poco no aparecía muy acabado el programa de Michelle Bachelet, pareciera que teme comprometerse y estuviera esperando tener más apoyo para atreverse. Pero en concreto le pregunto por las principales diferencias entre su programa y el de Michelle Bachelet.

-Creo que hay una central que tiene que ver con el rol del Estado, nosotros estamos por estructurar un Estado que sea fuerte y muy activo en la protección de los ciudadanos. No un Estado que observa a la distancia, un Estado subsidiario. Sino un Estado que trabaja por mejorar la vida de los ciudadanos y no le entrega todo al mercado. Y ahí entramos en diferencias muy claras, nosotros pensamos que el Estado tiene que tener una participación directa en la educación, pero no con la subvención, como la propuesta que hace Michelle Bachelet consistente en sólo meterle más plata al mismo sistema. Nosotros pensamos que hay que tener una columna vertebral de educación pública que sea responsabilidad del Estado, queremos hacer un modelo y ese modelo financiarlo.

Quiero que en Chile exista el derecho a la salud, la educación y la previsión. Para eso tenemos que modificar la constitución. Tres derechos que bien planteados cambian el país. Quiero un Estado fuerte.

-¿Por qué está nerviosa la derecha realmente?

-Porque elaboraron un modelo político y económico en los años 80, que tenía que ver con la educación, con la previsión, con la salud. En esa época traspasaron a los funcionarios de un sistema público a otro sistema. Refundaron la república desde un planteamiento de mercado y están viendo que hoy por hoy el mundo se les viene al revés, la gente se agotó, está indignada con el asalto que significa ir a una Isapre, con las pensiones miserables, los cobros de los intereses de los bancos, los valores de los remedios. El poder está demasiado concentrado, la gente dice: algo tenemos que hacer, no podemos seguir así, viviendo a duras penas en una sociedad que nos tiene aplastados. Entonces surge la definición política, no fue casualidad, de un Ministro de Hacienda que advierte a Chile que si gana este sector, significaría el caos y que bajaría la inversión. Deben pensar que eso les ayuda porque amenazan a un voto de centro que es donde ellos piensan que se juega la elección.

-Eso forma parte de la misma estrategia que asocia a la Asamblea Constituyente con el chavismo o con Bolivia, distintos referentes conflictivos para el chileno medio.

-En eso la derecha y alguna parte de la Concertación son inteligentes, saben que asustan a una parte importante de Chile al decirle que vamos a volver a un sistema de crisis. Pero no es cierto, si estamos todos convencidos de que hay que cambiar esta sociedad, este modelo, tenemos que cambiarlo de manera tal que podamos vivir en paz y armonía. No se trata de destruir, sino de lograr un gran cambio. El planteamiento de la Asamblea Constituyente simplemente no le gusta a la derecha porque va al corazón del sistema económico que ellos implantaron. Les pegamos en el corazón del negocio, por ejemplo con las AFP ¿Cuál es el riego para ellos? Que dejarían de manejar 250 mil millones de dólares que invierten en fondos internacionales, negocios en Chile como bancos, La Polar, etc. Ganan por todos lados, entonces cuando tú dices, “vamos a cambiar este sistema, vamos a pescar toda esta plata y la vamos a meter a un sistema solidario”, significa que a los dueños de las AFP se les acabó el negocio.

-Muchos medios de comunicación y analistas, terminado el primer debate de las primarias de la oposición, dieron por ganador a Andrés Velasco, mientras a José Antonio Gómez lo han tratado de fumador de opio, de demagogo, que es fácil prometer cuando se sabe que no se va a ganar. ¿A qué se debe piensa usted el ninguneo de su campaña?

-Nuestra candidatura partió del más pequeño de los partidos de la Concertación, con poca visibilidad pública porque los medios también están en esta lógica de concentración del poder y ellos definen quién es el candidato que más posibilidades tiene, quién es el segundo y quién es el tercero. Y a mí me dejaron fuera de combate en esta cosa. Porque todos estos opinólogos son parte de este sistema, opinan desde la defensa de lo que nosotros queremos cambiar. A mí no me cabe duda que un opinólogo que es financiado por el dueño del canal, que además es dueño de una minera o de una Isapre, va a opinar que las propuestas que se han planteado y esta candidatura, son propuestas demagógicas e irrealizables. Entonces van a tratar de que el centro sea más grande, para que la sumatoria de votos del centro demuestre que lo que estamos diciendo está totalmente equivocado y no concuerda con la mentalidad de los chilenos. Yo ahí vuelvo a lo que te decía antes, ¿Por qué le tienen miedo a la gente? Llamemos a un plebiscito y que la gente decida “Quiero o no quiero una Nueva Constitución que sea redactada por una Asamblea Constituyente”. A mí lo que me hacen es disminuirme, yo lo veo en los canales, ahora quizás me veo más a raíz del primer debate de las primarias, pero antes estaban todos los candidatos menos yo, las columnas en los diarios, todos los candidatos menos yo, y es porque represento lo que representa a lo mejor Marcel, porque también lo tienen bien ninguneado en materia de cobertura mediática y eso es porque representamos un sector que para ellos es muy preocupante. Para los medios lo mejor sería que este segmento que representamos que a lo mejor es mayoría, se achique lo máximo posible. Que tengan menos posibilidades de seguir levantando banderas que para ellos son peligrosas.

Por Leo Robles

El Ciudadano Nº143, junio 2013

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