Kirguistán: 75 muertos, miles de heridos y ley marcial

El gobierno provisional de Kirguistán decretó este sábado la movilización de tropas y la ley marcial en la ciudad de Osh por los disturbios en el sur del país, informó la agencia Akipress

Kirguistán: 75 muertos, miles de heridos y ley marcial

Autor: Leonel Retamal
14/06/2010

El gobierno provisional de Kirguistán decretó este sábado la movilización de tropas y la ley marcial en la ciudad de Osh por los disturbios en el sur del país, informó la agencia Akipress. La presidenta interina, Rosa Otunbayeva, señaló que las medidas contra elementos criminales son necesarias para mantener el orden constitucional


En la ex república soviétiva hay choques entre kirguisos y miembros de la minoría uzbeka, que han dejado más de 75 muertos y unos mil heridos desde el pasado jueves. Poco antes, el gobierno interino autorizó a las fuerzas de seguridad utilizar armas de fuego sin aviso para restablecer el orden.

Se decretó además el estado de emergencia en Djalal-Abad, ya que la zona de desestabilización se extiende, explicó a la televisión el vicejefe del gobierno, Azimbek Beknazarov.

Desde ayer, la situación está fuera de control”, admitió Otunbayeva. Pese al estado de emergencia y el toque de queda decretados por el gobierno en Osh, este sábado la violencia continuaba.

El gobierno transitorio –que accedió al poder tras una revuelta popular en abril en la que el jefe de Estado, Kurmanbek Bakiyev, tuvo que darse a la fuga– ordenó a la policía y a militares retirados que se dirijan a la región de Osh, bastión del depuesto presidente, para impedir una guerra civil.

Para el presidente ruso, Dimitri Medvediev, se trata de un conflicto interno y Rusia no ve, por el momento, las condiciones para participar en su resolución, declaró su portavoz, Natalia Timakova, en respuesta a la asistencia militar que le solicitó antes Otunbayeva. El Kremlin dispuso, en cambio, enviar ayuda humanitaria a esta ex república soviética.

En Taskent, el Ministerio de Relaciones Exteriores uzbeko se declaró extremadamente alarmado por la violencia en esa región del sur de minoría étnica uzbeka.

Los tiroteos continúan, se escuchan en todas partes, varios edificios fueron presa de las llamas, y la gente está muy asustada, declaró a la televisión Azimbek Beknazarov, responsable del gobierno interino, que calificó la situación de muy difícil.

Aterrados, más de mil personas huyeron de Osh, segunda ciudad de este pobre país de Asia.

Una larga fila de coches y minibuses se formó en dirección de Marjamat, repletos esencialmente de mujeres y niños, en una transitada carretera a algunos kilómetros de la frontera uzbeka.

La estabilidad en Kirguistán es primordial para Rusia y Estados Unidos, que tienen allí bases militares, una de las cuales es vital para el despliegue de las tropas estadunidenses en Afganistán.

Desde la revolución de abril pasado, que dejó 87 muertos y desembocó en la caída del régimen del presidente Kurmanbek Bakiyev, se han producido varias olas de violencia en Kirguistán.

Estos últimos actos de violencia tienen lugar dos semanas antes de un referendo para la adopción de una nueva Constitución, previsto el 27 de junio

La comisaria de la Unión Europea (UE) para ayuda humanitaria y gestión de crisis, Kristalina Georgieva, aseguró que dada la gravedad de la situación, Bruselas ha considerado necesario actuar de inmediato, evaluar sobre el terreno la gravedad de la situación y preparar una respuesta adecuada, en caso necesario.

La Cruz Roja local informó de que al menos 6 mil personas han huido en dirección al vecino Uzbekistán en busca de refugio.

Además, hay informaciones no oficiales que aseguran que la cifra de muertos podría ser considerablemente mayor que la reconocida por las autoridades. La comunidad uzbeka habla de 520 cadáveres, comentó la observadora de la organización Human Rights Watch, Andrea Berg, que se encuentra en Osh.

Un portavoz de la minoría uzbeka en Kirguistán demandó al gobierno de transición abrir un corredor humanitario para los alrededor de 20 mil ancianos, mujeres y niños de la zona

Fuente: La Jornada


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