La derecha pierde el control y la clase política tambalea

La participación ciudadana alcanzo solo un 40% Sólo amarguras dejó la última elección municipal en el oficialismo; aunque el gran ganador fue la abstención, la derecha perdió importantes y simbólicos municipios que los deja en una difícil situación ante las presidenciales del próximo año

Por Wari

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Elecciones / Política

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La participación ciudadana alcanzo solo un 40%

Sólo amarguras dejó la última elección municipal en el oficialismo; aunque el gran ganador fue la abstención, la derecha perdió importantes y simbólicos municipios que los deja en una difícil situación ante las presidenciales del próximo año.

Según trascendió, en La Moneda se preparaba una ceremonia donde el Presidente Sebastián Piñera recibiría a los ganadores de Santiago, Providencia y Ñuñoa, pero una vez que se fueron conociendo los resultados la oposición se acercaba cada vez más a tomar el control de cada uno de estos municipios estratégicos.

Tanto Santiago, Providencia y Ñuñoa son las comunas que concentran los liceos emblemáticos de la República y han sido los establecimientos donde más se cuestionó a la derecha en las recientes movilizaciones sociales, tanto por su concepción de que nada es gratis en la vida como por el constante amedrentamiento a los y las líderes.

Incluso durante las mismas votaciones un grupo de estudiantes llegó al Estadio Nacional a protestar colocándose en cunclillas y con las manos en la cabeza para recordar a los votantes que el lugar fue el centro de detención más grande del país en la última dictadura militar, apoyada por los candidatos de la derecha.

Incluso del derrotado alcalde de Providencia Cristián Labbé declaró al diario La Tercera que se sentía orgulloso de su pasado pinochetista: «Fui ministro del gobierno de Pinochet. Entregamos el país a la democracia con mucha fuerza y con mucha dignidad. Construimos la democracia, pusimos a Chile en el nivel de los países donde está, no tengo ningún complejo de ello. Y hoy día terminé mi gobierno de Providencia después de 16 años, donde he puesto a la comuna en el corazón del desarrollo urbano. No tengo nada que ocultar. Soy feliz, sigo siendo el coronel retirado, que mucha gente me lo juega como un elemento peyorativo, pero para mí es un tremendo honor», y remató diciendo que “Yo soy un coronel y a mucha honra”.

Es que después de 22 años de transición -y con la arremetida de las nuevas generaciones-, el estilo autoritario de la clase política pasó la cuenta a varios; recordemos al actual alcalde de Ñuñoa Pedro Sabat, que manifestó alguna vez que las tomas de los colegios eran un «puterío»: “me gané a varios adversarios con mi política de ser consecuente conmigo mismo, y quizás pequé un poco de soberbio y debí haber tenido un poco más de prudencia, ser más políticamente correcto”, declaró a La Tercera.

Pero el ingreso de los jóvenes a la política y tras la modificación al padrón electoral con la inscripción automática y el voto voluntarios, no significó una alta participación, llegando a niveles de abstención que promedian un 60% y en su mayoría los mismos jóvenes que tampoco se sienten representados por la oposición.

Recordemos el llamado que realizó la Aces a no votar en estas elecciones, a pensar en una democracia diferente donde la participación ciudadana no se limite a votar por uno u otro candidato: «Antes no se discutía si es que efectivamente teníamos una democracia en Chile, y con la democracia entre comillas o seudo democracia que tenemos actualmente, cuál es la verdadera democracia que nosotros buscamos, y esa discusión hoy está instalada y está siendo debatida y discutida por las familias en Chile, por la ciudadanía, por los estudiantes y por absolutamente toda la población chilena», advirtió la vocera Eloísa González.

En la oposición aunque sacan cuentas alegres están preocupados por la alta abstención, ya que la suma de sus votos con los comunistas no representa más del 25% del padrón electoral. Incluso ya han surgido voces para dar obligatoriedad al voto y poder legitimar la forma actual de hacer política, pero desde los movimientos sociales sigue aumentando la presión para que en las presidenciales se adjunte una cuarta urna para proponer una asamblea constituyente que discuta lo que se quiere como país.

Noam Titelman, presidente de la Feuc apuntó a que «el terremoto social del 2011, el movimiento estudiantil, se está convirtiendo en un tsunami político; lo estamos viendo con el abordaje de nuevos liderazgos y visiones distintas”.

Por Carlos Chávez

El Ciudadano

Fuente fotografía

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